|
Por qué ruge África
Por Manuel E. Yepe
Según evidencia histórica, la
trata de esclavos es responsable
del alarmante subdesarrollo
africano actual. La esclavitud
promovió el fraccionalismo
étnico y socavó a los estados
efectivamente constituidos.
El mayor número de esclavos
habían sido tomados de áreas que
a fines del siglo XIX eran las
más desarrolladas políticamente,
y que son ahora las más
fragmentadas étnicamente.
Investigaciones recientes
reflejadas por Nathan Nunn,
profesor asistente de economía
en la Universidad canadiense de
Columbia Británica, hasta julio
de 2007, y de la estadounidense
de Harvard desde entonces, en su
libro “Efectos a largo plazo de
la trata de esclavos de África”,
de reciente aparición, sugieren
que, de no haber existido el
comercio de esclavos, la brecha
que hoy existe entre el
desarrollo económico promedio de
los países actualmente llamados
en vías de desarrollo y los de
África, prácticamente no
existiría.
También sería aproximadamente un
72% menor la brecha entre los
ingresos de África y los de los
países desarrollados actuales.
Mucho se ha escrito tratando de
explicar la razón de la tragedia
del pobre desempeño económico de
África, una de las cuestiones
que más desconcierta a los
estudiosos de la economía del
crecimiento y el desarrollo.
Evidencias históricas a partir
del estudio del asunto, muestran
cómo la trata de esclavos causó
inestabilidad política, debilitó
estados, promovió la
fragmentación política y social,
y resultó en el deterioro de las
instituciones legales locales en
África.
Entre 1400 y 1900, el continente
africano experimentó cuatro
rutas simultáneas de trata de
esclavos. La mayor y más
conocida fue la transatlántica,
por la que a inicios del siglo
XV se embarcaron esclavos de
África Occidental, central y
oriental a las colonias europeas
en el nuevo mundo. Las otras
tres fueron la trans-sahariana,
la ruta del Mar Rojo y la del
Océano Índico.
En la primera, los esclavos eran
llevados del sur del desierto de
Sahara a África del Norte. En la
segunda, los esclavos eran
conducidos de tierra adentro
hasta el Mar Rojo y
transportados en embarcaciones
al Medio Oriente y la India. En
la tercera, los esclavos se
llevaban de África Oriental a
las costas del Índico y de allí
embarcados al Medio Oriente, a
la India o a trabajar en las
plantaciones de las islas del
Océano Indico.
Estudios realizados por el
profesor Nathan Nunn en un
trabajo titulado “Los orígenes
históricos del subdesarrollo de
África” que reprodujo la
publicación digital VoxEU.org de
Londres, indican que las áreas
africanas que son hoy las más
pobres son aquellas de donde se
extrajeron proporcionalmente más
esclavos en el pasado.
Se ha argumentado que la razón
pudiera ser que los esclavos se
extrajeron de las áreas más
pobres en recursos naturales que
ahora siguen siéndolo, pero las
investigaciones realizadas
prueban exactamente lo
contrario. Es decir, el mayor
número de esclavos fueron
tomados de la áreas que entonces
disfrutaban de mejores
condiciones económicas y ellas
son ahora las que peor están, lo
que confirma que la creciente
extracción de esclavos por los
traficantes europeos ha sido la
razón principal del
subdesarrollo económico y social
africano.
Las áreas de donde se extrajeron
más esclavos son igualmente
aquellas más fragmentadas
étnicamente en la actualidad.
En el continente africano, la
concurrencia de conflictos
interétnicos, religiosos o entre
estados, que resultan de la
agudización de las consecuencias
del subdesarrollo, hacen que,
paradójicamente, las políticas
de desarrollo en la región
tengan apenas un valor relativo
y efímero.
En África es más evidente que en
cualquiera otra parte del
planeta el hecho de que las
amenazas crónicas como el
hambre, las enfermedades, la
represión y diversas crisis o
problemas repentinos de la vida
cotidiana tienen un valor cuando
menos equivalente a los
problemas del crecimiento y el
desarrollo económico y social.
Hace dos décadas, la esperanza
de vida al nacer de un africano
era 24 años menor que la de una
persona nacida en un país rico y
la brecha se estaba acortando.
Sin embargo, hoy la brecha es de
33 años y va en aumento.
Según el Programa Mundial de
Alimentos de Naciones Unidas,
son africanos 33 de los 50
países más pobres del mundo, es
decir, más de dos tercios del
total de los países que en el
mundo ostentan esa situación.
Una de cada tres personas que
viven en el mundo en condiciones
de pobreza extrema radica en
África Subsahariana.
Si entre 1980 y 1990 sólo cuatro
países africanos: República
Democrática del Congo, Níger,
Rwanda y Zambia experimentaron
retrocesos en materia de
desarrollo humano, entre 1990 y
2003, trece países (Botswana,
Camerún; Rwanda, República del
Congo; República Democrática del
Congo, Costa de Marfil, Kenya,
Lesotho, Sudáfrica, Swazilandia,
Tanzania, Zambia y Zimbabwe)
tuvieron salto atrás.
Lo más grave es que África
empeora. En el 2001 había 313
millones de pobres; en 2005
había 345 millones de pobres, y
en 2015 se calcula que la
pobreza podría alcanzar a 431
millones de personas en el
continente, de mantenerse el
orden económico injusto y las
tendencias actuales.
Pesan sobre la conciencia
mundial los 600 años de
sufrimiento que dejaron la
cacería y comercio de seres
humanos que generó las
cuantiosas riquezas de que se
apropiaron las potencias
coloniales de entonces,
dejándole apenas subdesarrollo y
miseria extrema a un continente
mártir.
La trata de esclavos ha sido
para el continente africano lo
que hoy constituyen para todos
los países del tercer mundo los
males del intercambio desigual,
el robo de cerebros, el cobro de
la deuda externa y otras
modalidades neocoloniales de
esclavitud capitalista.
Manuel E. Yepe Menéndez es
periodista y se desempeña como
Profesor adjunto en el Instituto
Superior de Relaciones
Internacionales de La Habana.
Fuente: Cubarte
Gentileza:
entorno@listas.cult.cu
paginadigital |