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Aniversario del Asesinato de
Rosa Luxemburgo
1919 - 15 de Enero - 2008
Aniversario del asesinato de la
luchadora social alemana Rosa
Luxemburgo El asesinato de Rosa
Luxemburgo y Karl Liebknecht,
hubo una vez una revolución en
Alemania David Arrabalí Mundo
Obrero La noche del 15 de enero
de 1919 en Berlín, fue detenida
Rosa Luxemburgo: una mujer
indefensa con cabellos grises,
demacrada y exhausta. Una mujer
mayor, que aparentaba mucho más
de los 48 años que tenía. Uno de
los soldados que la rodeaban, le
obligó a seguir a empujones, y
la multitud burlona y llena de
odio que se agolpaba en el
vestíbulo del Hotel Eden le
saludó con insultos. Ella alzó
su frente ante la multitud y
miró a los soldados y a los
huéspedes del hotel que se
mofaban de ella con sus ojos
negros y orgullosos. Y aquellos
hombres en sus uniformes
desiguales, soldados de la nueva
unidad de las tropas de asalto,
se sintieron ofendidos por la
mirada desdeñosa y casi
compasiva de Rosa Luxemburgo,
"la rosa roja", "la judía". Le
insultaron: "Rosita, ahí viene
la vieja puta". Ellos odiaban
todo lo que esta mujer había
representado en Alemania durante
dos décadas: la firme creencia
en la idea del socialismo, el
feminismo, el antimilitarismo y
la oposición a la guerra, que
ellos habían perdido en
noviembre de 1918. En los días
previos los soldados habían
aplastado el levantamiento de
trabajadores en Berlín.
Ahora ellos eran los amos. Y
Rosa les había desafiado en su
último artículo: «¡El orden
reina en Berlín! ¡Ah! ¡Estúpidos
e insensatos verdugos! No os
dais cuenta de que vuestro orden
está levantado sobre arena. La
revolución se erguirá mañana con
su victoria y el terror asomará
en vuestros rostros al oírle
anunciar con todas sus
trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo
seré!». La empujaron y
golpearon. Rosa se levantó. Para
entonces casi habían alcanzado
la puerta trasera del hotel.
Fuera esperaba un coche lleno de
soldados, quienes, según le
habían comunicado, la
conducirían a la prisión. Pero
uno de los soldados se fue hacia
ella levantando su arma y le
golpeó en la cabeza con la
culata. Ella cayó al suelo. El
soldado le propinó un segundo
golpe en la sien.
El hombre se llamaba Runge. El
rostro de Rosa Luxemburgo
chorreaba sangre. Runge obedecía
órdenes cuando golpeó a Rosa
Luxemburgo. Poco antes él había
derribado a Karl Liebknecht con
la culata de su fusil. También a
él le habían arrastrado por el
vestíbulo del Hotel Eden.
Los soldados levantaron el
cuerpo de Rosa. La sangre
brotaba de su boca y nariz. La
llevaron al vehículo. Sentaron a
Rosa entre los dos soldados en
el asiento de atrás. Hacía poco
que el coche había arrancado
cuando le dispararon un tiro a
quemarropa. Se pudo escuchar en
el hotel. La noche del 15 de
enero de 1919 los hombres del
cuerpo de asalto asesinaron a
Rosa Luxemburgo. Arrojaron su
cadáver desde un puente al
canal. Al día siguiente todo
Berlín sabía ya que la mujer que
en los últimos veinte años había
desafiado a todos los poderosos
y que había cautivado a los
asistentes de innumerables
asambleas, estaba muerta.
Mientras se buscaba su cadáver,
un Bertold Brecht de 21 años
escribía: La Rosa roja ahora
también ha desaparecido.
Dónde se encuentra es
desconocido.
Porque ella a los pobres la
verdad ha dicho Los ricos del
mundo la han extinguido. Pocos
meses después, el 31 de mayo de
1919, se encontró el cuerpo de
una mujer junto a una esclusa
del canal. Se podía reconocer
los guantes de Rosa Luxemburgo,
parte de su vestido, un
pendiente de oro. Pero la cara
era irreconocible, ya que el
cuerpo hacía tiempo que estaba
podrido. Fue identificada y se
le enterró el 13 de junio. En el
año 1962, 43 años después de su
muerte, el Gobierno Federal
alemán declaró que su asesinato
había sido una "ejecución acorde
con la ley marcial". Hace sólo
nueve años que una investigación
oficial concluyó que las tropas
de asalto, que habían recibido
órdenes y dinero de los
gobernantes socialdemócratas,
fueron los autores materiales de
su muerte y la de Karl
Liebknecht.
Aniversario del asesinato de la
luchadora social alemana Rosa
Luxemburgo. Miles de personas
participaran en la marcha en
homenaje a Rosa Luxemburgo, la
«Rosa Roja», en Berlín.
David Arrabalí. Mundo Obrero El
mes de enero suele ser una de
las fechas más esperanzadoras
para todos aquellos alemanes que
aún creen en una alternativa
izquierdista al actual sistema
neoliberal. Hasta el próximo 15
enero se celebrará la ya
tradicional conferencia
internacional «Rosa Luxemburg»
que finalizará con la
manifestación que ese día
recorrerá, en honor de Rosa
Luxemburgo y Karl Liebknecht,
las calles de Berlín camino del
«cementerio de los socialistas».
Esta manifestación a la que en
año pasado asistieron cien mil
personas, junto con la
Conferencia organizada por el
diario izquierdista Junge Welt,
se celebra cada año con motivo
del asesinato, el 15 enero de
1919, de la luchadora social
alemana, de origen polaco, Rosa
Luxemburgo, figura central del
socialismo internacional
revolucionario y fundadora del
Partido Comunista Alemán (KPD),
partido político ilegalizado por
el gobierno alemán y prohibido
en la actualidad en ese país.
Rosa Luxemburgo fue asesinada
por las tropas de asalto al
servicio de la socialdemocracia.
Junto a ella murió su camarada
Karl Liebknecht. Nació el 5 de
marzo de 1871. Mucha gente sigue
la tradición de la Alemania
oriental de asistir a la
manifestación para recordarla,
su respeto lo demuestran
depositando claveles rojos en el
monumento dedicado a la «Rosa
Roja» y a los socialistas y
comunistas que trabajaron por un
mundo mejor. Aniversario del
asesinato de la luchadora social
alemana Rosa Luxemburgo
La actualidad del pensamiento de
Rosa Luxemburgo David Arrabalí.
Mundo Obrero "Qué extraordinario
es el tiempo que vivimos",
escribía Rosa Luxemburgo en
1906. "Extraordinario tiempo que
propone problemas enormes y
espolea el pensamiento, que
suscita la crítica, la ironía y
la profundidad, que estimula las
pasiones y, ante todo, un tiempo
fructífero, preñado". Rosa
Luxemburgo vivió y murió en un
tiempo de transición, como el
nuestro, en el que un mundo
viejo se hundía y otro surgía de
los escombros de la guerra. Sus
compañeros intentaron construir
el socialismo, sus asesinos y
enemigos ayudaron a Adolf Hitler
a subir al poder. Hoy, cuando el
capitalismo demuestra una vez
más que la guerra no es un
accidente, sino una parte
irrenunciable de su estrategia.
Cuando los partidos y
organizaciones "tradicionales"
se ven en la obligación de
cuestionar sus formas de actuar
ante el abandono de las masas.
Cuando la izquierda
transformadora aboga
exclusivamente por el
parlamentarismo como vía para el
cambio social. Cuando nos
encontramos ante una enorme
crisis del modelo de democracia
representativa y los argumentos
políticos se reducen al "voto
útil".
Hoy, decimos, Rosa Luxemburgo se
convierte en referente
indispensable en los grandes
debates de la izquierda. No es
sino su voz la que se escucha
bajo el lema, aparentemente
novedoso: "Otro mundo es
posible". Ella lo formuló con un
poco más de urgencia:
"Socialismo o barbarie". Su
pensamiento, su compromiso y su
desbordante humanidad nos sirven
de referencia en nuestra lucha
para que este nuevo siglo no sea
también el de la barbarie.
* David
Arrabalí es miembro del Consejo
de Redacción de la revista Mundo
Obrero y master en Materialismo
Histórico y Teoría Crítica por
la Universidad Complutense de
Madrid (UCM).
Ines Izaguirre -
izagui@mail.retina.ar
Profesora Consulta UBA - Miembro
Directivo APDH Instituto de
Investigaciones "Gino Germani"
Facultad de Ciencias Sociales
Buenos Aires. Argentina
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Gentileza:: simon bolivar
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