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Fabrica de bombas Gens -
MARXALENES
El visible desinterés de las
instituciones públicas
valencianas a la hora de
emprender un verdadero y
coherente programa de
rehabilitación del legado
patrimonial existente en los
barrios, pueblos y zonas rurales
del territorio nacional
valenciano, se hace visible y
dolorosamente palpable día a
día, al contemplar como se caen
los edificios más singulares e
importantes, repartidos por todo
el espacio urbano de la ciudad
de Valencia.
Ni el Ayuntamiento ni la
Generalitat Valenciana tienen
verdaderos programas y equipos
técnicos para iniciar procesos
de rehabilitación y
reutilización de los espacios
arquitectónicos y ambientales de
relevancia, repartidos
generosamente por todo el
diverso y variado espacio
geográfico valenciano. A pesar
de las operativas
recomendaciones formuladas por
expertos de reconocido
prestigio, así como otras
propuestas emitidas por
instituciones internacionales,
Rita Barberá sigue expoliando y
destruyendo la historia y la
cultura valenciana en nombre de
un supuesto "progreso" (ahora el
dinero, el beneficio privado de
unos pocos le llaman
"progreso"... con lo cual se
demuestra que el único dios
verdadero se llama don euro),
que a nadie beneficia de manera
estable y real, utilizando
cierta simbología valenciana
para intoxicar y confundir al
ciudadano de a pie, e invocando
a ciertos mitos para adormecer y
embrutecer a la "masa" en
momentos puntuales.
El verdadero y positivo progreso
es aquel que sabe conservar y
mantener los vestigios del
pasado junto a los elementos
contemporáneos, generando una
riqueza y estabilidad para
todos, sin distorsionar ni
lacerar el entorno paisajístico,
sin hipotecar el bienestar y la
economía de todos los habitantes
presentes y futuros. El
verdadero progreso debe
favorecer siempre la
conservación efectiva de nuestra
memoria histórica, cultural,
arquitectónica, emocional,
musical, paisajística... todo
ello en aras a que las nuevas
generaciones puedan disfrutar y
conocer de manera clara y
directa, la enorme variedad
cultural e histórica de sus
ancestros, de sus antepasados...
Conocemos mejor cualquier país,
cualquier ciudad extranjera que
nuestra propia ciudad natal.
Somos expertos en la comida,
tradiciones, música y
comportamientos de otras
culturas, despreciando o
ignorando la nuestra.
Valencia tiene uno de los
paisajes singulares, únicos e
irrepetibles del mundo; son
espacios naturales que carecen
de una real y verdadera
protección, a pesar del brutal
caudal de leyes y normas que
aprueban unas instituciones
públicas valencianas,
obsesionadas en fomentar y
favorecer todo tipo de
actuaciones delictivas y
contrarias a la convivencia y al
desarrollo sostenible, tal y
como podemos verificar paseando
por ese supuesto Parque Natural
del Saler...
Podemos y debemos afirmar que
son las propias instituciones
las que, después de redactar y
aprobar leyes, van a violarlas
de manera directa y permanente,
sin que el poder judicial tome
las medidas sancionadoras que en
cualquier país mínimamente
democrático deberían asumir y
aplicar. Con lo cual se
demuestra, fehacientemente, que
no vivimos en una ciudad, en un
país valenciano realmente
democrático, dado que el poder
judicial recibe instrucciones
directas de los políticos al
mando para no perseguir los
delitos y atentados
urbanísticos, ambientales,
institucionales, laborales...
que los ciudadanos denunciamos,
aportando las pruebas
pertinentes. Tenemos a Fabra,
Eduardo Zaplana, Rita Barberá,
Bautista Soler... como expertos
violadores de leyes y normas,
expertos en saltarse la ley a la
torera sin que nadie les tosa.
Entre otros asuntos pendientes,
sigue pendiente recuperar (y
rehabilitar con rigor y
urgencia) la antigua fábrica de
cerámica de reflejo dorado,
conocida popularmente como LA
CERAMO DE BENICALAP. La
Generalitat cierra hace ya un
año largo el expediente, incoado
a petición de Cercle Obert de
Benicalap en 1996, sin haber
procedido a cumplir con las
recomendaciones efectuadas por
la propia y vigente Ley
valenciana de patrimonio,
respondiendo con una tormenta de
insultos, improperios y mentiras
a las denuncias formuladas por
Cercle Obert de Benicalap, única
organización independiente que
lleva 11 largos y duros años
reclamando la recuperación del
legado patrimonial existente en
los diversos barrios y antiguos
poblados repartidos en la
periferia de Valencia, dado que
otras asociaciones de vecinos
han sido "compradas" por el
Poder y han olvidado sus
compromisos y obligaciones con
sus convecinos.
Campanar, Marxalenes, Torrefiel,
Benimaclet, Benimamet... son
barrios que han sido anulados y
desactivados gracias a la
política de compra de personas y
voluntades, ejercida con total
naturalidad por Rita Barberá y
sus sicarios.
Ya no hay problemas de ningún
tipo en una zona urbana, repleta
de contrastes y carencias, y que
alberga a más de 300.000 almas.
No hay problemas en un espacio
urbano donde los índices de
pobreza y marginación se han
disparado, gracias a la ausencia
de programas destinados a la
rehabilitación y reinserción de
la población excluida y con
problemáticas generadas por la
falta de expectativas laborales,
educativas... enfermedades
crónicas, comportamientos y
adicciones tóxicas, minusvalías
graves... Yo he nacido y vivo
desde siempre en un distrito que
tiene el mayor número de
emigrantes, de infraviviendas,
de solares repletos de basuras,
de enormes tasas de paro y
precariedad laboral, una zona
que goza de un elevado e
intolerable analfabetismo, por
no olvidar la falta de centros
educativos y de formación
profesional Nadie dice nada, a
pesar de que hay cientos de
personas mendigando y recogiendo
basuras en los contenedores. Si
uno pasea con los ojos abiertos
por las noches, puede ver a
muchas personas dormiendo en
cajeros, en algún patio...
Desde aquí quiero denunciar a la
Federación de Asociaciones de
Vecinos por ser cómplice con las
instituciones y no denunciar la
enorme cantidad de problemáticas
que padecen los habitantes de
los barrios periféricos:
Campanar, Marxalenes, Benimaclet,
Benimamet, Benicalap, Orriols.
Ni la Copa de América ni la
Ciudad de las Ciencias han
aportado soluciones a los
numerosos problemas y carencias
que padecemos en los antiguos
poblados y barrios de Valencia.
Esos eventos han acentuado los
desequilibrios y la gran falta
de centros sociales, de
residencias públicas para
nuestros mayores... Desde
República Valenciana denunciamos
la falta de bibliotecas y
centros juveniles en nuestros
barrios, así como la ausencia e
programas efectivos destinados a
las personas en situación de
marginación y exclusión social.
Rita Barberá y el Sr. Francisco
Camps no han invertido ni un
euro en favorecer la convivencia
amable, armónica y digna en los
barrios periféricos de la zona
norte de Valencia, actuando como
comparsas y palanganeros los
miembros de las asociaciones de
vecinos.
La misión y la obligación de una
entidad vecinal es denunciar las
carencias y favorecer la
participación activa; pero para
ello, las entidades vecinales
deben abandonar sus
comportamientos totalitarios y
autistas, dejando de ser simples
palmeros del político de turno.
Sin espíritu crítico no hay
posibilidad de mejorar la
convivencia. Sin denuncia no hay
avances ni existe posibilidad de
mejorar la convivencia.
República Valenciana exige al
Ayuntamiento, a la Generalitat y
a las asociaciones de vecinos...
que dejen de ignorar y
despreciar las necesidades
vecinales y aprendan a canalizar
y asumir las denuncias e
iniciativas que las entidades
independientes y valencianas
llevamos años formulando y
presentando por escrito, tal y
como se puede verificar
consultando los registros
institucionales.
Antonio Marín Segovia
República Valenciana
Gentileza: Don Nadie [
marsegan2007@hotmail.com ]
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