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Jesuitas para el siglo XXI
Por Gabriel Mª Otalora
Adolfo Nicolás ha sido elegido
como el vigésimo Superior
General de los jesuitas, tras la
novedosa renuncia de Peter-Hans
Kolvenbach, después de estar 24
años al frente de la Compañía de
Jesús.
La Congregación General reunida
en Roma, ha hecho buenos los
pronósticos que esperaban la
elección de una persona del
continente asiático. El nuevo
Superior General de los Jesuitas
lleva 43 años en Asia donde
estudió y trabajó como docente
de teología en la Sophia
University de Tokio.
Aunque castellano de origen, el
padre Nicolás vive en Japón y ha
ejercido de presidente de la
Conferencia Jesuita de Asia del
Este y Oceanía en esta 35
Congregación General avalado por
sus más de cuarenta años de
estancia misionera en Japón. En
Tokio concluyó sus estudios de
teología y fue ordenado
sacerdote el 17 de marzo de
1967, donde llegó a ser rector
del Escolástico de Tokio
(1991-1993) y provincial de los
Jesuitas en Japón (1993-1999),
siendo considerado como un
experto en asuntos asiáticos.
Del cónclave a la clave: la
misión jesuita
Los 217 electores reunidos desde
el pasado 7 de enero han
escogido al padre Nicolás como
nuevo Prepósito, pero tiempo
habrá para conocer otros
aspectos que han sido
determinantes en la elección. No
podemos olvidarnos que en este
cónclave, los jesuitas han
tratado cuestiones tan
importantes como la identidad
jesuítica, su misión, la
ecología social o la
colaboración con los laicos y
seglares.
La Compañía de Jesús está
presente en 127 países desde que
fue fundada por San Ignacio de
Loyola, llamada por él “La
Compañía de Jesús” para resaltar
a su verdadero jefe; el título
fue latinizado como “Societas
Iesu” en la Bula de Paulo III
que aprobaba su creación. El
término “jesuita”, en cambio,
fue aplicado al principio como
reproche a la Compañía y nunca
fue empleado por su fundador,
aunque miembros y amigos de la
Compañía aceptaron con el tiempo
el nombre en su buen sentido,
por encima de alguien que usaba
frecuentemente o se apropiaba el
nombre de Jesús.
Ignacio de Loyola comenzó su
proselitismo poseído por la idea
de la imitación de Cristo y sin
ningún plan para una orden
religiosa. Ofreció sus servicios
y los de sus seguidores al Papa;
y sólo después, cuando sus
compañeros empezaron a marchar
por encargo del Papa a diversos
países, se tomó la decisión de
crear una orden e Ignacio fue el
encargado de redactar las
Constituciones.
Y en las Normas Complementarias
de dichas Constituciones, se
afirma que la misión de la
Compañía de Jesús pivota entre
el servicio a la fe y la
promoción de la justicia; ambas
constituyen la misión única e
idéntica de la Compañía: por
eso, ni en sus objetivos ni en
su actividad ni en la forma de
vida pueden separarse el uno de
la otra, sino que representan el
elemento integrador de todos sus
ministerios. Esta misión incluye
además, como elementos de la
evangelización, la inculturación
del Evangelio y el diálogo con
los miembros de otras
religiones.
Hacia la búsqueda de los signos
de los tiempos
Por lo tanto, en la esencia de
su misión está “la fe que busca”
y “la justicia es”,
inseparables: la fe que dialoga
con otras tradiciones y
evangeliza las culturas, como
han demostrado sobradamente en
El Salvador.
Los jesuitas no deben renunciar
a estar en la punta de lanza de
la Iglesia, a ser profetas y
testigos que recuperen la
esperanza que se abrió con el
Concilio Vaticano II. Ni tampoco
deben renunciar a liderar la
justicia evangélica desde la
opción por los menos favorecidos
como se destaca en todas las
páginas del Evangelio. Deben
abrirse al mundo con audacia, a
la manera de Arrupe, aprendiendo
mientras enseñan a otros (servir
a los demás le beneficia a uno
mismo) y aprovechando el auge
que tienen en los países en vías
de desarrollo tanto en
actividades como en vocaciones,
y la relevancia de la orden con
las misiones más importantes de
la Iglesia.
Los mejores deseos para el padre
Nicolás, que sepa navegar entre
las aguas de su auto impuesta
fidelidad de servicio al Papa y
las de la libertad que siempre
ha demostrado su Orden a la hora
de analizar y actuar en el mundo
exterior sabiendo buscar los
signos de los tiempos.
gabriel.otalora@euskalnet.net
Gentileza: Ovidio [
ovidioretana@yahoo.com ]
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