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Pensar en círculos
Carlo
Frabetti
Para ser feliz hay que
comprar un automóvil. ¿Por qué?
Porque la felicidad pasa por
tener un automóvil, como se
desprende de los anuncios de
automóviles. Fulanita sale en la
tele porque es famosa. ¿Y por
qué es famosa? Porque sale en la
tele...
Según un viejo chascarrillo
italiano, un arriero entra en
una posada y toma un vaso de
vino, pan y tocino. A la hora de
pagar, el posadero le pide una
lira por el pan, una por el vino
y una por el tocino. El arriero
pone un par de monedas sobre la
mesa y se dispone a marcharse.
"Aquí solo hay dos liras", dice
el posadero. "Pues claro: una
lira por el pan y otra por el
vino", replica el arriero. "¿Y
el tocino?", pregunta el
posadero. "Pues eso: una lira
por el tocino y otra por el
pan", responde el arriero. "¿Y
el vino?". "Pues eso: una lira
por el vino y otra por el
tocino". Y así sucesiva e
indefinidamente.
El pensamiento, en tanto que
verbal, es una línea que se
desarrolla en el tiempo, como el
propio lenguaje; es un camino
que recorremos –que hacemos–
paso a paso. En ca da momento
estamos en un tramo del ca mino,
no lo abarcamos todo a la vez.
Si el re corrido es tan corto
como el del arriero, so lo
alguien muy obtuso sería incapaz
de ver lo en su totalidad; pero
basta que el camino silogístico
sea un poco más largo para que
algunos no se den cuenta de que
ciertas líneas argumentales se
cierran sobre sí mis mas.
La fe es una virtud teologal, un
don que Dios concede a quienes
lo merecen. ¿Y por qué lo
merecen? Porque se humillan ante
Dios. Para lo cual hay que tener
fe... Para ser feliz hay que
comprar un automóvil. ¿Por qué?
Porque la felicidad pasa por
tener un automóvil, como se
desprende de los anuncios de
automóviles. Fulanita sale en la
tele porque es famosa. ¿Y por
qué es famosa? Porque sale en la
tele...
Huelga señalar que la cuestión
de fondo, la pregunta que hemos
de formularnos ante la amplia
difusión del pensamiento
circular, es: ¿cómo se explica
que millones de personas caigan
una y otra vez en una trampa tan
burda? Y nada más adecuado que
buscar la explicación de tamaña
absurdidad en el teatro del
absurdo: como dice Ionesco en La
cantante calva, "se coge un
círculo, se lo acaricia y se
convierte en un círculo
vicioso".
Haz que tu vida discurra
suavemente en círculos,
refúgiate en la repetición
sistemática de una rutina
tranquilizadora, y tu
pensamiento se viciará cuanto
sea necesario para adaptarse a
esa existencia cíclica, cerrada
sobre sí misma. Consigue que la
vida política y económica de un
país dé vueltas y vueltas sin ir
a ninguna parte, sin perspectiva
ni voluntad de futuro, pero con
engañosa fluidez, con
acariciadora seguridad aparente,
y habrás puesto en marcha la
rueda inmóvil del pensamiento
circular, habrás impuesto una
ideología.
* Escritor y matemático
Público
Gentileza:: Antonio Marín
Segovia
[antoniomarinseg@orange.es]
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