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El acceso a la educación no sólo
se ejerce con inscripción,
pizarrón y tiza
Por Laura Piñero, especial para
la Red de Diarios en Periodismo
Social
Según un informe reciente de
Human Rights Watch falla en la
retención escolar casi la mitad
de los países del mundo; a esta
realidad se le suma que, en
muchas ocasiones, los trayectos
escolares de jóvenes en
situación de pobreza se
transforman en historias de
fracasos conducentes a la
exclusión temprana. El círculo
se cierra con adolescentes que,
carentes de formación
habilitante para el trabajo, se
insertan tempranamente a un
mercado laboral precarizado, en
el sector informal y, en algunos
casos, en condición de
explotación.
El acceso a la educación
impactaría en beneficios
sociales y económicos para los
países pero significaría tocar
estructuras sustentables de las
que sólo disfrutan minorías.
La escuela se esta volviendo
inaccesible: Con mucha
frecuencia los debates teóricos
recorren una serie de factores
asociados tales como falta de
medios económicos, evitación por
parte de los potenciales alumnos
de las normativas escolares y
una inequidad social que incluye
a pocos, dejando afuera a muchos
niños, niñas y jóvenes.
La experiencia educativa además
nos hace pensar que el
aburrimiento de los alumnos se
emparenta más con una falta de
significación otorgado al
aprendizaje mas profundo que con
cuestiones pedagógicas o de
infraestructura
En este contexto, las
organizaciones sociales
implementan programas de
inclusión orientado a jóvenes.
Se trata de procesos de
ciudadanización que proponen un
recorrido para la construcción
de la noción de sujeto, como
condición previa a cualquier
oportunidad educativa. El tema
de la inclusión de jóvenes
obliga a desandar el camino
histórico que parte de la
escuela y de la fábrica como
modelos reguladores de la
sociedad y que termina en la
actualidad con estrategias de
adaptación individuales fuera de
toda regulación colectiva.
El éxito en los trayectos
formativos flexibles hace
posible elaborar una
presentación del “sí mismo ante
los demás” en un proceso de
segregación y de ruptura del
sentido vital.
Creemos, desde la FOC que a
partir de la experiencia del
programa de inclusión
socio-educativa Desafío hemos
podido transitar de lo singular
de una experiencia a un modelo
transferible.
Con esfuerzo y creatividad, en
cooperación con actores de la
sociedad civil, el estado y el
empresariado, las organizaciones
estamos haciendo posible que
muchos jóvenes no solo se
inscriban en las propuestas sino
que permanezcan, terminen la
escuela, se capaciten en oficios
y accedan al primer empleo.
Laura Piñero, es psicóloga e
investigadora en temas de
juventud, inclusión y empleo. Es
master en estudios culturales,
de la University of Mc Gill,
Montreal, Canadá. Coordina el
proyecto editorial Jóvenes de la
Fundación de Organización
Comunitaria.
newsletter@periodismosocial.net
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Gentileza: Periodismo Social [
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