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¿Existen los poderes
internacionales? (Primera parte)
Por Ricardo Vicente López
Los medios de comunicación son
el instrumento de la "idiotización"
masiva. La palabra puede sonar
muy fuerte, sin embargo si
comenzamos a colocar una
cantidad de temas de la
conversación diaria (educación,
consumismo, sexismo,
alcoholismo, drogadicción),
dentro de un contexto más
amplio, si tratamos de encontrar
un hilo conductor a esa
problemática, creo que
concordaremos en que debe haber
causas comunes a todos estos
fenómenos. Debe quedar claro que
no puede haber una causa única,
pero tal vez sí un
condicionamiento cultural muy
bien aprovechado y utilizado.
Las premoniciones que ya cité de
Huxley y la película son dos
puntos de partida muy
interesantes. Si llegamos a ese
punto deberíamos preguntarnos
¿cuáles son? Pero antes debemos
superar un prejuicio que
podríamos enunciar así: "yo no
creo en las teorías
conspirativas".
Durante las décadas de los
sesenta y setenta, en los
ambientes universitarios, sobre
todo en el nivel de la
militancia, pero no sólo allí,
era habitual sostener
conversaciones y debates sobre
la existencia de los servicios
de informaciones y de
organizaciones que se movían por
detrás del escenario de la
política internacional.. El
enfrentamiento de las dos
grandes potencias, que se habían
dividido el mundo de posguerra,
había abierto un campo de
conflictos dentro del cual
operaban los servicios de
inteligencia. Esto no era una
novedad, pero sus actividades se
habían incrementado de modo
exponencial. Parte de esa
confrontación se libraba en los
trabajos de historiadores
académicos, políticos y
militares de ambos bandos, que
eran publicados como un
instrumento ideológico que
pintaba el panorama en blanco y
negro. También entraban en esas
disputas las historias de los
organismos de inteligencia: los
buenos del lado occidental y los
malos del otro (este otro fue
variando con el transcurrir del
tiempo desde el comunismo
internacional, pasando por el
narcotráfico, hasta el
terrorismo fundamentalista).
Fueron diferentes modos de
ponerlos en evidencia frente al
gran público.
La inteligencia americana, a
través de Holywood, creó a los
"superagentes" como hombres
especiales, de capacidades
operativas ilimitadas, que los
elevó al plano de la fantasía.
De esta operación de
inteligencia se esperaba que
quedaran cubiertos los
verdaderos agentes del
espionaje, como se decía en los
cuarenta y cincuenta. Así
también la literatura se vio
invadida por una cantidad
importante de autores que se
dedicaron a este género. Los
había de toda laya: desde los
fantasiosos, los falsificadores
de historias, hasta los serios y
estudiosos, que investigaban en
la búsqueda de material
revelador de las operaciones de
cada uno de los bandos del juego
internacional.
No era sencillo saber cuánto de
verdad contenían los libros de
los supuestos "serios", en qué
medida eran auténticos los
documentos que citaban, o si los
hechos que narraban había
sucedido realmente. Debe
entenderse que se trataba de
operaciones clandestinas
cubiertas bajo el sello de Top
Secret. La legislación que
protege este tipo de información
tiene una cláusula de
desclasificación (clasificado se
llama en la jerga lo que no debe
ser de conocimiento público),
cuyo vencimiento está claramente
previsto. Esto permite, aunque
no siempre, conocer los hechos
años después al poder acceder a
esa documentación.
También se hablaba de las
organizaciones encubiertas tras
las fundaciones de todo tipo
cuya misión abarcaba un amplio
espectro: desde la captación de
intelectuales y la formación de
profesionales hasta la guerra
psicológica y la penetración
ideológica. Todo ello apuntaba a
la consolidación de un poder
internacional que debería
desembocar en un gobierno
mundial, como pregonaba el Sr.
David Rockefeller desde el Club
Bilderberg y la Comisión
Trilateral.
Gentileza:
rebanadas@rebanadasderealidad.com.ar
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