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La prehistoria del Peru
YLLA I:
Sabemos que hace cuatro millones
de anos comenzó la
diferenciación de los hombres de
los animales. Aparecimos como
hominidos en proceso de
evolución; proceso en el que,
gracias a la actividad del
trabajo y a la inteligencia
desplegada, se han logrado
resultados que nos presentan
como hoy somos; resultado que,
en el tiempo, no dejara de ser
transitorio.
Aunque los hombres surgieron con
una condición de vida que poco
los diferenciaba de los
animales, representaban, ya, el
gran cambio de cualidad en el
desarrollo de la naturaleza. Con
todo, aparecieron con un estado
de vida muy primitivo: eran
hombres salvajes, en el sentido
historico del termino.
Todo indica que la era del
salvajismo abarco la mayor parte
del tiempo que tiene la
humanidad.
Las dos invenciones mas
importantes de la primera etapa
del salvajismo fueron el
forjamiento de instrumentos
adecuados –hechos básicamente de
piedra– para afrontar las
necesidades de subsistencia y la
creación de la palabra
articulada –con lo que se dejo
atrás la comunicación por ruidos
y gestos.
El hombre estaba en el primer
peldaño de la escala social: en
el estadio inferior del
salvajismo.
El mundo que habitaron los
primeros hombres era
completamente distinto del
actual. Dominaba el panorama la
naturaleza pura y plena. Al
principio, los hombres no hacían
mas que recoger los productos
que, espontáneamente, esta les
brindaba, tomándolos de un modo
pacifico o luchando contra los
seres que les hacían frente.
Para esto, llegaron a idear
instrumentos y armas.
Desde un comienzo el hombre
manifestó, como una de sus
características inherentes y
esenciales, la aptitud de
aprehender la realidad, para
subordinarla o para
correlacionarse de un modo
armónico con ella. En este afán
alcanzo, en sus difíciles
primeros pasos, dos grandes
triunfos sobre la naturaleza: el
dominio del fuego y el dominio
de las actividades de pesca. Se
elevaba, con esto, al estadio
medio del salvajismo.
Con la producción del fuego el
hombre reproducía un elemento de
la naturaleza que le era
inmediatamente necesario, y le
dio uso múltiple en su vida.
Gracias al fuego creo la
actividad básica de la cocina,
con lo que mejoro su proceso de
digestión. Todo esto favoreció
tanto la evolución de su
organismo y de su mente como su
rápida diferenciación del resto
de los seres vivos.
Con la variedad de su empleo, el
fuego llego a convertirse en un
elemento tan importante en la
vida que, sin el, habrían sido
absolutamente imposibles las
migraciones del hombre por el
mundo. Llego a ser tal el
reconocimiento que los antiguos
tuvieron del fuego que lo
convirtieron en un ente supremo.
Por otro lado, con la actividad
de la pesca el hombre extendía
su área de trabajo sobre la
naturaleza. Su alimentación se
hizo mas rica y variada,
favoreciéndose el proceso de su
evolución orgánica, mental y
social.
Es mas, el dominio de la pesca
fue lo que, de una manera
decidida, permitió a los hombres
dejar sus primeras moradas
–situadas, seguramente, en
selvas y lugares tropicales–
para migrar hacia otros lares.
En efecto, la pesca –a
diferencia de la recolección–
tiene la particularidad de poder
realizarse en todo tiempo, en
cualquier estación y en lugares
no necesariamente tropicales.
Basta con seguir los mares, los
lagos y los ríos para proveerse
de este tipo de sustento.
Los lagos permitían a los
hombres asentarse en lugares
donde se concentraba su recurso
básico de vida. Los ríos los
llevaban por lugares
desconocidos y de geografía
nunca vistas. El mar les
permitía seguir y conocer los
grandes bordes continentales. De
este modo, el hombre se
independizaba de vivir en un
medio geográfico fijo.
La vida en el mar también
posibilito el desarrollo, de un
modo mas complejo, del
conocimiento humano. Para
orientarse, los hombres tuvieron
que ligar sus actividades con la
observación de los cuerpos
celestes. Y aquí llegaron a
notar, de una manera particular,
la influencia que estos –y en
especial la luna– ejercían sobre
su actividad básica. La
compenetración con la tierra les
exigía el conocimiento del
espacio celeste, y se inicio el
proceso, varias veces milenario,
que hoy continua la Astronomía.
Adentrándose en el mar, también
fueron conociendo las corrientes
que existían, y que a la postre
los llevarían hacia otros
continentes.
Impulsados por marcados
fenómenos naturales, y por la
capacidad de adaptación que
lograban, los hombres fueron
extendiéndose por el orbe. Sin
duda, en la vastedad de los
continentes de Europa y de Asia
–que, por lo demás, conforman
una sola masa– encontraron
muchos sitios aptos para
habitar.
Sus desplazamientos también los
llevaron hacia América, en
diversas “oleadas”. Todo indica
que fue el Océano Pacifico el
camino preferido que siguieron
para llegar a este continente;
bien por el lado de Bering o
bien siguiendo los vientos y las
corrientes que surcan al Océano,
principalmente por su lado
meridional. Una vez en estas
tierras, el sentido de sus
posesiones siguio
predominantemente la dirección
de norte a sur.
El hombre llego a América
todavía en una condición de vida
salvaje. Aqui, sin embargo, por
la realidad natural con que se
encontró, comenzó a forjar una
sociedad y una cultura con
características propias.
Llegados a América del Sur,
recorrieron las costas del
Océano Pacifico y los contornos
pantanosos de un mar existente
al este: el Mar Interior o
Intercontinental Sudamericano.
Hombres con un enorme
conocimiento de la naturaleza, y
con una profunda identificación
con ella, encontraron, en el
espacio que hoy conforma el
Perú, una realidad valiosa.
En el mar, por la presencia
conjunta de aguas frías y
calientes, hallaron una variedad
abundante de especies marinas,
tanto en la fauna como en la
flora. En la tierra peruana
existen 84 ambientes aptos para
desarrollar la vida, de los 105
existentes a nivel mundial;
además de 28 tipos de clima, de
los 32 existentes en el mundo.
Todo ello distribuido en tres
regiones naturales: costa,
sierra y selva.
El hecho de correlacionarse con
el conjunto objetivo esbozado
explicaría, en buena parte, la
base reflexiva y el notable
nivel mental que alcanzaron
nuestros antepasados.
En nuestra prehistoria, la costa
estaba plagada de bosques,
pantanos y manglares. Los
nevados de nuestros Andes
constituían una inmensa fuente
generadora de agua: gracias a
ellos se forman y corren los
ríos que se dirigen hacia el
Pacifico y hacia el Atlantico.
La selva, con su vegetación,
ríos, pantanos y animales, se
presentaba como una inmensa
posibilidad de vida para
nuestros ancestros.
A su vez, los diferentes niveles
que presenta nuestra geografía
son la base del surgimiento y
mantenimiento de múltiples
especies en su flora y en su
fauna.
Ante tal suma de condiciones, la
mayoría de los grupos humanos
primitivos opto por asentarse en
esta gran zona. Siguiendo la
costa y los ríos mantuvieron
como actividad principal a la
pesca, recorriendo,
prácticamente, todo nuestro
litoral. Por desgracia, muchas
de las huellas de la existencia
de estos hombres han quedado
bajo el mar. Por aquellos
tiempos, las aguas del Océano
Pacifico se encontraban mas
lejanas que en el presente:
retiradas, aproximadamente, 10
kilómetros, en relación al
perfil de nuestra costa actual;
sobre todo en la parte norte. En
su evolución, el mar ha
cubierto, pues, muchos lugares
habitados por los primigenios
pescadores. Esto hace mas
difícil nuestro conocimiento
sobre los mismos, pero al mismo
tiempo plantea un reto de
investigación muy atractivo.
No se ha profundizado en la
investigación, estudio y
conocimiento de muestras
concretas sobre la presencia de
aquellos antiguos habitantes de
la costa, pero si existen
valiosas aproximaciones. Por lo
mismo, el trabajo de la Historia
en este campo –apoyada
necesariamente por recursos y
tecnologías de otras areas– se
torna mas interesante.
No puede decirse que, en
general, se han descubierto los
restos del habitante mas antiguo
del Peru. Los limites hasta hoy
fijados, tarde o temprano –como
lo fueron los anteriores–, serán
superados. Con la investigación
y la tecnología, el conocimiento
de nuestra historia gana cada
vez mas en extensión y en
profundidad1.
En Cupisnique (al norte de La
Libertad) se han descubierto los
restos mas antiguos de
materiales usados por los
hombres primitivos de la costa:
12 000 anos.
Hombres de quienes han quedado
muestras de sus instrumentos de
trabajo desde Chiclayo hasta Ica.
Eran básicamente pescadores. La
lorna y el coco formaban su
dieta principal. Además, se
alimentaban de lagartijas,
roedores y aves del lugar. Los
proyectiles que utilizaban, en
la pesca y en la caza, eran de
piedra. Desarrollaban sus faenas
con un sistema y organización
comunitarios. Análogo carácter
debieron tener sus facetas de
trato social. Vivian formando
pequeños grupos humanos. Eran
nómadas, por excelencia.
Tras consolidarse en los llanos,
nuestros ancestros se internaron
en la Cordillera de los Andes;
habitándola poco a poco. La
cueva de Guitarreros –situada en
el Callejón de Huaylas, Ancash,
a 2 580 metros sobre el nivel
del mar– presenta, hasta ahora,
las muestras mas antiguas del
hombre en la sierra:
aproximadamente, 11 700 anos.
Durante cinco mil anos, pequeños
grupos comunales habitaron
sucesivamente la cueva;
dejándonos como testimonio de su
existencia las puntas de piedra
que utilizaban en sus faenas.
Aquí, los hombres se muestran
como recolectores, que
aprovechaban la vegetación
existente hacia el final de los
periodos de lluvia; también como
cazadores de cervidos, camelidos,
zorros, vizcachas, cuyes y aves.
Alrededor de 9 000 anos atrás,
la ultima glaciación llego a su
fin. Los hielos de las cumbres
andinas comienzan a retirarse,
concentrandose en los niveles
mas elevados. Esto permite un
mayor espacio terrestre para las
migraciones y posesiones humanas
en la sierra. Por este mismo
periodo, las lluvias se hacen
mas frecuentes en los Andes y,
por lo mismo, sus valles y
cerros se cubren de verdor. La
vida vegetal crece en cantidad y
en calidad. Todo ello hace que
la sierra se torne mas atractiva
para vivir.
Las comunidades habían
concurrido ya en dicho proceso.
Se asientan en los Andes y
comienzan a dominarlos. Ejemplo:
ascienden hasta Lauricocha,
Huanuco, situado a 4 000 metros
sobre el nivel del mar. Aqui es
en donde se han encontrado los
restos óseos mas antiguos, hasta
hoy conocidos, de los hombres
primitivos del Perú: con 11 000
anos de pasado.
No se sabe exactamente el nombre
de todas las comunidades que
allí habitaron; mucho menos se
conoce al detalle los nexos
internos y externos con que se
desenvolvieron. Mas, por las
características de vida que nos
muestran, estamos ante hombres
que se hallan, por lo menos, en
el estadio medio del salvajismo.
Por los lugares que ocuparon, y
la dirección que indican sus
pasos, es muy probable que se
tratara de hombres uari; o de
los ancestros de esta gran
comunidad. En todo caso, los
uari pudieron ser uno de los
grupos que alli dejo sus
huellas. La costa norte
(especialmente el norte chico),
el Callejón de Huaylas, Huanuco,
Junin y Ayacucho fueron lugares
habitados por los uari; desde
donde ejercieron –desde muy
antiguo, y hasta la llegada de
los españoles– una marcada
influencia.
En la selva esta aun por
descubrirse los restos humanos
mas antiguos. Lo inhóspito del
lugar y las variaciones
terrestres que ha sufrido tornan
muy difícil y, a la vez, muy
atractiva la investigación en
dicha región. Cuéntese, para el
caso, con la costumbre de
algunas comunidades selváticas
de introducir a su muerto en el
interior de un árbol, para
avizorar lo intrincado de esta
búsqueda.
En un comienzo, quizás, los
primeros hombres que llegaron a
Sudamérica se orientaron a
buscar esa zona por la antigua
costumbre de habitar en selvas y
lugares tropicales, pero se
encontraron con que, aquí, no
había un terreno sólido, pues la
selva, como la conocemos hoy, no
existia.
Hasta hace cincuenta millones de
anos existía allí un mar
superficial, denominado Mar
Interior o Intercontinental
Sudamericano. Durante el proceso
en el que se elevo la Cordillera
de los Andes, esta propicio
desplazamientos de tierra hacia
el oriente (por acción de los
vientos, de las lluvias, de los
aluviones, etc.); masas que
fueron cubriendo, poco a poco, a
dicho Mar Interior.
Todavía, hace doce mil anos
atrás –es decir, cuando los
antiguos americanos exploraban,
con mayor intensidad, los
confines del subcontinente– la
región era, básicamente, un gran
pantano. Recién hace cinco mil
anos –es decir, cuando las
comunidades mas avanzadas del
antiguo Perú estaban llegando a
la fase de la cerámica, y
buscaban asentarse en lugares
mas propicios para la
agricultura– puede decirse que
termino de conformarse la actual
Amazonia.
Nuestros antepasados debieron
contemplar diversos momentos de
la evolución de dicho Mar
Interior. Incluso, es probable
que el conocimiento de dicho mar
–o de los restos pantanosos del
mismo– condicionara los limites
de sus poblaciones, lo que se
habría expresado en la corta
extensión que tuvo el Antisuyo.
El magistral mapa de Sudamérica,
que Guaman Poma dibuja en los
folios 983 y 984 de su Nueva
Cronica2, permite comprobar que
nuestros antepasados tuvieron
conocimiento del Mar Interior
Sudamericano, lo que nos da una
referencia mas sobre la
antigüedad del hombre en estas
tierras.
Por lo visto, la Selva fue la
morada de las comunidades que
mantuvieron una condición de
vida mas atrasada, en relación a
las comunidades que habitaron en
la Costa y en la Sierra. También
fue lugar de refugio y/o de
destierro de las comunidades que
tuvieron algún percance bélico.
Recuerdese que, incluso, la gran
resistencia de los Ynga contra
los españoles tuvo como bastión
inexpugnable la zona selvatica
de Vilcabamba.
Pero tampoco puede negarse la
posibilidad de que grupos
humanos que habitaron en la
Selva migraran despues hacia la
Sierra y la Costa, dando lugar a
comunidades que lograron niveles
de vida mas avanzados de los que
tuvieron en sus antiguos
territorios. Segun Julio Cesar
Tello Rojas fueron los
legendarios Arawacs quienes
migraron de la Amazonia y se
instalaron en el Callejon de
Huaylas, originando a los Chavin.
Es muy probable que las
diferencias que el tiempo habia
marcado entre las comunidades de
la Costa, de la Sierra y de la
Selva (en el lenguaje, en las
costumbres, en los modos de
vivir y de producir) las
distanciara. Pero seria el
reconocimiento, en ultimo
analisis, de un vinculo comun en
sus origenes lo que les
permitiria entablar, a la larga,
determinadas formas de
correlacion social.
Sea en la Costa, en la Sierra o
en la Selva, nuestros
predecesores encontraban una
realidad que les presentaba
condiciones multiples, nuevas
posibilidades, nuevos retos y
nuevas necesidades para sus
vidas. Los animales, los
vegetales, la geografia, la
atmosfera de las regiones los
inpulsan a modificar sus
condiciones de vivir. Inciden en
sus actividades en tierra. La
caza y la labranza en pequenos
trozos de tierra destacan como
actividades de trabajo. Se
inicia el camino hacia la
domesticacion de las plantas y
de los animales.
En la Sierra, se registra la
presencia de la oca, del aji,
del olluco, del pacay y del
frijol con una antigüedad
aproximada de 10 000 anos. Entre
los 8 000 y 4 500 anos aparecen
en la costa la calabaza, el
pallar, el palto, el mani, la
yuca, el zapallo, el algodon y
la achira. Mientras que, de otro
lado, en los lugares altoandinos,
hace 8 000 a 9 000 anos los
hombres comienzan a dedicarse,
sobre todo, a la caza de
camelidos, especialmente de la
llama.
El continuo enfrentamiento con
los animales los llevo a
perfeccionar sus instrumentos de
caza. Para esto, ya no solo
empleaban la piedra; comenzaron
a crear elementos de origen
vegetal. Hicieron flechas,
lanzas, dardos, cerbatanas,
porras, etc.; provenientes del
tronco o de las ramas de los
arboles.
En este punto, merece senalarse
el papel cumplido por el arbol
chonta (Guilielma Ciliata):
palmera que supera los 5 metros
de altura, existente en la Selva
y en la Sierra, de una
consistencia durisima, de la que
se pueden fabricar lanzas y
flechas, e, incluso, puede ser
utilizada en la construccion de
viviendas. Su medula, de otro
lado, es una sustancia que
alivia el hambre de quien,
desprovisto de viveres, se
adentra en lo profundo de la
Amazonia. Arbol que cumple,
pues, un benigno papel
multilateral para los hombres, y
que los antiguos no le dejarian
de reconocer.
Es muy probable tambien que, por
esta epoca, los antiguos
inventaran el ayllu (ayllo o
rihui): “Bolillas assidas de
cuerdas para trauar los pies en
la guerra, y para caçar fieras,
a aves y tirar a trauar pies y
alas” (Holguin).
Por aquellos tiempos, hombres y
mujeres participaban en dichas
actividades; es decir, la
familia en pleno era cazadora y
guerrera. El ayllu era el arma
capital en estos menesteres
sustanciales. Y es muy probable
que, en esta epoca, los grupos
humanos mas avanzados
desarrollaran la forma
gentilicia en su organizacion,
denominando a esta con el nombre
del instrumento que centralizaba
los ambitos generales y
fundamentales de sus vidas:
Ayllu.
Gracias a estas nuevas
modalidades en sus formas de
trabajo y de sustento, los
hombres habian elevado su
condicion general de vida,
presentandose en el estadio
superior del salvajismo.
Con el correr del tiempo, las
comunidades inciden, sobre todo,
en la actividad del cultivo. Se
van haciendo sedentarias. Dejan
las cuevas y comienzan a
construir formas incipientes de
viviendas; con piedras, troncos,
ramas y barro.
El moldeamiento del barro
introduce a las comunidades en
el camino de la alfareria. Al
entramado que realizan con
plantas silvestres, agregan el
uso del algodon y aparecen las
primeras formas de la textileria.
La creciente variedad de
elementos para la alimentacion,
y el uso que para esto se hacia
del fuego, condicionan la
necesidad de su mejor
presentacion para ingerirlos, lo
que conlleva al desarrollo de la
ceramica. Esta se inicio, pues,
basicamente, con la creacion de
objetos destinados a satisfacer
la necesidad de la mejor coccion
de los alimentos.
Los hombres se dan cuenta del
grandioso poder de creacion que
tienen sus manos y representan
esta consideracion de un modo
monumental: Kotosh (Huanuco;
hace ± 4 000 anos). Aqui se
representan a dos antebrazos
cruzados, trabajados en
terracota, en donde las manos
–sobre todo la derecha– aparecen
dominantes, por encima del barro
y de la piedra.
Con esta nueva suma de
fundamentos, los antiguos
mejoraron sustancialmente su
condicion de vida, elevandose a
una nueva era en su historia.
Pasan de la epoca del salvajismo
a la de la barbarie, en su
estadio inferior.
A partir de este momento, la
evolucion social de los antiguos
peruanos se hizo mas rapida. De
la labranza en pequenos trozos
libres pasaron al cultivo en
tierras cercadas (huertos): la
horticultura. Se descubre el
maiz (aproximadamente, hace 4
000 a 6 000 anos). Se
intensifica el cultivo de otras
plantas (papa, camote, yuca,
algodon, frijol, chirimoya,
etc.). Se domestica a la llama y
al cuy.
Con todo ello, la pesca y la
caza dejan de ser las
actividades prioritarias para el
sustento de los hombres, y se
asume al cultivo del maiz y de
las otras plantas como la
actividad principal.
La vida de los hombres es
plenamente sedentaria. En
relacion con los grados en que
evoluciona la forma de la
produccion material, se
concentran grupos humanos con
numerosa poblacion. Se inventan
la chaquitaclla (de uso similar
a la lampa) y el telar. Se
desarrollan la alfareria, la
textileria y la ceramica, con lo
que la vida de los hombres asume
formas mas elevadas. Se llega,
pues, al cultivo en grandes
areas, por medio del riego, y al
trabajo especializado del adobe
y de la piedra; actividades en
las que se alcanza un
perfeccionamiento notable. Con
esto, se ingresa al estadio
medio de la barbarie.
Las comunidades que mejor
conocemos –desde Chavin hasta
los Ynga– se encuentran en esta
fase del desarrollo; surgida,
aproximadamente, hace 3 000 anos
y finalizada con la llegada de
los espanoles. Ninguna de las
comunidades que habito estas
tierras llego al estadio
superior de la barbarie ni,
mucho menos, alcanzo la era de
la civilizacion.
Tales son, en general, las fases
caracteristicas que jalonan el
marco de nuestra prehistoria.
Cabe la posibilidad de que, en
el tiempo, pervivieran
paralelamente las formas de
sociedad mas avanzadas con las
anteriores. Asi fue la realidad
que, incluso, encontraron los
espanoles: comunidades avanzadas
en la sierra y en la costa, y
atrasadas en la selva. Sin
embargo, entre ellas mantenian
algun tipo de nexo social; que
influiria, de uno u otro modo,
en sus constituciones internas.
En tiempos mas remotos pudo
suceder analoga situacion. O
pudo presentarse, tambien,
alguna migracion de comunidades
de otros lugares a nuestras
tierras, que trajo grupos con un
nivel de desarrollo superior, y
que aqui sentaron cultura;
influyendo sobre las rezagadas.
En todos los casos, la teoria
apenas hurga por los contornos
de las huellas de nuestro
pasado. Hay aun un inmenso campo
por trabajar. Y aunque la
desidia oficial y el latrocinio
vulgar obran en contra, la
riqueza historica por descubrir
bien merece el esfuerzo que se
le dedique.
Gentileza: Santos Gabriel
Gonzales Saba [
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