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El ocaso del libro y las
bibliotecas
Por Saúl Sánchez Toro
Al libro como lo conocemos hoy,
elaborado en papel, le quedan
muy pocas décadas. Quienes lo
defienden en su presentación
actual tendrán que dar su brazo
a torcer y aceptar
resignadamente que para bien de
la humanidad y de los
ecosistemas, el futuro del libro
debe vislumbrarse en los
formatos electrónicos o en otras
presentaciones, por descubrir,
que no afecten el devenir de la
raza.
Y es que el alto consumo de
papel en el mundo (cerca de 320
toneladas según la Federación de
Industrias Forestales
Finlandesas) ha implicado una
despiadada tala de bosques
primarios que han llevado al
planeta a sufrir el nefasto
calentamiento global que nos
está dejando sin glaciares y
terminando con la fotosíntesis,
el más elaborado e inimitable
proceso de producción de
hidrógeno y oxígeno de la
naturaleza y con la evapo-transpiración
de volúmenes enormes de agua a
través de sus hojas, vapor que
asciende y se condensa para
formar las nubes y
posteriormente, la precipitación
de lluvias que permiten el
crecimiento de los árboles y de
sus raíces.
Los más hermosos bosques del
planeta, los Boreales de Canadá,
los primarios de Finlandia,
Noruega, Suecia, Indonesia y la
Rusia Europea y los de Brasil,
Chile y Uruguay han sido
diezmados en forma despiadada y
con ellos su flora y fauna
naturales. Lo más grave es que
en nuestro continente
suramericano se está talando la
Selva Amazónica, de la que nos
hemos ufanado siempre por ser el
mayor pulmón del mundo.
Nos acercamos al ocaso del libro
La historia nos ha mostrado que
los formatos perjudiciales al
desarrollo del hombre han sido
erradicados. Así desapareció el
papiro, el pergamino y la vitela
(hecha de piel de becerro), como
medios de transmisión de saberes
y con ellos el buril, el cálamo
y los encabadores con que se
grababan.
Quienes dicen que el libro jamás
morirá están muy equivocados.
Nos acercamos a su ocaso. Porque
en algún momento tenemos que
definirnos: o el papel (y con él
los libros, revistas y
periódicos) o nuestra
supervivencia. Y no creo que
haya duda o vacilación para la
escogencia. Y entre los
sustitutos del papel no se
vislumbra alguno que no atente
contra la naturaleza.
Y no podemos decir que los
libros ecológicos sean la
solución o el reemplazo del
libro que conocemos. Fundaciones
como las de Isabel Allende "
Libros Amigos de los Bosques"
son paños de agua tibia en el
amargo devenir que le espera al
libro, pues el reciclaje
proviene del mismo papel que no
deberíamos estar usando.
"Algunos de los mejores
escritores del Reino Unido —Charlotte
Bingham, Ben Elton, Helen
Fielding, Anne Fine, John King,
Andy McNab, John O'Farrell,
Maggie O'Farrell, Philip
Pullman, Ian Rankin, J.K.
Rowling, William Sutcliffe y
Penny Vincenzi— han acordado
trabajar con Greenpeace para
asegurarse de que sus próximos
libros se impriman en papel
respetuoso con los bosques
primarios".
Pero este "papel respetuoso" no
deja de ser papel y estar
inmerso en la cadena de
destrucción del planeta.
Sabemos que la lucha que se
avecina no es contra las
editoriales, autores,
escritores, productores,
libreros, bibliotecarios y menos
aun contra los vendedores de
libros. Nuestra diferencia es
contra los grandes consorcios
madereros del mundo causantes de
la más oprobiosa y aterradora
masacre ecológica de la
humanidad y quienes nos están
llevando a la hecatombe.
Otras cosas que también
desaparecerán y cambiarán
nuestra forma de vida
Con la desaparición del libro,
tendrán que desaparecer los
estantes o anaqueles, y los
libros actuales convertirse en
piezas de museo o en simples
muestras de la evolución del
pensamiento humano. Las
bibliotecas cambiarán sus sitios
de consulta por conexiones a una
única, y generalizada (porque
cubre todas las áreas del
conocimiento), base de datos
mundial cuya información
provendrá de todos los confines
del planeta. La información
estará disponible en toda su
extensión en formato holográfico
(imagen y voz programable) y
proyectada desde distintos
medios: relojes, linternas,
apuntadores.
Esa será la verdadera biblioteca
virtual que nos conecte con el
conocimiento en tiempo real. Los
edificios de bibliotecas
trasformarán sus espacios para
dar cabida a pequeñas salas para
trabajo en grupo o estudio
individual en donde estarán
disponibles los proyectores
conectados a la red
internacional de datos, que
también podrá accederse desde
los hogares, sitios de trabajo,
trenes, aviones, cafeterías,
restaurantes, estadios, etc.
El conocimiento, el saber
patrimonio de la humanidad, no
tendrá ningún costo. Será
obligación de todos los
gobiernos, imperios y naciones
poner al alcance de todos los
logros y avances de la ciencia,
el arte, la técnica y la cultura
y quienes acaparen la
información y no la compartan
castigados rigurosamente.
Los bibliotecólogos, libreros,
periodistas, archivistas,
comunicadores, tenemos que ir
preparando nuestras mentes para
estas enormes transformaciones
que se avecinan y para vencer la
"resistencia al cambio" y
adaptarnos a las nuevas
tecnologías de la información
que tenemos que aceptar en
formato electrónico, y empezar a
librar una feroz batalla contra
los libros impresos elaborados
con papel proveniente de los
bosques primarios y los cuales
debemos desterrar de nuestros
sitiales de trabajo,
cotizaciones, proyectos o planes
de compra.
ssanchezt@une.net.co
Gentileza: Ovidio [
ovidioretana@yahoo.com ]
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