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El poder de la tilde
Por Mallela V. Pérez Palomino
Espeluznante ver algunos
escritos en los medios, que
presentan errores ortográficos,
aún en esta época en que los
programas de computadora nos
corrigen, incluso lo referente a
la redacción.
Evoco a la maestra Evelia,
cuando nos repetía y hacía que
repitiéramos las reglas de oro
respecto al acento y su imagen
representativa que es la tilde.
"Palabras agudas: acento en la
última sílaba, palabras graves:
acento en la penúltima sílaba,
palabras esdrújulas: acento en
la antepenúltima sílaba".
Mi amigo Alberto tuvo siempre
dificultad en clasificar las
palabras, y la maestra nos
reiteraba: "el secreto es
decirlas, mencionarlas fingiendo
el acento en diferentes sílabas,
y de esa forma, surge espontánea
la verdad clasificatoria".
Esdrújulas: siempre se tildan;
graves: se tildan las que no
terminan en n , s o vocal ;
agudas: todo lo contrario, se
tildan las que terminan en n, s
o vocal.
Ejemplos de esdrújulas: es DRÚ
ju las, SÍ laba, orto GRÁ fico.
(la mayúscula es sólo para
distinguir).
Mi fraternal Federico y yo
solíamos disertar, en los
tiempos libres o en el recreo,
las clases recibidas en el salón
de clases. Llegamos juntos a la
conclusión que las palabras
graves componen una abrumadora
mayoría, aunque hoy día creo que
al respecto, los argentinos
piensan de otra forma.
Ejemplos de palabras graves: e
JEM plos, pa LA bras, GRA ves.
La tilde en su función
diacrítica (del griego
diakritikos -que distingue), nos
permite diferenciar una cosa de
la otra.
Sin pretensiones de
protagonismo, trato de dar un
poco de ilustración. Y me
refiero al protagonismo porque a
alguna ganadora de premio
literario se le ocurrió decir
una vez que solamente murciélago
contenía todas las vocales,
dejando por fuera un montón de
opciones sencillas como abuelito
o menstruación, tal cual
puntualizara aquel lector Blanco
Sánchez de la revista ABC.
Las reglas están escritas y si
queremos inventar alguna nueva,
bien podemos hacer una rigurosa
investigación antes de
plantearla, pues corremos el
riesgo de hacer el ridículo.
Y volviendo a la tilde, vemos
que se convierte en la figura
principal de una interminable
odisea a través de las letras
castellanas que, entre muchos
ejemplos, la lleva a devolver la
reverencia a tabernáculo y la
decencia a tentáculo. Eso sin
contar que habitáculo se
convierte, gracias a ella, en un
espacio donde se puede vivir.
Igualmente da calidad real a
séquito, que no lo carente de
humedad o calidad etílica de
sequito, diminutivo de seco.
Existían en el salón quienes
amaban el idioma inglés por
carecer de tildes y así lo
expresaban sin pizca de
vergüenza. Cuando revisaba yo
otrora los cuadernos de mi hija
y me encontraba con sus horrores
ortográficos, ella me decía en
tono de chanza que las tildes se
vendían por separado como reza
algún comercial de juguetes.
No sé por qué este tema tiene
tan sin cuidado a la mayoría de
los jóvenes. Tendría que echarle
la culpa a la tecnología, ya que
la juventud se comunica con
emoticones, simbologías
elaboradas con los signos de
puntuación :-) y para ellos
siempre es igual a 100pre.
No es extraño que con un
lenguaje tan rico (es menester
no decir lengua) como lo es el
castellano, nos encanten los
juegos y rejuegos de palabras y
no evitemos el casorio con el
doble sentido, que a la postre
provocan mucha más hilaridad que
la llana vulgaridad.
Ejemplo de palabras agudas:
hilari dad , vulgari DAD .
Con la poderosa influencia de la
tilde Ambrosia, una gentil dama,
se trasmuta en exquisitez o
alimento para dioses (ambrosía)
y secretaría adquiere carácter
institucional después de haber
sido una persona; aunque ahora
les ha dado por llamarles
asistentes administrativas a las
sacrificadas y consagradas
secretarias.
Además, gracias a la tilde,
Tomás pasa a ser un caballero
después de haber significado que
bebes (o ases-de asir-) o
también dosis de medicamento que
se bebe (tomas). Por otro lado,
s olo , adjetivo que significa
no estar acompañado , se
convierte en sólo , es decir,
solamente.
La posición de la tilde es
importante también, así, rió ,
pretérito del verbo reír para la
tercera persona singular (él o
ella), pasa a ser río, curso de
agua o el presente de la primera
persona singular (yo) del mismo
verbo enunciado.
Veamos otros ejemplos: habito
que no es más que la enunciación
que resido o moro , se convierte
en costumbre o vestimenta para
religiosas ; y el verbo -tiempo
presente- publica pasa a ser una
cuestión del conocimiento de
todo el mundo, como quien dice.
( pública) .
No ignoremos que el adjetivo
pública al ser aplicado a un
personaje femenino, suele hacer
perder a la dama su decoro y
decencia. ¡Cosas del idioma!
No se trata de sacrificar la
comunicación en razón del
vocabulario ampuloso y
dominguero. Eso sería como
aquella anécdota del científico
que habiendo encontrado el
último espécimen de una rara
ave, la diseccionó para
estudiarla. El estudio al final
no sirvió para nada, porque la
especie fue exterminada.
Podemos utilizar lenguaje
sencillo que, bien aplicado con
la gramática y ortografía
correctas, nos llevará a un
intento de recuperación en medio
de esta crisis idiomática.
Aquellos que prefieren le
escriban sus artículos, sugiero
vean como una buena opción
requerir los pasen por el
departamento de control de
calidad antes de su
correspondiente publicación.
Y es importante la revisión
final del escrito, ya que a
veces la computadora se declara
autónoma y sustituye los
términos o los acentos por los
que, de manera independiente,
considera correctos. ¡Cosas de
la tecnología!
Gentileza: Guillermo C. Cohen-DeGovia
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