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18 de diciembre: Día Internacional del Inmigrante, Danilo Sánchez Lihón. - 18/12/08
 

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18 de diciembre: Día Internacional del Inmigrante, Danilo Sánchez Lihón. - 18/12/08


 


18 de diciembre: Día Internacional del Inmigrante

Danilo Sánchez Lihón

DÍA INTERNACIONAL DEL MIGRANTE
Del libro: CANTAR DEL MIGRANTE
Danilo Sánchez Lihón



ARTE RUPESTRE EN UN CUARTO DE HOTEL

1

Pienso en ti, insomne en este cuarto de hotel de ínfima categoría, confinado en un traspatio sin aleros, balcones ni geranios, donde el tiempo parece detenido; aunque se agiten en las cortinas retazos de luces que proyectan los faros de los autos que raudos desaparecen en la noche desolada por la pista distante.
Aquí la luz del lamparín en el velador es una fe apagada hace muchísimo tiempo.
El aguamanil tiene un ojo y una pata que no cuadran.
Y en un rincón perdura la silla donde alguien viene y se sienta –¡de eso estoy seguro!– con los ojos idos, y cuajadas de lágrimas las pupilas cuando la habitación se cierra. –"En la sombra estás ahí, pero ¡no sé en verdad quién eres!
¿Quizá mi padre?"


2

Por aquí ¡han pasado tantos! Se oyen voces y hay inscripciones infinitas en la superficie de la mesa, suspiros detrás de la puerta, hondos gemidos en los rincones, tardanzas en el armario que abierto huele a semen rodado sobre el vacío, contra ¡el abismo!, sobre un cuerpo que se tuvo o que se anhela, pero que siempre fue una quimera!
Hay tenues nombres bajo la pintura vieja de las paredes, cual gritos de auxilio, nimios silbidos y adioses, ¡como si alguien alzara los brazos porque se está ahogando. ¡O se desangra y nos llama en esta cita que a tientas descifro!


3

Gente que amó, maldijo y a solas lloró estando en este sitio. Pareja que estuviera tendida sobre esta colcha y vieja cama de pino.
¡Gente que vino y se fue buscando algo!
Por ejemplo: ¿qué será y dónde mora la mano que hizo esta flor? Y al pie ¿hizo esta estrella? ¿Dónde reposan, caminan, o se buscan los enamorados que esculpieron en el reverso del espejo este corazón y un trébol atravesado de una flecha que quizá fuera el día mismo del adiós definitivo? ¿Dónde los arrullos y juramentos que se hicieron? Ellos ¿aún se miran extasiados a los ojos? ¿Tal vez tuvieron un hijo?
O, ¿en qué calle se habrían extraviado ambos y para siempre?


4

El suicidio que se urdió entre estas sábanas ¿dónde finalmente ocurrió? ¿Qué dijeron los diarios al otro día, mientras aquí revoloteó la pena?
Y en este instante ¿cuál es el perfil del muchacho que hace tiempo, al borde de este cuadro declaró amor con palabras furiosas, obscenas, pero que en el fondo eran tiernas, y más que una queja por una mujer llamada Estefanía?
¿Vivirá acaso con ella? ¿Siquiera recordarán que aquí hay un signo aterido que los evoca?


5

Hay otros que al alojarse aquí en esta atalaya, mirándose infinitamente a los ojos en la oscuridad sin espejos y estando obligados a pasar por el minuto que atraviesa en cruz nuestros pechos, pusieron únicamente sus iniciales con una firma y una fecha indecisa, cual lazos a los que se aferraran en una caída, como cintas que penden en un sueño. ¡Tal y cómo acontece en la esencia de esta vida!
En este hotel sin timbre, sin ascensor ni aviso, he conversado con todos los difuntos que se alojaron.
Y hoy moran en este lugar estupefactos, ¡sin saber cómo volver, quedarse o adónde ir!


6

Mirando estoy la soledad, el azar y misterio que se echaron a descansar sobre estas almohadas.
El titubeo al salir a la calle infiel y desalmada de la ciudad inexorable. Aquí está todo lo que se quiso, soñó, temió y calló. Los números de los negocios que se hicieron y dejaron de hacer para ganar, o simplemente dejar pasar ¡la vida!
Y resignado soy uno más entre todos éstos fantasmas tendido boca arriba y sin zapatos, sin poder dormir, pensando fijamente en ti, ¡amor!
cuyo rostro, temblor y huella de pasos en el suelo no hallará jamás, porque te quiero y tengo muy dentro y al fondo de mi alma, quien se aloje en este recodo mañana hasta el final de los tiempos.



CUANDO ÍTACA NO EXISTE


1

Cuando Ítaca no existe. Cuando nadie te espera.
¡Es nada! ¡Nadie! Ni tampoco hay ¡alguien!
No hay huella ni perfil de nada en la alborada.
Y hay que inventar un mundo que justifique este viaje. Y adquieran sentido los retazos de las jarcias rotas y desleídas por la espera a la luz del alba en el horizonte.
¡Otra vez, soportar el amanecer! Y la nave detenida en su girar da tumbos en el mar proceloso.


2

Cuando no hay ningún puerto adónde ir, ninguna ilusión esbozada en lontananza.
¡Nada de nada que alumbre en el fondo del alma!
Cuando el mundo que anhelas se quebró, no era tal, ya no funcionaba más; era evidente.
Cuando no hay siquiera un grumo de polvo que añorar y hacia donde pudiste volver la mirada. Y fue inevitable huir, poner tierra de por medio. No puedes entonces vivir de falsas promesas, te dijiste asimismo.


3

Cuando Penélope ni se le ocurrió siquiera, ni atina jamás a pensar en un telar o en un manto propicios que distraigan a los pretendientes del trono.
Cuando ni siquiera se avergüenza ni baja arrepentida la mirada con algún pretexto de arrepentimiento. Todo es vano e inútil.
Cuando no quedaste atrapado en una isla ni hubo Calipso que sumergiera tu cabeza en vino y en olvido; ni te encandila Cirse con néctares, pócimas u ondulaciones mágicas de su vientre.


4

Cuando no hay sino páramo y desolación en el alma.
¡Y tienes la tripulación a bordo!
Cuando aferrados a la nave lo primero que buscan son tus ojos para extraer de allí confianza y calma, alguna señal de la victoria anhelada donde la amargura afila sus dientes que corroen las entrañas, cuando la esperanza hace eternidades que se fue, desapareció por la borda.
Dí entonces tú de qué modo no se llora.


5

Cuando tampoco hay un Dios encolerizado que te sirva de cuña, pretexto o desafío en la lucha. Cuando no hay nada de nada, simple y llanamente no hay Ítaca, desapareció o nunca existió. Cuando solo hay silencio, mudez y quietud sobre el cabestrante.
Nada adónde ir ni cómo regresar siendo un ejército pendiente de tu mando.
Y, sin embargo, tú tienes que guiar el timón, ¿hacia dónde?
¡Y enderezar las velas!, hacia qué?
Cuando no hay rumbo que valga, tampoco vientos adversos, ni tempestades que merezcan un esfuerzo y sea incluso la justificación para un naufragio.


6

Cuando no hay sino tedio, rutina y vacío, sombra y tiniebla que cunde y estalla, cuando ya no esperas ningún gesto ni de aire tierra o fuego. Ya nada anuncia sino en tu rostro la desolación. Allí entonces es cuando hace falta adónde ir, ¡dónde terminar! ¡En qué playa fenecer!
Es cuando se hace tan necesaria la ilusión que hace falta a fin de exorcizar al océano.


7

Es allí entonces que sientes la grave oquedad de tu destino: Troya no existe.
No ocurrió ningún incendio. No hay batallas ganadas ni otras que se hayan perdido.
También es cierto que no te corresponden las armas de ningún guerrero caído en el furor de la batalla.
Atenea por disimular, hoy no está, o no responde.
No te ha envejecido para disimular sino que eres viejo ahora por tiempo y abandono.


8

Ya nadie, en verdad cree ti; ya nadie confía.
Tampoco eres héroe, ni un santo, ni te asiste la virtud de la adivinación, ni el ingenio ya es tu fuerte como ocurría con el divino Ulises.
Hermes alado ni se le ocurre jamás pasar por estos lugares.
Al parecer tampoco existe. Y si llega ya pasó su hora.


9

Estás abandonado por la eternidad.
Cae la noche en el horizonte y no hay luz.
Ni claridad que parpadee, menos una leve esperanza que titile allende en el horizonte en la noche estéril.
Un sonido, un carraspeo, un aroma, por mínimo que fuera, nos salvaría.
¿Adónde ir? No lo sabes. Y, sin embargo, tú eres quien aún conduce la nave.


10

Ahí es cuando recuerdas el lar natal que se dibuja en el alba ornada de diamantes.
Es cuando recuerdas el flautín del pastor de cabras. Y es lo que te salva.
Su recuerdo acrisolado que parecía estaba yerto en tu alma. Es cuando aparece en el horizonte aureolado y luciendo sus mejores galas el lucero del alba y en el horizonte Ítaca envuelta en la neblina de honda esperanza Y es el mar el que te arroja hacia su orilla.
Es cuando has llegado a puerto, desde el origen desde el cual partiste. Es cuando el viejo pastor que sabía la herida de tu nacimiento te reconoce.
Y más aún por el pan, la leche y miel que pruebas y lloras consolado a tu agitado y aún fuerte corazón.



DOS MANOS UNIDAS


1

Por eso, es un milagro dos miradas que se encuentran o dos manos que se juntan, ¡que no importa que no sepan el prodigio en que viven!
No interesa si suponen o no los cataclismos, maremotos y tifones que ambas han tenido que vencer para que lleguen a esta hora en punto, a encajar una mano en el cuenco de la otra. Y no interesa que ignoren que se hundirán para siempre en la noche que nos espera hasta la eternidad de los tiempos.


2

Las dos manos juntas tampoco se percatan de los peligros que las acechan:
por encima de ellas y por debajo. En realidad en todo sentido.
Así, él y ella conversan naturales y simples.
Sin que nadie les avise que hay un abismo encima y al pie de sus dos manos entrelazadas.
Erigidas por un breve instante frente a tanta ruina y catástrofe, frente a tantos barcos hundidos y aviones que explosionan en el aire.
¡A caminos que juntan ¡es cierto!
pero que también cortan, separan, escinden y dividen!


3

Dos manos indefensas que mezclan sus latidos, como el temblor acompasándose en sus venas, y en el pecho la voz que emerge límpida para nombrarse con ternura.
Es tan mínimo este prodigio cuando dos manos permanecen siquiera un instante unidas, que de ello depende todo: que el mundo se salve para siempre o ruede indetenible hacia el vacío, el olvido y la nada definitiva.


4

¡No!, es por eso que no se hundirá el mundo en el oscuro torrente de la noche que lo asedia, en donde todo cae y se pierde.
No se hundirá si es que dos manos permanecen unidas. Solo ellas dos pueden redimir eternamente con que se junten esta tarde la suerte del universo entero. Y más si es en esta esquina donde te evoco y te reclamo tanto, amor mío.

 

INSTITUTO DEL LIBRO Y LA LECTURA INLEC DEL PERÚ
Y CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
www.danilosanchezlihon.blogspot.com

 



 

Gentileza:: danilo Sanchez Lihon [danilosanchezlihon.3@gmail.com]

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