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Lo efímero de las noticias
Manuel
Vicent
Las mil y una noches y las
especias del bazar
Noticias y fábulas convertidas
en mercaderías, he aquí la
esencia del periodismo como
género literario del siglo XXI.
Las noticias recorren el mundo a
velocidad luz. Minuto a minuto
se generan nuevas y del mismo
modo se convierten en historias
pasadas. Lo que ayer fue
novedoso, hoy ya entró en la
memoria del recuerdo.
Cuando la Liga Papal, la OTAN de
entonces, venció a los turcos en
la batalla de Lepanto, Pío V
tardó dos meses en enterarse de
la victoria y Felipe II no
recibió la buena nueva hasta
noventa días después. Cuando
estos dos jefes del Imperio se
enteraron del éxito, la escuadra
turca ya se había rearmado y
estaba en situación de amenazar
de nuevo a la cristiandad. En
cierto modo hoy sucede lo
contrario. Antes de salir de
casa a comprar el periódico cada
mañana, a veces leo las noticias
en el digital y cuando llego al
quiosco situado a escasos metros
de distancia, ya sé que voy a
leer en el papel sucesos que ya
no existen porque han sido
superados en el último minuto
por la actualidad. Si se desecha
la idea de que Homero fue un
enviado especial a la guerra de
Troya o que Herodoto y Tucídides
podrían escribir hoy en The New
York Times como grandes
estrellas, el periodismo moderno
nació en el siglo XV en la plaza
de San Marcos de Venecia a donde
llegaban las naves de Oriente.
En el muelle, al pie de los
barcos unos tipos tomaban nota
de las mercancías junto con las
noticias que traían los
marineros desde otros mares. El
diario se llamaba gaceta, que
significa cotorrita. Los
gacetilleros sabían que la única
verdad era la relación exacta de
los objetos de comercio que
descargaban las naves, especias,
sedas, semillas, perfumes. El
resto sólo eran hechos que no se
distinguían mucho de las
fantasías. Los marineros
contaban episodios de ciudades
sitiadas, de incendios y
matanzas sucedidas en países
lejanos, pero estas noticias
venían unidas a los cuentos que
habían oído en las esquinas de
los grandes bazares. Las mil y
una noches eran la misma cosa
que las especias que servían
para sazonar los embutidos del
cerdo y a la vez la caída de
Constantinopla se confundía con
la alfombra mágica y la lámpara
de Aladino. Noticias y fábulas
convertidas en mercaderías, he
aquí la esencia del periodismo,
como género literario del siglo
XXI. Todas las mañanas compro el
periódico de papel en una
gasolinera que está a
cuatrocientos pasos de casa. Si
antes de salir he leído por
Internet las últimas noticias,
cuando llego al quiosco ya sé
que los turcos han vuelto a
ganar la guerra de Lepanto. Y
leo el periódico como una
fábula.
Manuel
Vicent / Periodista español
Premio Nacional de Literatura
(España)
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Gentileza:: ead / El Arca
Digital
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