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La privatización de los sistemas
de agua en Latinoamérica
Por Tony Clarke y Maude Barlow
A menudo bebemos un vaso de agua
sin reparar apenas en el valor
de este recurso. Sin embargo,
según estimaciones recientes de
la Organización de Naciones
Unidas, en el planeta hay 1,300
millones de personas que carecen
de un acceso adecuado al agua
potable, y 2,500 no disfrutan de
un sistema de saneamiento
apropiado. En todo el mundo, hay
seres humanos que arriesgan la
vida en conflictos bélicos por
el problema del acceso al agua
dulce. Aunque estas luchas no
son nuevas, pues el agua ha sido
siempre un elemento esencial
para la vida y la naturaleza del
planeta, se intensifican a
medida que el agua se convierte
en un recurso cada vez más
escaso y lucrativo. Como ya
prevéía el ex vicepresidente del
Banco Mundial a finales de los
años noventa, “Las guerras del
siglo XXI se librarán a causa
del agua”.
Las batallas del agua
Uno de los puntos más
conflictivos de las batallas por
el agua es Latinoamérica. De
hecho, la primera gran guerra
del agua del siglo XXI estalló
en Bolivia cuando el Banco
Mundial exigió, para la
renovación de un préstamo de 25
millones de dólares, la
condición de que se privatizasen
los servicios de agua del país
más pobre de Latinoamérica. En
cuanto se vendió el servicio
municipal de agua corriente de
Cochabamba (cuya población
supera la cifra de 500,000
habitantes) a Bechtel, una
poderosa empresa estadounidense,
el precio del agua aumentó de
forma notable en enero y febrero
de 2000. Decenas de miles de
habitantes tomaron las calles de
Cochabamba para expresar su
descontento por el aumento de
los precios y los consecuentes
cortes de suministro. Al final,
la escalada de las protestas
derivó en una huelga general que
paralizó la economía de la
ciudad, medida que obligó a
Bechtel a hacer las maletas y
huir del país. Pero no por mucho
tiempo. La gran corporación
regresó de nuevo con un pleito
de 25 millones de dólares contra
el gobierno boliviano, al que
exigía el pago de
indemnizaciones por pérdida de
beneficios. En otras zonas del
dominio hispanohablante, se han
librado duras batallas por el
agua en otros frentes, sobre
todo en ciertas regiones de
Latinoamérica.
Algunos casos en el sur del
continente
En Argentina, las asociaciones
de consumidores y otros grupos
han luchado durante una década
contra la privatización de la
red de agua corriente pública
por parte del gigante
empresarial francés Suez, que ha
generado un proceso de
corrupción generalizada, además
de la contaminación del Río de
La Plata y beneficios sin
precedentes.
En Uruguay, una coalición de
trabajadores y asociaciones ha
promovido un referéndum nacional
con el fin de lograr una
enmienda constitucional que
garantice el agua como derecho
humano y bien público, fuera del
alcance de las grandes empresas
con fines lucrativos. Cuando una
empresa filial de la compañía de
aguas española Aguas de Bilbao
recibió la concesión del
suministro de agua con fines
lucrativos en la provincia de
Maldonado, los precios del agua
aumentaron y los suministros se
contaminaron.
En Chile, los grupos ecologistas
han protestado enérgicamente
contra la venta de los sistemas
fluviales. Durante el régimen de
Pinochet, el 80% de los ríos se
vendió al sector privado con el
fin de facilitar la utilización
del agua para la producción de
energía y el consumo agrícola.
La compañía española. ENDESA ha
adquirido gran parte de los
sistemas fluviales de Chile para
desarrollos principalmente
hidroeléctricos.
En Perú, los ciudadanos de las
zonas más pobres han emprendido
una lucha armada contra los
precios abusivos del agua. En
Lima, los pobres pagan a un
vendedor privado hasta tres
dólares por metro cúbico de
agua, suministro que deben
recoger y transportar en cubos
por sus propios medios y que, a
menudo, contiene agua
contaminada. Los ciudadanos más
opulentos, en cambio, pagan 30
centavos por metro cúbico de
agua tratada que sale por el
grifo de sus viviendas.
La defensa del agua en
Mesoamérica
En Guatemala, los campesinos,
trabajadores y ecologistas
locales protestan contra la
construcción de 5 presas en el
río Usumacinta, que recorre gran
parte del territorio
guatemalteco y mexicano
meridional. Además de la
generación hidroeléctrica, el
proyecto se utilizará para
bombear agua desde Usumacinta
hasta la península de Yucatán,
con el fin de aportar irrigación
a los macrocultivos agrícolas
destinados a la exportación,
proceso que ya ha dañado la
mayor parte del sistema ribereño
de Guatemala. La inundación de
la tierra supone una amenaza
también para el sustento de la
población local.
En México, la población indígena
del estado de Chiapas, en el
extremo meridional, se prepara
para emprender una batalla
contra Coca Cola, empresa que
intenta asegurarse el control de
las reservas de agua más
importantes del país. En un país
donde la mayor parte de la
población sufre recortes de
agua, más del 30% de los
suministros de agua dulce se
encuentra precisamente en la
región de Chiapas, donde la
multinacional Coca Cola se ha
posicionado para controlar los
acuíferos locales, presionando a
los gobiernos locales para
utilizar leyes de zonificación
preferencial con el fin de
incrementar el control privado
sobre los manantiales.
brailovsky@uolsinectis.com.ar
Gentileza: Oscar [
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