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¿Comida o combustibles
Giovanni
Beluche V.
El cambio climático, una
preocupación real Cada día crece
el número de personas
preocupadas por el calentamiento
global y los efectos del cambio
climático que afectan a todo el
planeta. Ya no es un secreto que
las guerras en un futuro cercano
serán para conquistar fuentes de
agua, como ahora son para
apoderarse de pozos petroleros.
Sin ánimo de quitarle el sueño a
nadie, estas amenazas se ciernen
sobre quienes vivimos en un país
privilegiado por sus abundantes,
aunque no eternos, manantiales.
De ahí que nos toca hacer
conciencia y actuar en
consecuencia para preservar lo
que la naturaleza nos ha
prestado.
A inicios de febrero de 2007 se
realizó en Francia la reunión de
expertos de la ONU sobre Cambio
Climático. Los especialistas
hicieron un anuncio que debería
pararle los pelos hasta al más
calvo: sólo quedan 10 años para
detener la catástrofe ambiental
que ineludiblemente sobrevendrá
si el maltrato al medio ambiente
prosigue.
Entre los temas de fondo está el
de los bio combustibles, como la
supuesta gran salida a la crisis
del petróleo, sobre lo que se
reflexiona en este artículo.
Convertir comida en combustibles
Hay muchas formas de contribuir
y una de ellas es informar. Es
preocupante que la gran mayoría
de medios de comunicación no ha
prestado atención a lo que dijo
un cable de la agencia AP,
fechado el 26 de marzo de 2007
en Washington: "El presidente
George Bush elogió el lunes los
beneficios de los automóviles
que funcionan con etanol y
biodiesel, durante una reunión
con fabricantes de vehículos…"
La meta de Bush es que para el
2017 se introduzcan 132,000
millones de litros (35,000
millones de galones) de
combustibles alternativos.
Hasta aquí parecería plausible,
hasta noble, la propuesta del
señor Bush, sin embargo hay que
analizar esto. Es bueno reducir
el consumo de energía, sobre
todo de petróleo, pero ¿cómo se
produce etanol y biodiesel? La
propuesta consiste en
transformar en combustibles
aserrín, césped y alimentos:
maíz, caña de azúcar, sorgo,
cebada, centeno, mijo y avena.
En Europa plantean usar trigo,
semillas de girasol, colza entre
otros alimentos. Es decir,
mientras millones de personas en
el mundo mueren de hambre, se
propone CONVERTIR COMIDA EN
COMBUSTIBLE, para mantener el
estilo de vida de las clases
medias y altas de los países
desarrollados.
Si fuera que un automóvil
funciona con un litro de atole
de maíz, del que nos dieron
cuando éramos niños, el asunto
sería interesante. Pero para
producir 413 litros de etanol se
requiere una tonelada de maíz. O
lo que es lo mismo, para cumplir
la meta de Bush de contar con
132,000 millones de litros de
combustibles "alternativos", se
necesitan 320 millones de
toneladas de maíz. ¿Cuánta gente
podría comer con tan inmensa
cantidad de maíz?
Toda la producción de maíz de
los Estados Unidos en el 2005
fue de 280.2 millones de
toneladas, lo que significa que
aunque destinaran toda su
producción de este grano a la
fabricación de combustible no
les alcanzaría, de ahí una nueva
pregunta: ¿de dónde sacarán el
maíz? o ¿a quiénes dejarán sin
maíz?
También nos dejarán sin árboles
Pero entre las brillantes
ocurrencias del ilustre
presidente, habla de convertir
césped y aserrín (de madera) en
biocombustibles. Aterroriza sólo
pensar como quedarán los escasos
bosques de nuestros países
cuando el negocio de moda sea
venderle los árboles a las
transnacionales y "refinerías"
de la madera. Sobre todo con las
virtudes conservacionistas que
han mostrado los gobiernos de
los países del sur, incluido
Lula que ha sido incapaz de
detener la rapiña que hacen los
madereros con la Amazonía.
El etanol y sus parientes
cercanos no constituyen
verdaderas fuentes de energías
alternativas, tampoco renovables
y sus consecuencias ambientales
no superan los peligros del
cambio climático. Además, esta
industria encarece los precios
de los productos agrícolas, lo
que aumenta la dificultad de
adquirir comida para los pobres.
Promover la investigación
científica En Costa Rica, más
allá de las suspicacias que
genera la cercanía del
Presidente Arias con industrias
productoras de la materia prima
(caña de azúcar), no se ha dado
una discusión amplia y profunda
sobre las ventajas o los
posibles efectos perniciosos de
estas iniciativas.
El país no puede sentarse de
brazos cruzados esperando que
las decisiones se tomen en otra
parte. El Ministerio de Ciencia
y Tecnología y las universidades
estatales deberían contar con
los recursos de investigación,
que nos permitan aportar a las
soluciones, desde nuestras
perspectivas y logros. Costa
Rica cuenta con jóvenes
talentosos, en las artes y las
ciencias, todo radica en las
oportunidades que les generemos.
Hacerlo requiere recursos y para
ello como mínimo habría que
destinar el 8% del PIB a la
educación, promesa de campaña ya
olvidada por el "ex subversivo"
ministro de educación (en
alusión a su columna Sub
versiones).
La investigación puede aportar
salidas inimaginables. En un
laboratorio en España se está
desarrollando un combustible a
base de cierto tipo de algas,
criadas en recintos verticales
que además de ocupar poco
espacio, parecen tener
propiedades similares a las del
petróleo y sus derivados, pero
sin la emanación de gases de
efecto invernadero. Ojalá estos
desarrollos tecnológicos no
queden en manos de unas pocas
transnacionales, sino al
servicio de la humanidad y de
nuestro único hogar: el planeta
Tierra.
Cuántas iniciativas más podrían
impulsarse si existiera voluntad
política. La que sobra para
promover proyectos de ley que
interesan a los grupos
económicos poderosos, pero falta
para dotar de recursos humanos,
técnicos y financieros a las
comunidades, a los pequeños
productores y a los centros
educativos del sector público.
El debate no es nuevo: hasta
dónde seguirá sacrificándose a
los seres humanos y a la
naturaleza para mantener los
estilos de vida de una parte de
los ciudadanos del norte,
estilos que copian bien las
clases adineradas del sur. Hasta
cuándo continuará el saqueo de
las riquezas de los países del
sur, para seguir engrosando las
arcas de un cada vez más pequeño
grupo de multimillonarias
empresas transnacionales. Hasta
cuándo seguiremos creyendo que
la libertad es sinónimo de libre
comercio.
Meta de Bush para 2017: 132,000
millones de litros de
combustibles alternativos
1 Tonelada de maíz produce: 413
litros de etanol en promedio
Para cumplir la meta se
requiere: 320 millones de
toneladas de maíz Producción de
maíz en EEUU durante 2005: 280
millones de toneladas
Giovanni
Beluche V.
Sociólogo
NUESTRA AMERICA
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Gentileza:: Olmedo Beluche
[olmedobeluche@yahoo.es]
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