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Eduardo Galeano recargado
Wilson
García Mérida
"Es muy hermosa la idea de
que la uva está hecha de vino",
dice en una entrevista
recientemente difundida por la
Agencia Rodolfo Walsh. El
escritor domina con maestría el
arte de las paradojas, juega
brillantemente con las
dicotomías; y en el trasfondo
libertario de sus palabras que
son bípedas (pues andan en dos
pies: el sentimiento y el
pensamiento) hay una manera de
expresar la vida, tan propia,
tan nuestra.
Sabido es que Eduardo Galeano
habla como escribe, y que no
sólo dice lo que piensa sino
también vive lo que siente, sin
ambages, con un humanismo que le
llevó a casi romper su afecto
por Fidel Castro tras los
últimos fusilamientos en Cuba.
El escritor Jorge Majduf,
compatriota suyo, hizo otra
entrevista publicada hace un par
de semanas, y allí Galeano
rechazó la idea de que los
países latinoamericanos estamos
marcados por el fatalismo y la
tragedia. "Los fatalismos
mienten, porque si la vida no es
una aventura de la libertad, que
alguien venga y me explique si
vale la pena vivir", afirma.
Pero ojo: "también mienten los
iluminados, los elegidos que se
atribuyen el poder de cambiar la
realidad tocándola con su varita
mágica: y si la realidad no me
obedece, no me merece".
Vemos que Galeano se va
preparando para unas ligas
mayores que se nos vienen ante
las asechanzas del
neo-estalinismo, una vez que los
fascismos están perdiendo
terreno tras el feliz
hundimiento de Bush. La
izquierda tradicional
corporativizada mediante ONG´s
que hoy son Estado, pretenden
imponer y financiar "procesos de
cambio" de manera vertical,
minimizando el papel de la
Sociedad Civil que sólo puede
activarse permanentemente "desde
abajo", pues "lo único que se
hace desde arriba son los
pozos".
Si hay algo que puede impedir la
extinción plena del capitalismo
y su mortal secuela de
degradación ambiental, de
destrucción del planeta, es la
impostura izquierdista que en su
afanosa lucha por el Poder sin
garantizar una genuina reversión
estructural de los privilegios,
sólo hará que los privilegiados
de siempre retornen como vuelven
todas las castas malditas cuando
las revoluciones se degeneran,
cuando la democracia se
desconecta de la realidad.
Galeano lo dice de este modo:
"Hay partidos que llegan al
gobierno prometiendo un programa
de izquierda, y terminan
repitiendo lo que la derecha
hacía. ¿Por qué no dejan que la
derecha lo siga haciendo, ya que
tiene experiencia? Se aburre la
historia, y se desprestigia la
democracia…".
Se trata del futuro, algo de lo
que seguiremos dialogando junto
al autor "senti-pensante".
llactacracia@yahoo.com .
Gentileza:: Melina Alfaro
[cybermelinaalfaro@bandalibre.com]
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