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Entrevista a Enrique Dussel,
Doctor en filosofía
Un nuevo modo de estudiar la
historia "Quiero hacer una
filosofía desde el bloque de los
oprimidos"
En su nuevo libro, Política de
la liberación, historia mundial
y crítica, el pensador se
propone superar una serie de
límites teóricos, entre ellos el
helenocentrismo, el
occidentalismo, el eurocentrismo
y la exclusión de América Latina
en los orígenes de la antigüedad
Luis Hernández Navarro
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El estudioso durante la
entrevista en las oficinas de La
Jornada, donde propuso un lente
distinto para asomarse a la
realidad latinoamericana Foto:
Víctor Camacho En su libro más
reciente, Enrique Dussel ha
emprendido la demolición de la
visión eurocentrista y
helenocentrista de la historia,
la política y la filosofía. En
su lugar, ha emprendido la
elaboración de una posible
historia de los pueblos a partir
de "una reconstrucción
epistemológica desde los
vencidos, desde las víctimas de
la modernidad".
Política de la liberación,
historia mundial y crítica es el
primer tomo de una serie de tres
volúmenes de un contrarrelato
crítico que tiene en los
"condenados de la Tierra" su
punto de partida. El segundo fue
ya entregado al editor y el
tercero está en camino de ser
terminado. A través de sus 587
páginas y sus 2 mil 422 notas a
pie de página propone un nuevo
modo de estudiar la historia.
El libro, como parte de la
política de la liberación, se
inscribe en el mismo espíritu de
época que animó pensamientos
críticos como la teología de la
liberación, la ética de la
liberación, la filosofía de la
liberación y la teoría de la
dependencia, todas ellas
corrientes en las que el
profesor Dussel ha desempeñado
un papel central.
"La filosofía de la liberación
–dice el pensador en entrevista
con La Jornada– es filosofía, y
no teología. Nació entre un
grupo de profesores dentro de un
mismo contexto, y dialogando
sobre la metodología de esa
teología, pero siendo filosofía.
Su experiencia consiste en el
descubrimiento del hecho masivo
de la dominación."
La filosofía de la liberación
tiene como fundamento la pobreza
creciente de la mayoría de la
población latinoamericana y la
existencia de tipos de opresión
que exigen como praxis una
liberación encaminada a la
libertad.
El pensamiento de la liberación,
explica, "pone en cuestión
revolucionariamente el presente;
es un movimiento que tiene
responsabilidad en la
construcción de un nuevo orden".
La obra, como se señala casi al
final, utiliza el método
crítico, tal como lo define
Hermann Cohen. "Consiste en
colocarse en el espacio político
de los pobres, las víctimas, y
desde allí llevar a cabo la
crítica de las patologías del
Estado."
"Giro descolonizador"
Dussel está en contra del
colonialismo teórico de la
filosofía política, como se
practica en América Latina.
Apuesta por tomar en serio "el
giro descolonizador en el que
está empeñada desde hace años la
filosofía de la liberación".
El texto, agrega, viene de
atrás: "Nació en 1962, leyendo
un libro de Leopoldo Zea que
decía que América Latina está
fuera de la historia. Y lo peor
es que nosotros lo repetimos.
Pero, ¿qué tal si esa visión de
la historia es una pura
invención de los románticos
alemanes del siglo XVIII? ¿Que
Hegel hizo filosofía?"
Política de la liberación,
historia mundial y crítica se
propone superar una serie de
límites teóricos: el
helenocentrismo, el
occidentalismo, el eurocentrismo,
la periodización de la historia
según los criterios europeos, el
secularismo tradicional de las
filosofías políticas y la
exclusión de América Latina en
los orígenes de la antigüedad.
El doctor en filosofía, nacido
en Argentina en 1934 pero
exiliado en México desde 1975,
explica: "en filosofía política,
en teoría política somos
completamente eurocéntricos
(tendencia emocional que hace de
la cultura europea el criterio
exclusivo para interpretar los
comportamientos de otros grupos,
razas o sociedades).
"En filosofía partimos siempre
de Atenas, todo pasa por Atenas.
Hablamos de la democracia
ateniense. Yo me pregunto: ¿cuál
democracia ateniense?
La palabra demos viene de
Egipto. Significa aldea. La
política no nació en Grecia.
Prácticamente todas las
instituciones políticas en
Grecia son fenicias, caldeas o
egipcias. La palabra dique, que
es justicia, es caldea.
"En las facultades de filosofía
todos son helenocéntricos. La
figura que representa la
Facultad de Filosofía de la UNAM
es una mujer con casco griego.
Eso es una corriente filosófica.
Pero está la filosofía china,
que es inmensa, que es mucho más
actual que la griega, porque ha
seguido viviendo. La gente en
China lee a Confucio. Está la
filosofía India. Está el mundo
islámico."
Para el hombre que nació en un
pueblo argentino que, según él,
podría ser parte de Cien años de
soledad de Gabriel García
Márquez, resulta lamentable que
no se estudie Bizancio.
"Europa nos ha vendido que fue
el centro del mundo, pero eso es
cierto tan sólo desde hace 200
años. El europeo estaba tan
aislado en la Edad Media..."
Bagdad, asegura, fue durante 500
años el centro de las
principales conexiones políticas
del mundo. "Había cientos de
caravanas que salían de todo el
mundo a Bagdad. Allí estaba el
Instituto Tecnológico de
Massachusetts del siglo IX.
Estaban muchísimo más avanzados
que los europeos."
Tenemos, afirma, una visión
distorsionada de historia. Y eso
es grave, entre otras razones,
porque la historia es el
horizonte de las ciencias
sociales. "Se habla del
feudalismo cuando sólo existió
en Europa. En el mundo árabe
nunca hubo feudalismo."
¿Cómo procesó el doctor Dussel
la elaboración de este libro de
largo aliento?
Es un trabajo, expresa, que
escudriña los orígenes de la
modernidad. Ésta es la parte
histórica. "Hace 50 años que
estoy en el tema. Mi tesis
doctoral en Madrid fue sobre
problemas de filosofía política.
En 1997 envié la Ética de la
liberación al mismo editor. Un
año después se publicó un libro
grande, de 700 páginas, que daba
los fundamentos de una ética.
Desde ese momento comencé a
hacer la política. Me puse a
releer los clásicos, me puse a
leer los filósofos más
importantes actuales y el tema
se fue agrandando."
Enrique Dussel es un conocedor
profundo de la filosofía
clásica, del mundo hebreo y de
la historia latinoamericana.
Nacido de la convicción de que
hacen falta categorías para
explicar lo nuestro, Política de
la liberación, historia mundial
y crítica propone, desde América
Latina, una visión diferente del
problema filosófico, político,
pero con la pretensión de ser
mundial. El primer tomo es una
historia mundial. "No tiene
sentido –advierte– hablar de
antigüedad, medieval y moderno."
Asegura: "ha sido un trabajo
arduo de revisar la filosofía
política contemporánea y desde
allí pensar lo que está pasando
en América Latina, y desde allí
dar una filosofía política. Este
primer tomo es el lugar desde
donde hago la deconstrucción y
la reconstrucción teórica.
Primero hago una historia
mundial, luego entro a América
Latina, entro a los movimientos
populares.
"Quiero hacer una filosofía
política desde lo que Gramsci
llama el bloque social de los
oprimidos. No sólo de la clase
obrera, del proletariado, del
sujeto histórico tradicional,
sino el pueblo."
Con Política de la liberación,
historia mundial y crítica
Dussel afirma estar "rompiendo
una cantidad de esquemas que
permiten la posibilidad de
nuevas visiones". Y pone de
ejemplo el del actual presidente
de Bolivia.
"Evo Morales dice: de lo que se
trata es de un poder obedencial.
Esa visión es central en una
nueva teoría política. Desde los
centros se dice: los que mandan,
mandan mandando. Aquí se dice:
Los que mandan, mandan
obedeciendo. Es otro concepto de
poder. Eso sí que es crítica de
la modernidad."
El nuevo modo de estudiar la
historia propuesto por Dussel
es, también, un lente distinto
para asomarse a lo que
actualmente sucede en nuestro
continente.
Gentileza: Guillermo C. Cohen-DeGovia
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allelon@operamail.com ]
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