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1973: Lecciones de historia para
políticos alemanes
Por Ingo Niebel Rebelión
Por qué es vital para los países
del ALBA recordarles a Merkel y
sus correligionarios lo que
hicieron en Chile
Una vez más los medios alemanes
están enojados con el presidente
Hugo Chávez. Esta vez les sirve
de pretexto que el mandatario ha
puesto en su sitio a la jefa del
Gobierno alemán, la canciller
Angela Merkel. Lo interesante es
que la prensa germana acusa al
comandante del la Revolución
Bolivariana de haber comparado a
la cristianodemócrata con el
líder nazi Adolfo Hitler, lo
cual no es verdad. Para apoyar
tal acusación, los medios se
basan en el "Aló presidente" del
11 de mayo de 2008 en el cual
Chávez ubicó a la Unión
Demócrata Cristiana (CDU, por
sus siglas en alemán) al lado de
la derecha diciendo "que apoyó a
Hitler y al fascismo". El máximo
representante de la República
Bolivariana reaccionó de esta
forma, según los medios
alemanes, a las declaraciones
que Merkel hizo en contra de
Venezuela durante un debate
sobre las relaciones entre la
Unión Europea (UE) y América
Latina que se celebró en Berlín
con motivo de la cumbre que los
estados de ambas regiones
celebrarán los días 16 y 17 de
mayo en Lima.
Los medios alemanes salieron a
la defensa de Merkel primero
porque para ellos se ha
convertido ya en un rito el
permanente ataque a Chávez.
Incluso llegarían a acusarle de
preparar la guerra biológica
contra dicha Cumbre si asistiera
a ella estando enfermo de gripe.
Recientemente se han hecho eco
de los "documentos" que salen
con cierta frecuencia del
"ordenador mágico" del asesinado
comandante de las FARC Raúl
Reyes. Las declaraciones de
Chávez respecto a Merkel les han
servido para dar cuerda a su
campaña mediática contra la
Revolución bolivariana. Además
han tenido que dramatizar el
asunto porque el comandante de
la Revolución Bolivariana no ha
dicho otra cosa que consta en
los libros de Historia: La CDU
de Merkel se ha puesto en la
tradición de un partido católico
y conservador que en su día
apoyó realmente al fascismo
alemán y a Hitler. Pero con su
afirmación Chávez se ha quedado
corto porque esta misma derecha
no sólo ha "reciclado" a muchos
nazis después de la Segunda
Guerra Mundial sino también
ayudó a los militares chilenos
en su golpe de Estado contra
Salvador Allende en 1973. Pero
vamos por partes.
Los cristianodemócratas viven
con la leyenda de que en tiempos
de Hitler (1933-45) han sido "anti-nazis".
De hecho, el partido católico
conservador de aquella época, el
"Zentrumspartei" (el partido del
centro) mantenía una postura
ambigua hacia el movimiento
fascista liderado por Adolf
Hitler. Sin embargo al final los
católicos conservadores se
unieron con los nazis para
acabar con comunistas y
socialistas. En 1933 aprobaron
la ley que habilitó Hitler con
plenos poderes y que se
convirtió en la base legal de su
dictadura. A continuación, miles
y miles "centristas" se
afiliaron al partido nazi e
hicieron sus paces con los
seguidores de la Cruz Gamada.
Después de la derrota del
nazismo en 1945, los
conservadores encontraron en el
ex alcalde mayor de Colonia,
Konrad Adenauer, el mejor
testigo para presentarse como
"víctimas" de Hitler. El
político católico fue derrocado
por los nazis en 1933 y en 1944
incluso fue encarcelado por la
temida policía secreta del
régimen, la Gestapo. No
obstante, uno de sus hijos,
comandante del Ejército, logró
su puesta en libertad. Sigue
siendo un misterio cómo lo
consiguió. Adenauer fue el
primer presidente de la CDU y en
1949 el primer canciller (así se
denomina en Alemania al jefe de
Gobierno) de la República
Federal de Alemania (RFA). La
supuesta "víctima" del nazismo
no tenía los más mínimos
problemas de fichar como su
asesor a Hans Globke.
Este jurista, que por cierto
perteneció al Zentrumspartei
antes de 1933, redactó junto con
otros abogados las leyes
racistas de los nazis. No fue el
único ex nazi que encontró un
nuevo futuro político en la CDU.
Otro era Kurt Georg Kiesinger
que en 1933 se afilió al partido
nazi y que luego hizo de enlace
entre las secciones de
propaganda del Ministerio de
Asuntos Exteriores y del
Ministerio de Propaganda del
siniestro Joseph Goebbels. De
1966 a 1969 era canciller de la
RFA.
La CDU "recicló" antiguos nazis
integrándolos en su partido o
empleándolos en las estructuras
del Estado. Muchos verdugos de
las SS y de la Gestapo
encontraron nuevos puestos de
trabajo en la policía y en los
servicios secretos, creados por
el gobierno de Adenauer. Esta
ignorancia ante la Historia hizo
que hasta finales de los años 60
era casi imposible hablar y
debatir sobre el pasado y la
responsabilidad de la nueva
élite política en los crímenes
cometidos entre 1933 y
1945.
Pero la CDU se dedicó también a
ayudar a instalar los nuevos
fascistas. Uno de ellos era el
general chileno Augusto Pinochet.
Es sabido que fue la Agencia
Central de Inteligencia (CIA por
sus siglas en inglés) la que
preparó el golpe de Estado
contra el presidente electo de
Chile, el socialista Salvador
Allende. Bastante desconocido es
que fueron políticos de la
República Federal de Alemania -
tanto cristianodemócratas como
socialdemócratas - los que desde
la segunda fila secundaron el
siniestro plan de Washington que
aquel otro 11 de septiembre de
1973 desembocaría en un baño de
sangre. Los fieles vasallos
germanos del Tío Sam actuaban en
dos frentes. El canciller
socialdemócrata Willy Brandt
mandó congelar la ayuda al
desarrollo que su gobierno
pasaba a Chile. Como excusa
esgrimió el argumento de que
Allende había reconocido
oficialmente al otro estado
alemán, la socialista República
Democrática Alemania (RDA). De
un momento a otro a Allende
faltaban varios millones de
dólares de ayuda alemana que
tanto necesitaba para ayudar a
la población humilde.
Paralelamente la justicia de
Bonn mandó confiscar barcos
chilenos que transportaban el
cobre a Europa dando paso a
denuncias de empresas yanquis en
tribunales alemanes. Aquel metal
era la mayor fuente de ingresos
del Estado chileno. La industria
de la RFA optó por cancelar la
compra del cobre chileno para
contribuir, junto con las
compañías estadounidenses, a la
caída del precio de ese metal.
Aparte de esa participación en
la guerra económica contra el
socialista Allende, el Estado
alemán permitió que diputados de
la CDU, entre ellos Heinrich
Gewandt, llevara dinero en
metálico a Chile para financiar
a la oposición anti-Allende.
Poco antes de la fecha clave, el
servicio secreto exterior de la
RFA, el BND, informó a Brandt
del proyectado golpe militar.
Pero el canciller rehusó a
alertar a homólogo chileno a
pesar de que ambos formaban
parte de la Internacional
Socialista. Cuando los militares
golpistas, dirigidos por
Pinochet, empezaron su
gigantesca masacre, la CDU y su
hermana regional, la Unión
Social Cristiana (CSU por sus
siglas en alemán) hicieron todo
lo posible para justificar las
matanzas de los fascistas
chilenos. Sus medios
justificaron la masacre y
Gewandt instó al canciller
Brandt a que levantara las
sanciones económicas contra
Chile. El socialdemócrata le
hizo caso. Los políticos de Bonn
se sometieron tanto a las
directrices de Washington que
incluso sus cónsules rehusaron a
ayudar a aquellos ciudadanos
alemanes que por un error habían
sido detenidos por los verdugos
de Pinochet. El hijo de uno de
ellos, Ulli Simon, publicó en
1998 el relato de como él y sus
hermanos lucharon por sacar al
padre de un barco prisión. El
cónsul de la RFA no quiso
ayudarles, negando que el padre
estuviera registrado como
ciudadano alemán en su distrito
consular.
Merkel no recordará todo eso
porque en aquella época vívía en
la RDA, donde era secretaria
regional de las Libre Juventud
Socialista.
Después de la caída del
Socialismo europeo en 1990, dio
un giro ideológico de 180 grados
afiliándose a la CDU.
Desde el golpe contra Allende ha
pasado un cuarto de siglo, pero
la CDU no ha cambiado en nada.
El 2 de mayo de 2004 el diario
neoconservador Washington Times
citó al entonces diputado
cristianodemócrata Klaus-Jürgen
Hedrich diciendo:
"Tarde o temprano Vds [los
yanquís, IN] no pueden seguir
con Chávez, tal y como se ha
comportado.
Si la cuestión es hacerlo más
tarde o más temprano, entonces
háganlo antes. Más tarde la
sorpresa será menor". Merkel,
entonces líder del partido y de
la oposición, se calló, por lo
tanto consintió las palabras de
su correligionario.
Ante este fondo es
imprescindible tener en cuenta
también que a principios de
abril de 2008 el Ministerio de
Ayuda al Desarrollo, dirigido
por la socialdemócrata
Heidemarie Wieczorek-Zeul
canceló los ya prometidos siete
millones de euros a Nicaragua.
Merkel argumentó su decisión con
que la corrupción había
aumentado después de la victoria
sandinista. Esta actitud
demuestra que Berlín sigue por
los mismos senderos que en 1973.
A los gobiernos progresistas de
América Latina les queda como
mejor arma de defensa unirse tal
y como lo han hecho en el ALBA -
y recordándole a la élite
política alemana su pasado.
Ingo Niebel. Historiador y
periodista alemán, autor del
libro "Venezuela not for sale" (Berlin
2006)
Gentileza:
tropique@cablenet.com.ni
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