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Lautaro se levanta
Por Marcos Moraga L. La Nacion
Chile
Desde hace siete años, un guión
sobre la vida del guerrero va
tocando puertas. Este año,
dicen, hay buenas señales desde
EEUU para el film. A 450 años de
la muerte del azote de los
españoles, la lucha es ahora por
alzar a Lautaro entre tanto
héroe blanco. Y en la épica
desfilan la Comisión
Bicentenario, Miguel Bosé y Los
Jaivas. El jueves esta aventura
se presenta en sociedad.
"Ahhh, a ese que le cortaron las
manos", dicen todos. Ivo Oliva
sufre con eso. "Lautaro, hombre,
es Lautaro", responde, tomándose
la cabeza. Así ha sido por siete
años, desde que su obsesión
personal es filmar la primera
gran película chilena sobre el
joven libertador de Arauco. O
más de veinte años atrás, cuando
alucinaba con Lautaro, con la
música de Los Jaivas saliendo de
los parlantes y la cosmovisión
mapuche mezclada con la
imaginería latino-sicodélica del
grupo rock que lo mandaba a
instruirse sobre la figura del
héroe indígena. O como hace un
año, cuando con una carpeta de
equipaje viajó a Los Ángeles,
Estados Unidos, para mostrarle a
los ejecutivos de la agencia
Film Finders quién era Lautaro,
quiénes son Los Jaivas y qué
pasó en el culo del mundo hace
500 años, cuando los españoles
dejaron de ser dioses a caballo
y los mapuches avanzaron hacia
el valle central quemando
fuertes y rebanando europeos.
Por el momento, "Lautaro", la
película, espera. Film Finders
es una agencia de intermediarios
internacionales que viaja por
los festivales mundiales
buscando proyectos y
presentándolos luego a las
grandes productoras: Universal,
Paramount Pictures o ligas por
el estilo. En la penúltima
edición del Festival de Cine de
Valdivia, Film Finders tomó
contacto con Oliva y Ricardo
Grau, su socio y la otra mitad
de Selknam Producciones. Buenas
palabras, buenos indicios. Y
para que la cosa no se quedara
en las copas, Oliva viajó a Los
Ángeles.
La Universidad de Santiago es un
aliado clave en la cruzada por
llevar a Lautaro a la pantalla
grande y se puso con los costos
del viaje de Oliva a tierras
californianas, mientras que la
Dirección de Asuntos Culturales
del Ministerio de Relaciones
Exteriores apoyó con oficinas,
traducción y todo lo necesario
para que el encuentro
prosperara. "Y ésa fue la señal
que esperábamos", cuenta Oliva,
ya retornado e instalado en
Santiago, secundado por Grau, su
productor. "A mí siempre me han
dicho que estoy loco. O a los
dos después: ¿Saben qué? Están
locos . Y si más encima me dicen
en la agencia que estamos locos,
ahí nos vamos todos para la
casa. Se nos acaba el mundo.
Pero no. Ocurrió todo lo
contrario", recuerda el
director. Como un mazazo, el
sueño, de repente, era más que
un sueño.
Soñar no cuesta nada
Algo así como "Gladiador"
(2000), la película con Russell
Crowe en las arenas romanas. O
como el William Wallace de Mel
Gibson en "Corazón valiente"
(1995). También un poco del
encuentro entre invasores y
resistencia que describió "Danza
con lobos" (1990). O de nuevo
Gibson y el comienzo de la larga
noche americana en "Apocalypto"
(2006). Las referencias en
pantalla sobran y de todas han
tomado apuntes los realizadores.
Y hace un par de años en parte,
porque todos les decían que
estaban chalados, que una cosa
así no se podía filmar en este
país se dieron cuenta que la
película, como está concebida,
no se puede realizar en Chile.
"Es un proyecto de gran
presupuesto, por lo tanto la
posibilidad real de hacer este
proyecto es buscar
financiamiento en el extranjero,
así que hay que pensarlo para
mostrarlo afuera, básicamente en
Estados Unidos y Europa. Ni
aunque nos ganemos diez Fondart
sacamos esta película", explica
Grau. "La reacción que tuvieron
en la agencia norteamericana fue
una grata sorpresa: quedaron
encantados con el proyecto,
vieron que era sólido, de gran
atractivo estético y narrativo,
además de situarse en el
contexto latinoamericano". La
empresa les pidió afinar el
guión escrito por el mismo Oliva
y Jorge Aguilar y traducirlo al
inglés, para lo que se
asesoraron de la compañía
Contact Chile. Ya se cubrieron
las espaldas legales con el
bufete Alessandri y Compañía
para la protección de los
derechos intelectuales de esta
visión. Crearon una sociedad
anónima, dividieron acciones y
establecieron un plan de
batalla. En otras palabras, que
el sueño sea menos ganas y más
victorias.
Del último encuentro en EEUU, el
director cuenta que la película
quedó calificada como un "major
film", o película de alto
presupuesto. La estética
inspirada en la gráfica de Los
Jaivas a cargo del artista René
Olivares quien realizó la
ilustración que abre esta nota ,
el tránsito épico de Pedro de
Valdivia por Chile, las batallas
en los campos sureños, el
inserto de animación en el sueño
de Lautaro, donde la cosmovisión
mapuche pasa al frente, abultan
un presupuesto millonario. Y
teniendo el visto bueno de Film
Finders, ahora la cinta debe
encontrar un productor
ejecutivo.
Indio Hermano
Oliva lleva su proyecto a otra
cita. Esta vez cruza el frontis
del Hotel Hyatt de Santiago. De
la habitación no se acuerda,
pero del huésped sí. Miguel Bosé
estaba de gira por Chile en
2005, y de su escala en
Antofagasta se trasladó a la
capital sólo para conversar con
unos productores chilenos. La
prensa agrandaba: "Miguel Bosé
será Pedro de Valdivia". "Ya no
es tan así", dicen Oliva y Grau.
La modelo mapuche Ximena
Huilipán se calzaría el traje de
Guacolda, y el debutante
Patricio Sarabia sería Lautaro.
Los productores están claros que
el eventual productor ejecutivo
va a tener sus requisitos
propios de la taquilla mundial a
la que apuntan. Algún actor que
asegure entradas, por ejemplo.
"Pero no transamos en puntos
clave", dice Oliva, "y ésos son
la historia, la relevancia que
queremos darle a la cultura
mapuche, los escenarios de
filmación en Chile y la música".
Dos años atrás y otra visita. El
director apareció por las
oficinas del bajista Mario
Mutis, carpeta bajo el brazo. Y
comenzó mostrando bocetos y
hablando sobre su Lautaro. "Nos
dijo que se había inspirado en
nuestra música y nos pareció
fantástico; lo que pasa es que
le ha tomado mucho tiempo
desarrollar el tema, pero ahora
parece que está bastante
avanzado", dice Mutis. Los
Jaivas no necesitaron
credenciales ni currículo. Mutis
cuenta que Lautaro entra en las
prioridades del grupo: "Es
tremendamente interesante a
nivel latinoamericano y sería un
batatazo a nivel mundial, porque
lo que pasó acá también ocurrió
en toda América, con la
diferencia que el pueblo mapuche
nunca fue dominado y pelea hasta
hoy por sus derechos. Como decía
la Violeta, no ha cambiado mucho
la situación, hoy son los
propios chilenos los que repiten
lo que pasaba en el 1500".
Si en el catálogo Jaivas no
faltan las alusiones a la
resistencia indígena, todavía
puede haber más con la
musicalización de "La Araucana",
el poema de Alonso de Ercilla,
que como contó Eduardo Parra en
el lanzamiento de su último DVD,
"Los Jaivas en Rapa Nui", es un
ítem pendiente en la banda
criolla.
El proyecto de "La Araucana"
quedó truncado con la muerte de
Eduardo "Gato" Alquinta. Días
después que al Gato lo traicionó
el mar de la IV Región, Los
Jaivas tenían programado un
ensayo-taller donde Alquinta les
mostraría las canciones sobre su
proyecto llamado "Araucaria".
Los temas estaban grabados en un
minidisc, donde el músico
registraba sus maquetas. Pero
una semana antes de la muerte
entraron a robar a la casa del
Gato y se llevaron su trabajo.
Aunque los sobrevivientes de la
banda hicieron llamados por los
medios para recuperar las
canciones, nunca más
aparecieron. "Ahora, todo
depende de cómo le va al Ivo con
su película. Pero hay que pensar
que somos chilenos y que acá no
tenemos ni uno nunca para
ninguna cuestión", dice Mutis.
Bicentenario de sangre
"Lautaro" es un proyecto. Y la
historia del cine goza
exhibiendo las cicatrices de los
grandes proyectos épicos en
desgracia. Lo sabe Terry Gilliam
y su Quijote que se empantanó en
los lodazales españoles
("Perdidos en La Mancha"), o
Werner Herzog, con mejor suerte,
quien con escopeta aceitada tuvo
que obligar a su protagonista
Klaus Kinski a terminar "Fitzcarraldo"
(en el documental "Burden of
Dreams"). Oliva y Grau lo saben.
Quieren cientos de extras para
quemar Tucapel o efectos
especiales para la caída de
Concepción. Para eso, ya van
jornadas en la Biblioteca
Nacional y entrevistas con Sofía
Painequeo, educadora y dirigente
mapuche.
"¿Y qué le va a interesar a los
gringos?", es otra pregunta que
reciben con insistencia. Fácil,
responden. La historia es
universal. Una historia del
dramático encuentro de dos
mundos. Del "genio militar
innato", lo describen. De "las
batallas feroces" que quieren
recrear. De la historia de amor
"porque esto es una película, no
un documental, y también
necesitamos ficcionar", dice
Grau entre Lautaro y Guacolda.
Y, por último, a alguien tiene
que interesarle, ya que los
genios mediáticos nacionales lo
tienen en el congelador.
"Tenemos un objetivo súper
claro: que las comunidades
mapuches se sientan
identificadas con la película y
orgullosas de Lautaro. Se trata
de alzarlo y reponerlo en el
sitio que merece. En la serie
Héroes , de Canal 13, están O
Higgins o Carrera, pero no se
habla de los héroes mapuches.
Vamos a las raíces más profundas
de Chile. Al nacimiento de la
raza. Hay una cuestión
profundísima ahí y es nuestro
norte llegar al bicentenario y
que la gente vea una producción,
gran producción, y que Chile y
sus comunidades se sientan
orgullosas de un personaje como
Lautaro", expone Oliva.
"Lautaro" será presentada como
proyecto este jueves en la
Universidad de Santiago. Ahí
también estará algún integrante
de Los Jaivas representando a la
banda, que se sumaron de
momento, moralmente al sueño de
Oliva. También la Comisión
Bicentenario está detrás "porque
ven en esta película la
posibilidad de proyectar una
imagen país potente", y
autoridades académicas. Y Grau y
Oliva mirando al norte,
esperando la señal definitiva y
la alineación del cosmos. Y los
que todavía dicen "ahhh, Lautaro,
al que sentaron en la pica".
"No, Lautaro fue...". Parte de
nuevo la historia, la trutruca
rompe el cielo y las lanzas
afinan puntería bajo la noche de
Arauco.
Gentileza: Melina Alfaro [
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