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Entrevista inédita a Salvador
Allende
Saul
Landau
En 1971, el Presidente
Salvador Allende concedió una
entrevista al documentalista
norteamericano Saul Landau, que
hoy por primera vez es
publicada. El jefe de Estado
habló de la UP, de su amigo
Fidel Castro, de EE.UU, de El
Mercurio, y su dueño Agustín
Edwards.
A pesar de que Salvador Allende
no admitía entrevistas con
periodistas estadounidenses o
británicos, en 1971 aceptó
dialogar con el documentalista
norteamericano Saul Landau en el
jardín de su casa de Tomás Moro.
Con total soltura se refirió
entonces a la reforma agraria, a
su tensa relación con el dueño
de El Mercurio Agustín Edwards,
y también a su amistad con Fidel
Castro, de quien dijo no recibir
recetas, porque "no somos
colonos mentales de nadie". Pero
el golpe sorprendió al
investigador sin haber difundido
este material, que se mantuvo en
el ámbito privado hasta hoy,
gracias a que gentilmente lo
facilitó a www.lanacion.cl a
través de un video, que
transcribimos y editamos para
nuestros lectores. Sin luces aún
del golpe militar que acabó con
su gobierno y su vida, y ajeno
incluso a las diferencias que se
comenzaban a gestar en el seno
de la Unidad Popular, Allende
inicia este diálogo explayándose
sobre el origen de su compromiso
político.
- Usted sabe, yo soy médico,
vine de provincia a estudiar a
Santiago. Los estudiantes de
provincia vivíamos muy
modestamente en pensiones y,
lógicamente, nos interesaba no
sólo estudiar las materias con
relación a las carreras que
habíamos elegido. También nos
preocupábamos de mirar un poco
más lejos de la universidad, la
realidad de nuestro país, sobre
todo que el estudiante de
medicina y el médico confrontan
hechos sociales muy claros.
Nosotros entendimos muy
rápidamente que a mayor
enfermedad mayor pobreza, que a
mayor pobreza mayor enfermedad,
un axioma que se repite
inexorablemente. Ese problema
nos llevó a reunirnos en las
noches para analizar las
distintas corrientes
filosóficas. Leímos a los
teóricos del marxismo,
observamos lo que acontecía en
el mundo, apreciamos la lucha de
los pueblos, los países en vías
de desarrollo, y siempre
pensamos que el hombre debe
tener una dimensión distinta,
que los valores de la sociedad
capitalista debían ser
reemplazados por otros. Por eso
estudié, leí y fui fundador más
tarde del Partido Socialista en
1937.
- ¿Qué edad tenía usted en esa
época?
- Debo haber tenido unos 28 años
cuando fundé el Partido
Socialista, junto con otros
compañeros. Además, a lo largo
de toda mi vida -y lo he dicho
siempre-, fui ministro de
Estado, diputado, senador y
presidente del Senado.
- Ha estado involucrado en
política desde hace bastante
tiempo...
- Si, desde muy joven. Fui
ministro a los 29 años en el
gobierno del Frente Popular, uno
de los tres que hubo en Chile en
la época de Pedro Aguirre Cerda
y era tan socialista como ahora.
Ese frente estaba conformado por
radicales, socialistas,
comunistas y pro-democráticos.
- ¿Ese fue el origen de la
Unidad Popular?
- No, después esos partidos se
separaron, pero es un
antecedente muy importante,
porque fue Chile uno de los tres
países donde hubo un Frente
Popular. Si usted se acuerda,
los otros países fueron España
-que terminó con la Guerra
Civil-, y Francia con el Frente
Popular dirigido por León Blum,
que no dejó ningún recuerdo
trascendente, por el contrario.
Nosotros en Chile, desarrollamos
sobre todo a la clase obrera, a
través de la Central Obrera de
Trabajadores, para crear
conciencia de su organización y
darles a conocer sus derechos.
Poco después creamos la
Corporación de Fomento, base de
la industria pesada de Chile, de
acero, petróleo y electricidad.
Hicimos una obra constructiva,
en esa época se hablaba del
Frente Popular como hoy se habla
de Unidad Popular. Se aseguraba
que íbamos a suprimir las
libertades, que sería el caos
absoluto, el degüelle de la
gente, y no ocurrió eso. Por el
contrario, las más grandes
manifestaciones religiosas se
realizaron en la época del
Frente Popular. También fue
nominado el primer cardenal de
la iglesia chilena por petición
expresa del Presidente del
Frente, don Pedro Aguirre Cerda,
que era el Presidente de la
República.
Socialista y pragmático
- ¿Usted sigue siendo un hombre
utópico?
- ¡No!, ¿Cómo utópico? yo sigo
defendiendo lo que he defendido
durante veinte años como
parlamentario socialista, y ser
socialista no es ser utópico.
- Pero usted tiene una visión de
una sociedad distinta en el
futuro...
- Lógico, pero eso no se
construye de la noche a la
mañana. Para que un pueblo
llegue a construir una sociedad
distinta, se necesita un pueblo
organizado y conciente. Yo le he
dicho muchas veces a la gente y
a los estudiantes, que para mí,
no vale que un estudiante me
diga que es dirigente de
izquierda si es mal alumno,
nosotros necesitamos buenos
alumnos: primero, que cumplan
sus obligaciones, después tienen
derecho a decir que son
dirigentes políticos. También,
le he dicho a los obreros que
hay que trabajar para producir
más y mejor. En Chile tenemos
que alcanzar un ingreso de dos
mil dólares por persona al año y
para eso tenemos que producir
más. Los pueblos sólo progresan
trabajando y produciendo más,
claro que es diferente trabajar
para una minoría que para un
país. Los obreros del carbón
están produciendo tres mil 800
toneladas de mineral al día,
pero tienen que producir cuatro
mil 700, y para eso tienen que
trabajar más, porque sino la
empresa no puede defenderse.
En el acero estamos produciendo
700 mil toneladas, pero hay que
llegar de aquí a dos años a dos
millones de toneladas. En el
cobre producimos alrededor de
750 mil toneladas, sin embargo
hay que elevar la producción a
mil 200 toneladas.
- ¿Usted cree que el pueblo ha
respondido a esos objetivos?
- Bueno, ahora soy más popular
que antes, porque cumplimos con
lo prometido y, además, le
explicamos y dialogamos con el
pueblo. Yo no estoy metido en la
oficina de la Moneda, yo hablo
con los campesinos, con los
trabajadores del cobre, del
carbón, con los estudiantes, con
las dueñas de casa, voy a las
poblaciones. En las calles la
gente me saluda, ando en mi auto
particular. Entonces la gente ve
una cosa distinta. En
Valparaíso, todos los días a la
salida de la oficina de gobierno
de la intendencia hay entre 400
y 500 personas, esperando a
veces dos horas para poder
saludarme, y en esta época de
verano hay turistas de otros
países y se sorprenden con un
Presidente al que se le puede
dar la mano y conversar. Así es,
porque yo no ando rodeado de
carabineros, ni con tanques. La
gente puede llegar hacia donde
estoy, y yo tengo el agrado de
poder saludarlos... Claro que no
me puedo pasar el día saludando
gente (risas).
Los conflictos de la UP
- Hoy, ¿Cómo se mantiene la
coalición en la Unidad Popular?
- Bien, porque hay un programa
que nos une, que es diferente a
lo que nos propusimos hace 30
años.
- ¿Qué conflictos hay en la
coalición y cómo se resuelven?
- No hay ningún conflicto serio,
sólo apreciaciones con respecto
a la práctica, porque no nos
hemos salido en absoluto del
programa de la Unidad Popular.
Los parlamentarios radicales han
hecho observaciones respecto a
un funcionario de una provincia
que tiene un criterio
determinado sobre cómo debe
hacerse la reforma agraria.
También, han dicho que en
determinados sectores de Chile,
grupos que no son de la Unidad
Popular, estarían estimulando la
toma de predios agrícolas más
pequeños de la cabida que la ley
establece, como derecho de los
propietarios que trabajan en sus
tierras. Pero usted comprende,
que eso no se puede decir que es
una norma, además nosotros, y yo
personalmente, hemos establecido
que la reforma agraria la
haremos dentro de la ley de la
reforma, y de ninguna manera
vamos ha aceptar que se proceda
en forma arbitraria.
- ¿Estos súbditos son
izquierdistas independientes?
- Hay que considerar dos cosas:
pueden ser grupos de izquierda
que no han madurado
políticamente o bien campesinos,
o en el caso de Cautín, Mapuches
a quienes sus tierras fueron
robadas hace muchos años, que
han vivido con media hectárea.
Ellos son considerados una raza
desconocida, negada, degradada
física y moralmente y una serie
de factores que influyen. Usted
entiende que para ellos se abre
una posibilidad, y cuando se
tiene hambre a veces es muy
difícil razonar, sobre todo
cuando no se tiene una cultura
con un nivel político, cuando se
les ha hecho promesas por más de
un siglo, y sus abuelos, y sus
padres, y ellos han sido
frustrados y negados.
Lógicamente, esa gente está
apremiada por una realidad
brutal, que es comer para vivir
todos los días. Pero de allí a
creer que hay un clima que
provocará un caos, no. Primero,
porque nosotros tenemos
autoridad, no sólo de la que
emana de la ley, sino la
autoridad moral, la influencia
que tiene el movimiento popular,
y la que tengo yo personalmente.
Usted lo ha visto y lo sabe,
porque ha estado en actos
públicos.
- ¿Cómo van a mantener ellos
solos su propia cultura?
- Nosotros consideramos que los
problemas de los mapuches no
pueden solucionarse sólo en
función de la reforma agraria.
Aquí hay un problema
antropológico cultural, de raza.
Nosotros hemos mandado allá no
sólo al ministro de Agricultura,
sino también médicos, pedagogos,
antropólogos, sociólogos. Pero
esto no es un problema de un
día, será un problema de muchos
años, porque hoy el mapuche es
considerado frente a la ley como
un niño sin derechos, entonces
esa situación no puede variar de
la noche a la mañana.
Necesitamos el tiempo suficiente
para borrar del espíritu de esa
gente lo que ha estado
sucediendo con ellos por más de
cien años.
¿Ellos se diferencian de los
chilenos?
- Evidente. Ellos nos llaman
huincas, pero no es un problema
que pueda decir que es agobiante
para Chile, es un problema
importante, pero no agobiante.
¿Usted puede prever obstáculos
en el camino hacia el socialismo
en Chile?
- Claro, evidentemente es mucho
más difícil el camino nuestro,
porque está dentro de la
Constitución de la ley, aquí hay
un Congreso y aceptamos lo que
resuelva en cuanto a los
proyectos de ley. Es mucho más
difícil llegar al socialismo a
través de los cauces legales,
porque hay posibilidades de
resistencia mayores que si se
hubiera llegado por el camino de
la toma del poder. Nosotros
tenemos que responder por
nuestros actos frente al
Congreso, en donde no tenemos
mayoría, hay un poder judicial
autónomo que puede dictaminar
sus fallos, que a veces
dificultan la tarea del gobierno
popular. Sin embargo, estamos
caminando dentro de las
posibilidades y esperamos
alcanzar el socialismo, pero no
de la noche a la mañana, eso no
se impone por decreto. Por eso,
el programa de la Unidad Popular
establece la existencia de tres
áreas: economía social, el área
mixta con capitales del Estado y
privados y el área privada. Como
gobierno hemos dicho que tenemos
que impulsar el área social del
Estado, porque ahí están los
elementos esenciales y básicos
del desarrollo económico, las
riquezas fundamentales de Chile:
el cobre, el hierro, el salitre.
Este país ya tiene algunas
industrias importantes, como la
empresa de electricidad, la
Empresa Nacional del Petróleo,
además, se ha nacionalizado el
carbón, el acero, pero sin
dificultades les compramos las
acciones a los americanos en el
caso del hierro y chilenos en el
caso del carbón. También, hemos
expropiado algunas industrias,
especialmente, las que trabajan
hilandería y tejido, porque no
cumplían con la ley, no pagaban
los salarios, porque habían
cerrado el 80% de su capacidad
de producción, creando un
problema social muy serio.
Nosotros vamos a llegar a un
acuerdo con los inversionistas
extranjeros, ellos saben que les
conviene más que a nadie llegar
a un acuerdo con nosotros,
porque importaron maquinaria que
dijeron que era de primera y
resultó ser de segunda, por lo
tanto, cometieron un fraude
aduanero. Esta situación no la
puede aceptar ningún país del
mundo. Entonces, si Estados
Unidos defiende su país ¿por qué
nosotros no podemos hacer lo
mismo? Nosotros queremos que se
respeten los mismo derechos,
nada más.
El proyecto inconcluso
- Usted habla de la reforma
agraria y hay muchas personas
que dicen que es el proyecto más
importante de la Unidad Popular
¿Es así?
- No, la reforma agraria forma
parte de un plan del desarrollo
económico y social de Chile,
pero es importante, porque este
país tiene tierras que
permitirían alimentar, no a diez
millones, sino a 20 o 25
millones de habitantes. Sin
embargo, Chile es un país que
tiene que importar todos los
años carne, trigo, grasa,
mantequilla, aceite, por un
valor de 140 millones de dólares
al año. Entonces, ¿cómo es
posible? Además, el 47 por
ciento de la población está
subalimentada. Yo soy médico,
usted lo sabe, lo he dicho, lo
he escrito hace muchos años, hoy
en Chile hay 600 mil niños
retrasados mentales, porque no
se alimentaron lo suficiente los
primeros ocho meses de su vida,
porque no recibieron las
proteínas necesarias. De ahí
nació el medio litro de leche,
que no es la opción definitiva,
pero es un aporte, es algo
positivo. Pero la reforma
agraria es parte de un proceso
que tiene como base central
recuperar las riquezas
fundamentales de Chile para los
chilenos, no se trata de
apropiarse o de usurpar a las
compañías dueñas del cobre, sino
de decir, 'bueno señores,
¿cuánto han invertido en estas
compañías y cuánto han sacado de
provecho?'. Yo le puedo
confirmar que en 42 años estas
compañías se han llevado de
Chile, tres mil ochocientos
millones de dólares, con un
aporte inicial de diez millones
de dólares aproximadamente.
Cálculos no exagerados
establecen que de Chile han
salido en 60 años nueve mil
ochocientos millones de dólares,
es decir, el valor total del
capital social de este país
acumulado en 400 años. ¡Un Chile
ha salido por nuestras
fronteras! Es por ello que
nosotros planteamos el derecho a
nacionalizar nuestras riquezas,
porque además hemos sido
exportadores de materias primas
y usted sabe lo que ha pasado en
el mercado internacional. Hoy,
para comprar lo mismo que se
compraba hace 10 años, tenemos
que entregar mucho más materia
prima, somos países que vendemos
barato y compramos caro, porque
pagamos los artículos
manufacturados de países donde
la gente tiene un nivel muy
alto. Entonces, lo que queremos
hacer es aprovechar los
excedentes de la economía
chilena para desarrollar nuestra
propia economía y poder
solucionar los problemas
esenciales. Yo fui ministro de
Salud Pública en el gobierno de
Pedro Aguirre Cerda, en el año
40, allí hice la primera
exposición de la vivienda en
este país. En esa oportunidad,
técnicos, ingenieros y
arquitectos señalaron que en
Chile faltaban 320 mil
viviendas, de esa fecha hasta
ahora han pasado 31 años, pero
hoy faltan 440 mil viviendas por
el aumento vegetativo de la
población. Lo mismo ocurre en
educación, en salud, en el
trabajo, y ningún gobierno ha
sido capaz de solucionar los
problemas esenciales del pueblo.
Pero eso también ocurre en
América Latina, en gobiernos
democráticos o dictatoriales. Yo
creo que todos los presidentes
quieren dar trabajo y no pueden,
yo me imagino que todos los
presidentes quisieran que todos
pudieran comer y no pueden, con
la educación pasa lo mismo.
Entonces hay que preguntarse,
¿por qué no se puede?
- ¿A qué se refiere cuando habla
de imperialismo?
- Nuestra lucha no es contra el
pueblo, sino con un sector de
Estados Unidos, acuérdese cuando
Kennedy atajó el alza del acero,
la influencia que tienen los
petroleros en su país. El pueblo
americano es otra cosa, nosotros
estamos actuando dentro de la
ley.
- Las compañías de cobre
norteamericanas han sacado mucho
mineral, ¿Cuándo piensa terminar
con la expropiación?
- Cuando salga la ley, nosotros
aplicaremos lo que el Senado
dictamine y, de acuerdo con esas
atribuciones, haremos la
nacionalización y pagaremos
indemnización estudiando cada
caso y además formaré un
tribunal ante el cual puedan
apelar las compañías y la
Contraloría General de la
República será la que fije la
indemnización, o sea las más
altas expresiones de nuestra
organización jurídica.
¿El gobierno de Estados Unidos
ha realizado presiones?
- No, ninguna. Nosotros hemos
oído la opinión del señor Nixon,
pero es una opinión y
comprendemos que no esté muy
agradado, pero nosotros somos
partidarios de que los pueblos
tengan el gobierno que deseen y
de la no intervención y la
autodeterminación. Como hemos
visto, hay una campaña
internacional muy seria, que
evidentemente está radicada en
Estados Unidos, donde se
publican artículos,
absolutamente infundados
respecto a Chile.
- ¿Por ejemplo?
- Que aquí no hay libertad de
prensa. ¿Y usted, por ejemplo?
Usted está en Chile hace cuatro
meses y habrá visto que hay la
más amplia e irrestricta
libertad periodística y ha visto
cómo se nos ataca, cómo los
diarios publican lo que se les
ocurre, no sólo para apreciar
situaciones políticas, sino para
referirse a actitudes, hechos,
inclusive la vida particular de
uno. El Mercurio es el diario
más poderoso de los sectores
oligárquicos, y los diarios que
tienen como La Tercera o La
Segunda, en un lenguaje mucho
más franco, y al mismo tiempo
turbio en los ataques. Usted ve
a la Democracia Cristiana con la
prensa por la tarde, en los
diarios de provincia el 80 por
ciento está en manos de los
sectores derechistas y, sin
embargo, siguen saliendo sin
problemas. ¿Cuántas revistas hay
en Chile? Y ninguna de ellas
pertenece a la izquierda. El
presidente de la Asociación
Nacional de la Prensa en Chile,
el señor Germán Picó, que es el
dueño del diario La Tercera,
dijo que no hay presión, no hay
amenaza, no hay coacción frente
a la prensa. Entonces, qué valor
va ha tener lo que dicen los
señores de la CIA. El señor
Agustín Edwards debería estar en
Chile para responder ante la
justicia por lo que ha hecho su
banco. Nosotros les retiramos
los libros al Mercurio, si
señor, para ver si cumplían las
leyes tributarias, en Estados
Unidos hacen lo mismo ¿verdad? y
resulta que le estaban debiendo
a la Tesorería Provincial de
Santiago cinco mil cuatrocientos
millones de pesos. Les vamos a
dar facilidades para que paguen,
pero las mismas que tiene el
resto de la gente, y si no los
paga les vamos ha aplicar la
ley. El Mercurio representa los
intereses de los bancos, de los
monopolios y ese diario es el
principal accionista del Banco
Edwards, además, ese banco ha
comprometido el crédito de
Chile. También, es garante de
operaciones al margen de la ley,
y a espaldas del Banco Central
por el doble del capital que
tiene el banco. Nosotros no
hemos perseguido al banco, es el
banco el que nos ha obligado a
exigir que cumplan la ley. Si
ellos cumplieran con la ley no
hubiera pasado nada. Pero
nosotros, como Unidad Popular,
no hemos hecho nada ilegal.
- Quisiera saber de sus
reuniones con Fidel Castro
- Fidel Castro es un hombre que
tiene un gran sentido de la
autocrítica y respeta a sus
amigos políticos. No va a mandar
recetas, ni tampoco yo soy
hombre que las reciba. Ello no
significa que yo no pueda
aprovechar la experiencia vivida
por los cubanos, pero de ahí ha
mandarme una carta para decirme
no haga esto o aquello, jamás.
Cada país tiene su realidad y
sus dirigentes y de acuerdo a
esa realidad será la táctica que
utilicen los dirigentes. Yo he
ido muchas veces a Cuba y he
conversado muchas veces con
Fidel Castro, conocí bastante al
comandante Ernesto Guevara,
conozco a los dirigentes cubanos
y su lucha, se lo difícil que ha
sido vencer el bloqueo. Pero la
realidad de Cuba es muy distinta
a la chilena. Cuba venía de una
dictadura, yo llegue a la
presidencia después de ser 25
años senador. Tengo una
experiencia que la estoy
poniendo al servicio de un
camino chileno, para los
problemas de Chile, nosotros
aprovecharemos siempre la
experiencia venga de donde
venga, pero adecuándola a
nuestra realidad. Nosotros no
somos colonos mentales de nadie.
lanacion.cl, 24 septiembre 2005
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Gentileza: Alex Garcia
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