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El origen de los números en las
páginas de los libros
Por Ricardo Santiago Katz,
especial para Agencia NOVA.
No es dificultoso averiguar el
origen de nuestro método de
paginación. Los primeros
párrafos del libro cumplían
función de introducir el tema
del texto y presentar al autor.
Una vez que se encuaderna el
libro, la primera página queda
en el lado derecho, así que es
lógico que la página 1 aparezca
siempre a la derecha.
Lógico, pero no exacto. Los
primeros libros no estaban
paginados. La portada sólo se
introdujo hacia el 1500. Los
folios, o números de página,
aparecieron mucho después. A
medida que las imprentas se
difundían por Europa, el
material introductorio de los
libros cobró mayor complejidad,
y se desarrollaron reglas para
situar este material preliminar.
Aunque los lectores no sean
conscientes de ello, saben por
experiencia que toda la
información vital que se
necesita antes de comenzar un
libro está en el lado derecho.
No todos los libros contienen
todos estos elementos, deben
aparecer en este orden y en el
mismo lado del libro. Las
páginas derechas no sólo
presentan las cosas de mayor
interés, sino que las páginas
izquierdas se dejan en blanco
antes que otorgarles el honor de
poseer un material preliminar
importante.
En el mundo de habla hispana se
presentan algunas variaciones:
el índice o sumario siempre
precede al texto en los libros
en inglés, mientras que en los
libros en castellano, a veces,
va después del texto; por otra
parte, la página 4, donde
constan los derechos de
propiedad y otros datos, es a
veces, página 6 en los libros en
español.
Todas las secciones de texto
comienzan a la derecha. Muchos
diseñadores insisten en comenzar
los capítulos a la derecha. Es
un elemento de diseño que alude
al libro una pátina de elegancia
sin que el lector note
necesariamente por qué.
La paginación de la mayoría de
los libros pasa por alto los
números romanos del material
preliminar, y comienza el texto
por la página 1; algunos
comienzan con números arábigos
desde donde finaliza el material
preliminar. La primera página de
texto de muchos libros es la
página 3, contando la falsa
portada como comienzo del libro.
Las páginas blancas siempre se
incluyen en la paginación.
Muchos bibliófilos preferirían
regresar a la Edad Media y
eliminar por completo los
números de página. Estos
idealistas entienden que los
números de página, aislados en
un margen, distraen al lector
del cuerpo del texto y
constituyen una molestia para la
visión periférica. Pero han
perdido la batalla, pues es
evidente que a los lectores les
gustan los folios, los cuales,
combinados con el sumario y el
índice temátio permiten
localizar fácilmente el material
deseado.
Es evidente que para ordenar los
rasgos importantes del libro en
el lado derecho indican que
entran en juego poderosos
principios psicológicos y de
diseño. Los diseñadores de
periódicos saben que la tercera
página de un diario es más
llamativa que la segunda. En la
mayoría de los periódicos la
página 3 es la "segunda primera
plana", y la página 2 contiene
el índice y algunos artículos
más ligeros.
No hemos hallado una explicación
definitiva de por qué, en una
cultura que lee de izquierda a
derecha, el lado derecho de un
libro atrapa nuestra atención.
Además de la previsible
observación de que nos hemos
acostumbrado a esta práctica, la
mejor respuesta podría ser la
más obvia.
La primera página de un libro
(sin incluir la cubierta)
comienza del lado derecho. Para
hallar la primera página
izquierda, debemos volver la
hoja y mirar el dorso de la
primera página. ¿El dorso de
algo es tan llamativo como el
frente? Cuando oímos el cliché
de que no se puede juzgar un
libro por su aspecto externo,
¿No damos por sentado que no nos
referimos a la contratapa?
Licenciado en Ciencias de la
Educación y escritor bonaerense
www.agencianova.com
Gentileza: Agencia NOVA [
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