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Currículo Educativo:
Adoctrinamiento y lavado de
cerebro
Por Rafael Rattia
Lo sensato, lo ético y
responsable; en una palabra, lo
racional es leer la propuesta
gubernamental que la revolución
socialista-bolivariana somete a
la discusión para su aprobación.
Luego de leer y analizar
minuciosamente el modelo
curricular recientemente
prorrogado por el Presidente de
la República en cadena nacional
de radio y televisión,
evidentemente por razones
electorales, no cabe duda que el
substrato teórico que funge como
fundamento filosófico o piso
epistemológico a dicha
"propuesta curricular" está
basado en una indigesta cruza de
ideología anacrónica como lo es
el marxismo decimonónico de
corte ortodoxo y autoritario que
rinde culto y pleitesía
(adoración idolátrica,
aprobación acrítica) al Estado
docente. Tómese la molestia y
lea con la debida atención lo
que subyace como substrato
ideológico en la nada ingenua
idea de "la formación del nuevo
republicano". Esto último no
quiere decir otra cosa que la
educación es el dispositivo
psíquico y mental (cerebralización
pseudoespiritualizante) para
vaciar la caja craneana de los
niños, niñas y adolescentes de
sus contenidos democráticos. La
premisa filosófica y política
del nuevo ideal nacional
bolivariano parte de un hecho
incontestable: donde haya
pluralismo de ideas implántese
sectarismo ideológico. Donde
haya diversidad de criterios,
implántese dogmatismo
político-partidista.
Donde haya individualidad
pensante y creadora, impóngase
el pensamiento único de
raigambre roja rojita tal como
lo dijo ante el país el Ministro
Rafael Ramírez, "quien no esté
de acuerdo con esto se lo vamos
a recordar a carajazo limpio".
El currículo bolivariano se
cobija con el ideario mirandino
y zamorano pero en nombre de la
libertad se violenta el más
elemental derecho al libre
pensamiento y a la libertad de
cátedra. Con el nuevo currículo
se pretende premiar la
obediencia ciega y la lealtad
incondicional al proyecto
socialista y, como obvia
contrapartida dialéctica,
castigar la mentalidad autónoma,
libre y democrática que se niega
a aborregarse en la lógica
aberrante del rebaño socialista
compulsivo. La noción de
libertad y crítica es un ardid
semántico en el enunciado
filosofemático curricular. La
heterogeneidad es mal vista
desde la óptica del pensamiento
obsidional falsamente
"revolucionario"; toda pulsión
teórica e intelectual tendiente
a reivindicar la pluralidad
criteriológica y la diversidad
epistémica que se salga de los
límites políticos que impone el
cartabón socialista será
severamente castigada y
reprimida como factor indeseable
y saboteador de la construcción
del ideal educativo
revolucionario. En Cuba se les
llamó "gusanos baptisteros"; en
Venezuela se tilda a cualquier
profesor que desapruebe el
diktat pedagógico de la
nomenclatura del PSUV como
"contrarrevolucionario". En el
horizonte de la educación
homogeneizante, monolítica y
educastradora el disenso pasa a
convertirse en delito de lesa
patria. En una tal perspectiva
estatocrática, Kim Il Sung se
quedó pendejo y pasa a ser "un
niño de pecho" ante la
mefistofélica intención de
implantar el currículo de
marras.
"La vida me lo dijo", así titula
un hermoso libro el viejo
combatiente por la libertad
Salom Meza Espinoza: la única
forma de evitar que otros
piensen por ti y decidan
heterónomamente de modo
arbitrario, es resistiendo ética
e intelectualmente a tan
inmorales pretensiones del
Moloch autoritario y militarista
disfrazado de bolivariano.
¿Quién fue el dijo: "podrán
vencer pero nunca podrán
convencer"?
Gentileza: Rafael Rattia [
rattia01@gmail.com ]
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