|
Entrevista a Quique Pesoa
por
Rodrigo Ruesta
ANC-UTPBA
“MANTENER VIVA LA
PERCEPCION PERMITE COMUNICAR DE
VERDAD POR RADIO” (*)
Cambió la ciudad por las
sierras cordobesas. Y el
periodismo por una hostería como
fuente de trabajo y sostén
económico familiar. Pero la
radio nunca se fue de su vida.
Desde su estudio en San Marcos
Sierras transmite su programa
por Internet, que es reproducido
por más de treinta emisoras. Los
domingos, lejos de la
estructuras de los medios
masivos, hace radio. Libre,
fresca, agradable, crítica,
amigable, graciosa… esa es la
radio que sabe a Pesoa.
- ¿Podes vivir sin la radio?
- Claro que puedo vivir sin la
radio. Pero no es en la radio
donde termina mi horizonte. Me
gustan muchas otras cosas de
esta corta vida. La carpintería,
la construcción en general, la
talabartería, jugar a hacer
música en mi estudio; en el
pasado hice el curso de piloto y
me entusiasmé con el vuelo, me
atrae el tiro con arco, hacer
vino una vez al año… El gran
tema es que todas estas cosas
sirven para mantener viva la
percepción, que es lo que te
permite comunicar de verdad por
radio.
- ¿Cuán diferente es hacer y
escuchar radio desde San Marcos
Sierras?
- No puedo hablar de las
diferencias de hacer y escuchar
radio. Nunca fui un verdadero
oyente de radio. Lo que sí puedo
decirte es que en esta provincia
donde vivo desde hace cinco
años, la radio atrasa mucho.
Hacen lo mismo que yo hacía en
Rosario en la década del
setenta, es decir, a los gritos,
sin ninguna pausa y sin la menor
idea del significado de la
palabra contenido.
- Una radio con contenido, con
pausa, como la que haces vos es,
de algún modo, ¿una radio
antisistema?
- No sé si calificarla como
antisistema. Vivimos en él.
Comemos de él. Negarlo y
manotear algún vuelto por debajo
de la mesa, atrasa la
posibilidad de reconstruirnos.
Aceptar el sistema tal cual es,
me parece que es morir. No tengo
recetas. Sólo atino a tratar de
modificar el entorno que me
toca.
- ¿Cuánto modifica ese contexto
en el contenido de tu programa?
- Creo que la geografía, el
entorno social, el clima, todo
contribuye a conformar un nuevo
individuo. Siempre aborrecí la
frase “no cambies nunca”... Me
gusta ser distinto, me hace
sentir vivo. Claro que hay
guiños y estilos que son propios
y uno lleva donde quiera que
vaya.
- ¿Las “historias” que contás
son diferentes a lo que podrías
contar en Rosario o Buenos
Aires?
- A las historias también se les
van sumando nuevas historias que
enriquecen el relato.
- ¿Hay avidez de los vecinos por
estas historias?
- No sé si llamar avidez a lo
que sienten los vecinos. A ver,
creo que el ochenta por ciento
de este pueblo me aborrece. Sólo
por opinar sobre cuestiones,
cualquiera sean. Aquí la opinión
es mal vista. Hay mucho temor,
nadie dice nada que lo pueda
comprometer, hay mucho
clientelismo, viejas prácticas
feudales, una pata de la Iglesia
puesta desde hace cuatrocientos
años sobre la cabeza de la
gente... Es como haber asistido
a la desaparición del albedrío.
Nadie le dice nada a nadie. Así
que imaginate mi estilo de
trabajo en medio de esta
sociedad temerosa. Mucho más
ahora que el programa se escucha
por Radio Nacional en toda la
provincia y encima, hay más de
treinta emisoras en distintos
puntos del país que repiten, en
directo o en diferido, el
programa de los domingos. Esto
les produce, seguramente, cierta
sensación de agorafobia al
saberse con semejante
exposición.
- ¿Qué puede hacer una radio, un
programa o un comunicador por la
reaparición del albedrío?
- Y esa intención, es, creo, la
que contribuye a plantear
simples dudas entre los oyentes.
Con esa duda razonable me
conformo. Con que no nos
acostumbremos tanto a las cosas.
La recuperación del albedrío
pasa por la percepción, la
intuición, el pibe ese que
llevábamos adentro y que
ahogamos con el paso del tiempo,
pasa por no tragarnos todos los
sapos, por recuperar el espíritu
crítico y con todo ello, lograr
ser un poco más felices, plenos,
mejores.
- ¿Necesitabas libertad para
hacer lo que quisieras hacer?
- No, no necesitaba esa
libertad. Siempre la tuve. Creo
que no permití que me la
quitasen.
Vinimos aquí por varias razones.
Mejor calidad de vida. Un
notable embudamiento de los
medios hacia un pensamiento
único. La certeza de la
disminución de posibilidades de
trabajo en libertad. etc.
- Pasaron 5 años... ¿Cómo ves
hoy a los medios -y a la radio
en particular- en relación a ese
pensamiento único? ¿Se agudiza o
aparecen alternativas?
- Las dos cosas. Se agudiza
porque nadie saca los pies del
plato y esto evita la formación
de nuevos modelos. A los
multimedios ya ni les hace falta
censurar. Con la autocensura
existente más el temor a perder
la fuente de trabajo, listo. Es
necesario reconocer nuestro
evidente retroceso en materia de
libertades, no ya sólo en las
comunicaciones, también en la
disminución constante de las
posibilidades de elección que
tenemos. ¿En qué consiste la
libertad sin la capacidad de
elegir? Treinta mil
desaparecidos soñaron con un
mundo diferente. Los que no
desaparecimos, acompañamos ese
deseo. Pues bien, llegó el
momento de reconocer la derrota.
Solo así podremos comenzar la
reconstrucción. La guerra la
perdimos. Nos quedan algunas
batallas cotidianas por librar.
Allí es donde aparece la radio,
Internet, las redes abiertas,
las grietas del sistema (Fidel
dixit). Yo, personalmente, estoy
trabajando sobre esas grietas.
Formando redes gratuitas y
libres para poder comunicar lo
que quiero y debo comunicar. Es
cierto, vivo de otra cosa, tengo
una hostería en San Marcos
Sierras. Pero esto no disminuye
el valor de haber encontrado un
espacio que crece desde el pie.
(*) Entrevista reproducida por
http://www.narrativaradial.com/
Gentileza:: AGENCIA NACIONAL DE
COMUNICACION
[agenciaanc@iplanmail.com.ar]
paginadigital |