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Investigadores de Farmacia y
Bioquímica patentaron Antiviral
(Argentina)
por Amalia
Beatriz Dellamea
Universidad de Buenos Aires
Sería de utilidad para
tratar la fiebre hemorrágica,
causada por el virus Junín, y la
diarrea bovina (VDVB), que
produce significativas pérdidas
económicas en ganaderia -
También podría ser útil para
combatir al virus de la
hepatitis C - El nuevo antiviral
mostró sobre el VDVB una
potencia ocho veces superior al
ribavirin, fármaco actualmente
en uso - Son investigadores de
las cátedras de Química Orgánica
III, Química Medicinal y de
Virología.
Investigadores de la Facultad de
Farmacia y Bioquímica de la UBA
desarrollaron estructuras
químicas con potente actividad
antiviral, en especial contra el
virus Junín, responsable de la
fiebre hemorrágica, y el virus
de la diarrea bovina, una
afección que produce
significativas pérdidas
económicas en la ganadería.
Algunos de los compuesto también
podría ser útil para el
tratamiento de la hepatitis C.
Los expertos son docentes e
investigadores de las Cátedras
de Química Orgánica III, Química
Medicinal y Virología quienes
recientemente patentaron el
desarrollo.
Como parte de sus líneas de
investigación desarrollaron una
serie de tiosemicarbazonas (TSCs)
derivadas de 1-indanonas. "Las
indanonas son cetonas,
compuestos tienen en su
estructura un grupo carbonilo.
Las TSCs son derivados sólidos
característicos del grupo
carbonilo presente en aldehidos
y cetonas", precisa la doctora
Graciela Moltrasio, profesora
titular de Química Orgánica III
de la Facultad de Farmacia y
Bioquímica (FFyB). Junto con
ella trabajan las doctoras
Albertina Moglioni y Liliana
Finkielsztein y los becarios
doctorales farmacéuticos Eugenia
Caputto y Lucas Fabián.
De ese conjunto de estructuras
diseñadas por los expertos de la
UBA, una mostró una interesante
actividad antiviral. La
estructura lleva el nombre
químico tiosemicarbazona de 5,6-dimetoxiindan-1-ona
y es, justamente, uno de los
compuestos para los que
obtuvieron la patente de
invención.
Los compuestos desarrollados son
moléculas absolutamente
sintéticas, no se encuentran en
la naturaleza. Es decir que, a
partir de los conocimientos
básicos actuales de la química,
los investigadores "diseñan"
estructuras que, desde lo ya
conocido, tienen amplias
posibilidades de presentar
características químicas que las
hacen candidatas a convertirse
en principios activos útiles..
"Para desarrollar las
estructuras químicas, incluida
la que patentamos, fuimos
cambiando el tipo de compuesto
cetona de parida en el proceso
de síntesis. Algunas de las
estructuras obtenidas mostraron
actividad también antifúngica",
explica la doctora Albertina
Moglioni, quien es profesora
adjunta de la cátedra de Química
Medicinal.
El trabajo demanda como etapas
iniciales las tres que se
describen a continuación:
La primera consiste en
sintetizar los compuestos en el
laboratorio. "Pero, es sabido
que aproximadamente de cada
10.000 estructuras químicas
desarrolladas, tal vez una se
convierta finalmente en un
medicamento", aporta Moglioni.
La segunda etapa se caracteriza
por la evaluación biológica de
los compuestos. Aquí resultó
fundamental el trabajo realizado
en la cátedra de Virología de la
FFyB. Este trabajo fue llevado a
cabo por el grupo de
investigación de los doctores
Rodolfo Campos y Lucía Cavallaro
y la colaboración de la becaria
doctoral Eliana Castro.
En una tercera etapa, aquellos
compuestos que muestran tener
eficacia contra determinados
microorganismos, como es el caso
de la tiosemicarbazona de la
5,6-dimetoxi-indan-1-ona
respecto del virus de la diarrea
viral bovina (VBDV), los
virólogos se dedican a
investigar los sitios de acción
de los compuestos y los
probables mecanismos
involucrados.
Este trabajo mancomunado de
químicos y virólogos permite
hacer más eficiente el proceso
de diseño racional de
estructuras químicas. "Tanto es
así que, si se encuentra el
sitio de acción de un compuesto,
hasta se podría llegar a
predecir la estructura química
que mejor "actuaría" en ese
sitio", relata Moglioni.
Para ejemplificar este aspecto,
Moglioni trae a colación una
analogía que utiliza en su
actividad docente. Supongamos
–dice- que debemos decorar y
amoblar una casa nueva que nunca
hemos visto y no tenemos las
medidas de los ambientes.
Estaremos probando diferentes
muebles, por ensayo y error,
hasta encontrar el mobiliario
apropiado. "Ahora bien –continúa
Moglioni—si, en cambio,
disponemos del plano y hasta
visitamos la casa, elegiremos o
haremos construir los muebles a
medida, sin tanta pérdida de
tiempo".
Conocer, entonces, el sitio –el
lugar exacto—donde una droga
actúa, permitirá que los
químicos desarrollen esos
"muebles a medida" en sus
laboratorios.
Cómo actúan las TSCs
Básicamente, las TSCs, la
familia de los compuestos a la
que pertenece la estructura
desarrollada por los
investigadores de la UBA, son
"secuestradoras" de iones
metálicos y operan en procesos
metabólicos que, para llevarse a
cabo, requieren de estos iones
(como pueden ser iones de
hierro, cinc, magnesio,
manganeso, cobre etc).. Al
privarlos de esos cationes,
inhiben el crecimiento de los
microorganismos, como bacterias,
virus u hongos, o de células
tumorales.
En la actualidad, ya están
autorizados por la Food and Drug
Administration (FDA) de los
Estados Unidos, para el uso en
pacientes, por lo menos tres
TSCs con actividad antiviral y
antileucémica. Se trata de las
drogas ambazona, triapina y
metisazona.
También se postula que algunas
estructuras químicas de esta
familia podrían ser útiles para
curar enfermedades producidas
por sobrecarga de hierro, dada
su capacidad de "atrapar" el
exceso de este ion circulante.
Respecto de la actividad de uno
de los compuestos patentados por
los investigadores de la FFyB, a
partir de los estudios
realizados en la cátedra de
Virología se ha podido comprobar
que la tiosemicarbazona derivada
de la 5,6-dimetoxiindan-1-ona
tiene una actividad ocho veces
superior al ribavirin, el
antiviral usado actualmente para
tratar la fiebre hemorrágica
argentina y la hepatitis C.
"En el caso de la fiebre
hemorrágica, producida por el
virus Junín, hasta ahora solo se
dispone de un tratamiento basado
en el suero de pacientes que ya
han sido afectados por el virus,
sumado al ribavirin. Para la
hepatitis C, el tratamiento
disponible consiste en la
aplicación de interferón PEG,
acompañado por el antiviral
ribavirin", aporta Moglioni.
Además de la potencia que exhibe
el compuesto patentado hay que
destacar otra ventaja. La 5,6-dimetoxiindan-1-ona
ejerce una actividad sinérgica
con el ribavirin. Juntos ambos
se potencian, lo que permite
usar dosis menores para
conseguir los mismos efectos.
Amalia Beatriz Dellamea
Universidad de Buenos Aires
Centro de Divulgación Científica
Facultad de Farmacia y
Bioquímica
Universidad de Buenos Aires
amaliadellamea@yahoo..com.ar
Gentileza:: Amalia Dellamea
[amalia.dellamea@yahoo.com.ar]
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