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El estudiante, al ser reflexivo,
analítico y crítico, también es
solidario
Pedro Echeverría V.
1. El gobierno panista, los
empresarios y medios de
información mexicanos han
impulsado una gran campaña de
calumnias contra los estudiantes
de la UNAM que se solidarizan
con las luchas de los pueblos de
América Latina, en particular
con las luchas del pueblo
colombiano. A la clase dominante
le gustaría un estudiante, luego
un profesionista que no piense,
menos que sea crítico sobre la
situación que vive. Quisieran un
universitario formado con un
programa empresarial; que
aprenda a hacer "cosas
productivas", a producir
mercancías y riquezas, pero que
no entienda ni se ponga a
averiguar el por qué ni el para
qué. Por eso en los últimos 25
años los gobiernos, para dejar
satisfechas a "las fuerzas
productivas y empleadoras", han
impulsado la creación de
escuelas y universidades
tecnológicas y privadas que
enseñan muy bien a trabajar con
las manos o con los sentidos,
pero cuidando que los
estudiantes no usen el cerebro o
el corazón.
2. Preguntan los poderosos
hombres de negocio, acumuladores
de dinero: ¿Qué hacían los dos o
más estudiantes de la UNAM en un
campamento guerrillero de las
FALC sino aprender a organizar
guerrillas, manejar armamentos,
fabricar bombas y entrenarse
para extender el terrorismo en
México y América Latina?
Si fueron a investigar, como
dicen, ¿por qué la universidad
autoriza a estudiantes hacer ese
tipo de investigaciones sociales
que de nada sirven al país,
cuando lo más seguro es que esos
jóvenes se conviertan en las
primeras células para organizar
guerrillas? No sólo es difícil,
sino imposible que los hombres
que sólo piensan en hacer
negocios entiendan que hay
estudiantes, personas y
profesionistas que se dedican a
estudiar, reflexionar y conocer
de manera directa distintas
realidades con el fin de
contribuir para transformar esa
realidad en beneficio de los
sectores más pobres y
mayoritarios de la sociedad. En
sus cabezas sólo hay signos de
pesos y dólares.
3. Pero las campañas de los
sectores de derecha contra la
UNAM han sido permanentes. En
estas últimas décadas los
gobiernos derechistas y los
empresarios preguntan de manera
despectiva: ¿Para qué sirve
enseñar en las escuelas y
universidades carreras o
materias como filosofía,
historia, literatura, música,
poesía, pintura, etcétera, si
son carreras que no producen
dinero ni generan riqueza? Aún
más: ¿para qué abrir más
universidades si éstas sólo son
cuna de guerrilleros,
anarquistas y comunistas? Y
exigen que el gobierno sólo
debería crear mano de obra para
el trabajo, capacitar a los
jóvenes para producir;
enseñarles inglés y computación,
tal como propuso el candidato
presidencial priísta, Labastida,
hace siete años. Sólo le faltó
decir al priísta que sabiendo
inglés los mexicanos pronto
lograrían buenos puestos como
braceros en los EEUU. ¿Podrán
entender esos políticos los que
significa educación humanística
y el importante papel que
cumple?
4. Jamás comprenderán esos
enanos de pensamiento que la
vida no es sólo tener más y más
dinero, producir y producir
mucho para consumir y consumir
sin llenadera; que vivir no es
dejar al mundo sin árboles, sin
agua, sin recursos naturales,
para satisfacer gustos y
ambiciones de una clase social
parasitaria que acumula
riquezas. Jamás comprenderán que
la dilapidación registrada en
las grandes ciudades y la cada
vez más creciente contaminación
producida esencialmente por los
países más industrializados está
llevando al mundo al borde de su
destrucción. Los jóvenes jipis y
rockeros de los sesenta y los de
hoy, de fin y principio de
siglo, han comprendido que hay
que luchar enfrentándose a la
política y a los modelos
económicos que se están
aplicando en perjuicio de los
indígenas, campesinos, obreros,
sectores populares, que no han
encontrado el camino o la manera
para salir de esa situación de
miseria familiar permanente.
5. ¿Qué sucede cuando los
jóvenes comprenden esa realidad
lacerante que las clases
poderosas en cada país buscan
esconder y silenciar? ¿Qué
sucede en un país como México
donde los servicios de salud
pública (IMSS, ISSSTE) han sido
abandonados, donde la educación
ocupa uno de los últimos lugares
del mundo, donde cada año más de
medio millón de trabajadores
tienen que cruzar la frontera de
EEUU en busca de trabajo, donde
los altos gobernantes y
empresarios poseen ingresos de
200 o 300 veces más altos que
los salarios de un trabajador y
donde la justicia siempre se
aplica en beneficio de los más
poderosos? El 90 por ciento de
la población está inconforme con
la situación que vive pero no
sabe qué hacer, no tiene plena
conciencia de la realidad.
Los medios electrónicos de
información dedican todo su
tiempo a desinformar y a
manipular a su amplia audiencia;
pero además los trabajadores
tienes miedo de perder lo poco
que reciben, además a ser
reprimidos.
6. El gobierno derechista de
Calderón y los empresarios de
México hubieran deseado que el
presidente fascista de Colombia,
al ametrallar el pasado primero
de marzo el campamento de las
FARC, murieran todos los jóvenes
mexicanos, así como todos los
colombianos levantados en armas.
Es el gran sueño de los
gobiernos de EEUU, Israel,
Colombia, México y de todos
aquellos que quisieran
desaparecer las oposiciones y
las protestas sociales que tanto
odian. Al no cumplirse sus
deseos, ahora arrecian en
nuestro país sus críticas contra
la UNAM y demás universidades.
Esos gobiernos, en lugar de
preocuparse por resolver los
problemas más importantes de la
población, tales como el
desempleo, los salarios
miserables, la distribución
equitativa de la riqueza y
demás, que tanto provocan el
malestar, el descontento y la
desesperación de las masas,
prefieren acudir a medidas de
represión y destrucción violenta
de la organizaciones sociales
que se rebelan.
7. Las universidades, al mismo
tiempo que preparan a los
profesionistas dóciles que sin
la menor reflexión, muchas veces
sin darse cuenta, sirven para
reforzar la explotación
capitalista; también de esos
centros educativos suelen salir
jóvenes reflexivos y críticos
que se acercan a las luchas
sociales, muchas veces para
conocerlas y otras veces para
apoyarlas con su participación.
Es el papel de los
universitarios: poner todos sus
conocimientos al servicio de los
sectores que más los necesitan,
de aquellos que con su trabajo
en el campo, en el taller y en
la fábrica, hacen posible el
presupuesto económico con que se
mantienen las universidades. Así
que la participación de los
jóvenes mexicanos, ecuatorianos,
colombianos en los campamentos
para conocer sus luchas o para
solidarizarse con ellas, es un
ejemplo que demuestra una
altísima conciencia social de
los universitarios, misma que se
está desarrollando
aceleradamente para responder a
las condiciones de opresión que
viven los pueblos del mundo.
Gentileza:
pedroe@cablered.net.mx
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