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Los Movimientos
Nacional-Populistas durante el
siglo XX en Latinoamérica
por José
Marcelino García Rozado
Rebanadas de Realidad
El peronismo argentino y el
varguismo brasileño,
coincidencias y diferencias.
Para poder entender las
realidades de ambos movimientos
nacional-populistas, debemos
ahondar en las respectivas
personalidades de sus líderes y
conductores el General Juan
Domingo Perón y el Doctor
Getulio Vargas. Las
personalidades y las formas de
concebir y ejecutar la acción
política de ambos y las
diferencias y coincidencias de
sus movimientos, se verán
reflejadas con el transcurrir
del tiempo; debemos dejar en
claro la diferencia de
personalidades y de estilos
políticos aunque hubo
coincidencias de naturaleza
aunque no de grado en cuanto a
la capacidad de seducción
personal, habilidad en política
táctica, liderazgo de
multitudes, plasticidad
ideológica y hasta en el poco
interés por la "democracia
liberal", ya que ambos la
consideraban apenas un
instrumento entre tantos otros.
Getulio Vargas, oriundo de Río
Grande do Sul, un estado si bien
de peso electoral pero menor al
de Minas Gerais y San Pablo -factotums
de los presidentes de la
república "café con leche"-, es
donde nace en 1882, estudia
leyes luego de un paso fugaz por
el ejército -Escola preparatoria
e de táctica de Río Pardo-, hijo
de medianos terratenientes,
dirigente estudiantil y
procurador judicial recala en el
Partido Republicano Riograndense
(PRR) bajo la protección de
Borges de Medeiros. A los 21 es
elegido representante de la
Asamblea estadual y a los 30
diputado federal. Líder de la
bancada del estado, en 1926 es
elegido Ministro de Hacienda y
luego Presidente de Río Grande
do Sul siendo el gestor de la
unidad de las facciones
políticas de su estado. Sus
posiciones ideológicas denotan
rasgos positivistas y posturas
estatistas, industrialistas y de
preocupación por la "cuestión
social". Llega al poder en 1930
mediante una revolución,
mientras asumía actitudes duales
y ambiguas durante la campaña
previa a aquel, nada parece
distinguir a Vargas de los otros
hábiles políticos típicos de la
República Vieja.
Perón, nacido en 1895 en el seno
de una familia de condición
social más estrecha en Lobos,
Provincia de Buenos Aires, es un
personaje típico de la clase
media argentina de origen
inmigrante, con padre empleado
arrendatario y madre criolla de
origen humilde que regularizan
la cohabitación entre ellos
luego de varios años de haber
nacido sus hijos. Militar
egresado del Colegio Militar de
la Nación, como oficial en 1913
-vía de ascenso social típica
para las clases medias -tiene un
primer matrimonio con una joven
de clase media porteña en 1928;
su carrera militar es muy activa
en ámbitos formativos- Escuela
de Suboficiales y Escuela
Superior de Guerra, como
instructor y profesor
permitiéndole desarrollar su
capacidad docente y de oratoria
- donde es señalado por sus
superiores como un incansable
trabajador. Durante el golpe de
1930 mantiene una actitud
ambigua, inicialmente sostén de
uribismo, pasa a vincularse con
la fracción justista
posteriormente, desempeñándose
al enviudar en destinos del
exterior, agregado militar en
Chile y luego en la Italia
musoliniana tanto en unidades
alpinas y luego como asistente
del agregado militar en Roma.
Dos diferencias remarcables en
las trayectorias de Vargas y
Perón son, primero los orígenes
sociales de ambos, Perón más
plebeyo por orígenes familiares
y luego potenciado a partir de
la presencia de Evita a su lado;
la segunda es que tenemos por un
lado un "profesional" de la
política y por la otra a un
militar. Operando Vargas siempre
como un político clásico,
resultado de su misma formación
y actividad en las postrimerías
de la República Vieja donde se
revela, por encima del
autoritarismo del Estado Novo y
los rasgos de crueldad de los
que no estaba desprovisto
durante aquel, como un dirigente
que busca construir consensos a
través de infinitas mediaciones
interpersonales en el seno de
las elites políticas; prefiere
cooptar antes que destruir a sus
enemigos, adolece sin embargo de
la intensidad del liderazgo de
masas de Perón, aunque se debe
aclarar que aquellas - las
brasileñas - tienen un
encuadramiento más débil que en
la Argentina, y un menor
enfrentamiento social.
La propia debilidad de los
partidos políticos brasileños y
de sus agrupaciones sindicales
son un obstáculo menor, y podría
decirse que una ventaja para la
táctica que perseguía Vargas.
Perón, en cambio, por su
formación militar lleva siempre
lógicas derivadas de dicha
formación, donde influye el
mariscal alemán Von der Goltz,
su doctrina del estado mayor y
la idea de la "nación en armas",
de ellas extrae algunas nociones
básicas que articulan su noción
de la acción política.
Primeramente su dialéctica
"amigo-enemigo", luego la idea
de "acumulación de fuerzas",
tercero la idea de
"organización". Dichas
características, sumadas a la
movilización política argentina
y su menor oligarquización que
la existente en la política
brasileña, a una violencia sin
par histórica nacional
argentina, lo llevan en una
posición de superioridad como en
la que se encontraba, salvo a
finales de la segunda
presidencia, a intentar
"suprimir" al adversario.
Al comienzo la forma de acción
política es diametralmente
opuesta entre ellos, Vargas
opera durante muchos años desde
el poder como un político de
mediaciones entre grupos
diferentes y su giro para
convertirse en un líder de masas
llega, hacia fines de los años
treinta, en el período del
Estado Novo -instaurado con el
golpe de 1937 donde asume casi
la totalidad del poder- y aún
después puede llegar a
discutirse la "centralidad" de
esa operación política. El
primer festejo del 1º de mayo
organizado por el régimen
varguista fue el de 1938, y
recién en 1939 irá adosado a un
acto masivo en el estadio de
Vasco da Gama en Río de Janeiro,
quizás influenciado por los
movimientos totalitarios
europeos Vargas anuncia ese día
medidas a favor de los
trabajadores - similar actitud a
la de Mussolini-, sin embargo
dichas concentraciones se
realizan en lugares cerrados y
no en espacios públicos
abiertos.
Las apelaciones de Getulio a los
"trabajadores de Brasil"
aparecen recién por primera vez
en la fiesta del 10 de noviembre
de 1938 celebración del primer
aniversario del Estado Novo y
que junto al 1º de mayo y el 19
de abril -aniversario
presidencial- constituían la
tríada de la ritualidad
varguista. Ese giro
movilizacionista en gran escala
es aún más tardío e impulsado
por su Ministro de Trabajo -Marcondes
Filho- verdadero divulgador
desde la radio del otro eslogan
que tendió a crear el mito
Vargas "Padre de los pobres";
sin embargo dichas
movilizaciones obreras son muy
limitadas y realizadas a través
del Partido Trabalhista
Brasileiro (PTB) y no de las
organizaciones sindicales.
Podemos inferir que la voluntad
de la acción política de Vargas
no revela que su cosmovisión
seguía anclada en el Brasil
menos movilizado de la década
del 30 y que en alguna medida
carecía de los instrumentos
conceptuales para operar un
sistema político ampliado, como
el sucesivo a 1945.
En cambio si bien Perón emerge
como líder también de un
movimiento militar muy
heterogéneo -golpe de 1943-, es
a partir de su seducción
personal y del establecimiento
de puentes entre grupos que se
convierte rápidamente en un
líder de masas. Una de sus
convicciones más firmes era que
se había ingresado
irreversiblemente en la "era de
masas" y que el Estado tenía
mucho por hacer buscando
integrarlas, para convertirlas
de inorgánicas en "orgánicas"; y
es a partir de esta convicción
que surge el acento en la
cuestión social, vista como una
necesidad ineludible para lograr
la "armonía social".
Luego de este somero análisis de
los personajes centrales, veamos
ahora ambos movimientos
políticos "nacional-populares"
continentales. El peronismo nace
al calor de una "movilización
popular", el 17 de octubre de
1945, que si bien tolerada desde
el poder tenía un fuerte
contenido espontáneo aunque
hubieran participado activamente
las estructuras sindicales -
aquel contenido espontáneo
estará permanentemente presente
en su mitología -era un fenómeno
sustancialmente al margen del
Estado. Sus concentraciones del
1º de mayo, el 17 de octubre
prioritariamente, y 4 de junio
-día del Trabajo, de la Lealtad
y asunción del mando
presidencial- son
sustancialmente más numerosas y
en un lugar público emblemático
como la Plaza de Mayo.
A estas tradicionales
concentraciones -comunicación
directa entre líder y pueblo- se
agregaban otras en momentos
juzgados trascendentes; esa
impronta movilizacionista
originaria seguiría siempre
omnipresente en el peronismo y
en su ritualidad política. Es
evidente que el peronismo
constituye una articulación
política más fuerte que el
varguismo pese a que había
nacido en condiciones más
apresuradas y precarias; lo es
porque combina una acción de
masas más amplia y una
estructura política - sindical y
partidocrática - más
consistente.
El varguismo, no llega en cambio
a constituirse en un "aparato"
político unificado, dadas las
diferentes características de la
población brasileña, su
inserción en el territorio era
menos ramificada y los límites
de su sindicalismo, como
elemento de protesta o de
consenso activo, fueron siempre
evidentes. Vargas no alentó la
creación de estructuras
partidarias hasta muy tarde,
cuando debió enfrentarse a la
transición de la posguerra;
hacia el final de su primera
época pareció dudar entre un
proyecto de partido único o el
alternativo finalmente realizado
de constituir dos: primero apoyó
la fundación del Partido Social
Democrático (PSD) a partir de
los interventores estaduales
-asimilables por su sistema
político a Interventores
Gobernadores- y luego la del
Partido Trabalhista Brasileiro
(PTB) a partir de las
estructuras sindicales
existentes. Era extremadamente
difícil reunir en una única
fuerza a las elites regionales
con el movimiento sindical más
pasivo y direccionado desde el
Ministerio de Trabajo, que a
diferencia del argentino que
tenía menores distancias entre
sindicatos y partidos políticos
- radicales, conservadores,
socialistas - reunían un
liderazgo originario de los
sectores medios.
De las diferencias de estrategia
entre Perón y Vargas, se debe
destacar la diferencia del
sistema político y sus
coyunturas en los países, en
Argentina el peronismo aparece
en una sociedad mucho más
movilizada con partidos
antiguos, y con aparatos
políticos construidos a lo largo
de décadas y con ejercicio de
participación electoral que
había generado hábitos; el
Brasil de Vargas tiene en dichos
terrenos menos apoyos y mucho
por construir de haberlo
considerado importante. Los
partidarios afines del varguismo
intentaron conformar un partido
único pero se dio en un momento
de debilidad política y en el
ocaso del régimen.
En este campo Argentina es todo
lo contrario de Brasil, Perón
construye su partido en el
apogeo de su poder y lo mismo
ocurre con el sindicalismo. El
viejo mundo sindical argentino
se pasa al peronismo, pero su
existencia era previo al
advenimiento de aquel, mientras
que en Brasil era una
construcción del Estado Novo y
su conversión a fuerza política
activa choca con la función para
lo que fue diseñado y creado en
los 30 acorde con el estilo
"paternalista" clásico de
Vargas; cuando la movilización
obrera se incrementa en los 50,
las estructuras sindicales
creadas durante el primer
varguismo eran inadecuadas para
actuar como mediadoras entre el
presidente y los trabajadores.
Esto era así también con las
formaciones políticas que
encuadraban esos movimientos
obreros, el PTB y el laborismo,
si bien en la construcción de
ambos existen algunas
similitudes -creación de
estructuras burocráticas
(Ministerio de Trabajo, Brasil;
Secretaría de Trabajo y
Previsión argentina ) quizás más
aprovechadas por el peronismo-
todo sugiere que eran más las
diferencias que las similitudes.
El laborismo fue mucho más
autónomo y autogestionado por
sus dirigentes gremiales
preexistentes, y una vez en el
poder el peronismo este
sindicalismo mantuvo, pese a los
esfuerzos oficiales, un margen
importante de autonomía y de
protagonismo en lo político como
en las reivindicaciones
laborales. Los intentos del
gobierno peronista de ponerlo
bajo control -primero al
Laborismo y luego promoviendo
una dócil conducción de la CGT
(intervenciones de sindicatos
rebeldes mediante)- se revelan
infructuosas más allá de su
propia burocratización. Las
asambleas de un movimiento
sindical creciente -se duplica
la afiliación en el período
46-54- las comisiones internas
de fábrica se convierten en
focos de agitación en defensa de
las condiciones laborales, los
salarios obtenidos y el poder de
contratación adquiridos por esa
clase obrera. Las cúpulas
cuidadosas de las bases no se
plegaban fácilmente a los
reclamos de mayor productividad
o recorte de derechos
adquiridos.
En el Brasil del segundo período
varguista -1937- la movilización
crece enormemente pero
mayormente en los márgenes de
dicho sistema, el malestar
social afecta el liderazgo de
Getulio Vargas y no así el de
Perón. Estas diferentes
características orientarán el
desarrollo posterior de ambos
movimientos nacional-populistas.
El peronismo muestra -desde
1950- fuertes tentaciones
uniformizadoras no presentes en
el varguismo; y la voluntad de
identificar al varguismo con la
"nación brasileña toda" fue
bloqueada durante el Estado Novo
por la tecnocracia y el
ejército, llegando a costar
saber si estaban las ideas
dominantes de Vargas.
El peronismo pareciera
asemejarse en este punto más al
fascismo italiano, pero el
desplazamiento del eje social
del mismo hacia la clase
trabajadora es una distinción
muy importante con aquel, que no
puede ni debe resolverse
apelando al facilismo de
"fascismo de izquierda"; no se
puede hablar de fascismo cuando
el establishment integra la
oposición y más cuando el líder
parece interesado en incentivar
la conflictividad social y
cuando subsisten las elecciones.
El peronismo es más fácil
identificarlo por lo que no es
que por lo que es. La
originalidad de éste está en la
identificación entre nación y
peronismo acompañada de la
identificación de éste con la
clase trabajadora, y es esa
tríada
trabajadores-peronismo-Argentina
la que constituye su diferencia
con los demás movimientos
populistas y/o totalitarios.
Nunca pudo resolver la "tensión"
entre una estrategia
paternalista y dirigista desde
el Líder Perón y el "aparato"
peronista con la autonomía y
fortaleza que había adquirido el
movimiento obrero. Paternalismo,
populismo y obrerismo se
combinan de manera compleja y
conflictiva en Argentina;
mientras el componente
paternalista en Brasil es mucho
más dominante, salvo al final
del segundo gobierno de Vargas,
donde sí emerge una vertiente
populista, pero no obrerista.
Asimismo otra diferencia
sustancial radica en que el
peronismo es un movimiento
político que ocupa y partidiza
el Estado, mientras el varguismo
está bastante lejos de ese
modelo en la fase del Estado
Novo, y mucho más lejos aún en
la nueva fase abierta en 1951
donde no puede imputarse al
gobierno de Vargas de intentar
alterar la administración
pública o vulnerar la legalidad
democrática. Esta diferencia con
relación al Estado como actor
político no significa que el
varguismo fuere ideológicamente
más estatista, sino que le daba
al Estado un papel más central
en su acción política. Ambos
movimientos nacional-populistas
-con sus diferencias y límites-
tienden a coincidir en su
carácter "trabalhista"; mientras
Perón era el "primer
trabajador", Vargas se dirigía a
"los trabajadores de Brasil".
Ambos apelan a los trabajadores
pero mientras Perón utiliza una
retórica más intimista y
coloquial, menos ecuménica,
Vargas adquiere un tono más
impersonal y paternal al hablar
en nombre propio y en el del
Estado.
El discurso peronista se
desdobla en aquel diferente y
complementario de Perón y Evita;
éste más radicalizado -apela
permanentemente a "los
descamisados" y ataca a la
"oligarquía"-, dualidad de
funciones que aparece claramente
en la distinción "Perón cumple,
Evita dignifica". Mientras la
figura de Vargas y su relación
con las masas es conceptual y
prácticamente más distante y en
ello influye tanto la fase del
Estado Novo creando un Vargas
"imaginario" desde la
iconografía y la radio, antes
que uno concreto, y además
influye la realidad demográfica
de Brasil. La relación física de
Getulio con las masas es un
fenómeno más concentrado en Río
de Janeiro con un peso
poblacional menor al de Buenos
Aires. Además la retórica
peronista apela a la emoción, al
sentimiento, a las pasiones,
mientras que la de Vargas es más
neutral y contenida
afectivamente; esto influye
incluso en la iconografía del
régimen y en las formas de
presentar a Perón y Vargas. En
el primer caso, existe una
pluralidad de imágenes
contradictorias según los
distintos momentos que contrasta
con la imagen unívocamente
reaseguradora, conciliadora y
paternal de Getulio.
Perón está más adherido al
modelo de las religiones
políticas, más eclesiástico, las
"veinte verdades" enunciadas en
1950 o el decálogo de los
"derechos del Trabajador", así
como el culto a la personalidad
del Líder es mucho más fuerte en
el peronismo. La etapa más
deliberadamente ritualizada de
Vargas coincide con la
declinación política del estado
Novo y durante su último
gobierno no había capacidad ni
espacio de hacerlo. En el
contenido y no en las formas del
peronismo el mensaje insiste más
en la ruptura revolucionaria
implicado en su advenimiento y
en la obra social más que en la
económica del gobierno, mientras
en el varguismo las apelaciones
a las rupturas con relación a la
República Vieja están más lejos
en el tiempo y son menos
insistentes.
Ambos utilizan la radio y la
escuela como formas de
penetración de sus idearios, más
Perón que Vargas debido al casi
monopolio sobre las primeras
nunca alcanzado por Getulio. El
criterio brasileño es mixto
dándole al Estado la función
fiscalizadora y reservándose
ciertos espacios en un sistema
privado y comercial. En los
medios gráficos el varguismo
tuvo prensa favorable al
principio -intervención de O
Estado de Sao Paulo durante el
estado Novo- y muy ostil durante
el último período. En la escuela
el peronismo, durante la segunda
presidencia, fue mucho más allá
que el varguismo en el intento
de imponer su liturgia
partidaria y la imagen
sacralizada de sus líderes;
mientras que el régimen
brasileño se limita a supervisar
estrechamente los contenidos
incrementando una forma de
"religión cívica" al estilo de
la Tercera República francesa.
Buscaba objetivos generales
ideológicos y cívicos apuntando
a la cohesión nacional y a la
uniformidad una forma de
nacionalismo identitario -con
muchas ideas del estado Novo
comprendidas allí
(centralización), Estado fuerte
y armonía social garantizada por
el régimen-.
Argentina, por tenerlo desde
principios de siglo, se continúa
durante los primeros años del
peronismo hasta que se decide
dar un salto que convierte la
educación -con la resistencia
feroz de muchos docentes de la
clase media opositora- en una
máquina de propaganda de la
"doctrina peronista". Mientras
el varguismo está mucho más
articulado con las elites
políticas tradicionales y su
estilo de acción es menos
pintoresco, el peronismo tiene
un estilo populista más plebeyo.
Ambos coinciden con consignas
nacionalistas, antes que
antiimperialistas, y vocación
industrialista; diferenciándose
que el peronismo tiene un
sentimiento hostil ante el
sector agrario -oligarquía- en
la retórica y la práctica
("estatuto del peón"), mientras
que el varguismo soslaya y no
hostiliza a ese sector.
En tanto el "populismo" define
no solo un estilo político sino
la "centralidad" de algún o
algunos actores sociales o
institucionales, en el varguismo
de la fase del estado Novo el
principal era el Estado, en lo
sucesivo es difícil identificar
a alguno; en el peronismo el
actor hegemónico eran los
trabajadores. Ambos movimientos
se "influyen" mutuamente, al
principio el varguismo lo hace
al naciente peronismo desde el
Estado Novo y en general en el
PTB y más tarde las
características del
justicialismo influyen
especialmente al ala izquierda
del varguismo. Durante la
simultaneidad de los gobiernos
de Vargas y Perón las relaciones
son menos intensas de lo que
puede suponerse. Para Getulio
era un costo interno muy amplio
aparecer asociado al peronismo "demonizado"
por la derecha brasileña,
explicando todas las
hesitaciones que lo llevaron a
no sumarse al ABC; asimismo en
la Argentina peronista aquellas
hesitaciones llevaron a tomar
distancia en el discurso
oficial, orientándose a
contraponer negativamente al
segundo Vargas con el primero.
Esto refleja las importantes
diferencias en lo concepción de
la colocación en la política
internacional de Vargas y Perón
y sus gobiernos; Vargas opta
durante el Estado Novo por el
alineamiento con los EEUU
manteniendo esa política en la
posguerra tanto con él como con
Dutra - su sucesor -, la
designación del canciller Joao
Neves da Fonseca en su nuevo
gobierno (ya había sido su
canciller en 1946) refleja la
búsqueda de equilibrios internos
además de que no abandona su
antigua perspectiva más allá de
no abandonar la exigencia de
mayor "reciprocidad"
especialmente económica. El
peronismo -por el contrario-
hace de la "tercera posición"
una bandera política implicando
unas relación de tensiones y
competencia con EEUU hija de una
lógica de más largo plazo que
procedía de la línea fijada
anteriormente por los
conservadores del año 30.
El ABC era una forma de
"resistir" la hegemonía
estadounidense, aunque propuesto
en un momento donde las
relaciones entre ambos países
habían mejorado, jugando
ambiciosas cartas que perseguían
ambiciosos objetivos pocos
compatibles entre sí. El Brasil
del segundo varguismo no estaba
dispuesto a avanzar en dicho
camino entre otras causas por su
propia debilidad, por el
necesario apoyo financiero
yanqui -considerado
estratégico-; igualmente Perón
siempre más preocupado por los
equilibrios de poder mundiales
seguía más interesado en la
alianza político-económica con
Brasil que Vargas en esa con
Argentina. Además de los
acuerdos económicos iniciales,
se mantuvieron las tensiones
ligadas a las cuestiones
armamentísticas.
Brasil había logrado apoyo
militar estadounidense y ello
generaba competencia y conflicto
con Argentina, ver acuerdo
militar firmado entre ambos en
1952. Al romance inicial debemos
señalar que en los hechos la
Argentina de Perón y el Brasil
de Vargas tuvieron una relación
más de competencia que de
cooperación, y ello se refleja
en los foros internacionales
donde mantuvieron posiciones
diferentes y hasta antagónicas
en varios temas -la Guatemala de
Arbenz, la URSS y los Estados de
Europa del Este donde Brasil
rompe relaciones en 1947, la
cuestión Malvinas que Brasil se
niega a que se discuta en el
seno de la OEA- muy importantes
para los posicionamientos
internacionales de ambos
movimientos nacional-populistas.
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