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Últimos cambios que afectan
la cultura (*)
por
Enrique González-Manet,
ANC-UTPBA
El público joven consume
cada vez más televisión, pero
sin utilizar un televisor. Las
experiencias actuales indican
que el teléfono movil y el IPUD,
lo mismo que el Messenger, están
sustituyendo los medios
habituales en forma más eficaz y
rápida y que esto puede traer
grandes cambios en el volumen y
la calidad de la cultura. Esto
quiere decir que ahora se ven
las imágenes de otro modo
mediante un gran cambio de
hábitos de consumo del
audiovisual, o sea, mediante
Internet, pues más de mil
millones de usuarios tienen
capacidad de utilizar el nuevo
sistema de conexión. Estudios
recientes indican que 7 de cada
10 usuarios aplican esta
práctica, que se extiende a
corto plazo. El material se ve
con buena calidad, pero los
equipos son más caros y el
sistema más complejo.
Los cambios avanzan con rapidez
y han comenzado a conformar un
importante mercado, que es uno
de los objetivos de las grandes
corporaciones transnacionales.
Lo que no está claro es cómo
afectan estas operaciones el
mundo de la cultura. Lo que
importa no es el conocimiento
sino los resultados financieros
y empresariales, sin tomar en
cuenta las consecuencias, ajd no
aparecen en la agenda de
discusión. En un año será
posible descargar películas y
documentales en el marco de un
nuevo estilo de utilización de
los recursos audiovisuales.
No se habla de las nuevas
condiciones de operación que
representa trabajar con las
nuevas tecnologías. Hay que
contar con la rapidez de
circulación del conocimiento y
su accesibilidad instantánea
pese a la distancia virtual.
Otro aspecto es la densidad de
la acumulación de datos y
referencias de cualquier fuente
establecida. Antes, hasta hace
unos cien años, el valor de la
información, es decir, su
durabilidad y capacidad de uso,
tenían un margen de 25 años.
Ahora no pasa de dos años. La
búsqueda de fuentes viables
podía distanciar los resultados,
que ahora son casi inmediatos.
Para los jóvenes deslumbrados
con las novedades estas cosas no
cuentan. Para la mayor parte de
los que trabajan con los nuevos
medios las posibilidades son
infinitas y están al alcance de
la mano. Sólo se necesita
imaginación y el dominio de la
técnica, aún no suficientemente
extendida ni al alcance de
todos.
Que es la cultura
Existe una dimensión de la
cultura que va más allá de la
suma de conocimientos, incluidos
los íconos y símbolos, la
lectura o las imágenes en
movimiento. Ahora a esta
representación se añade otro
elemento, como es la rapidez, el
intercambio masivo y la
capacidad de interlocución. Es
decir, las facilidades que
aportan las nuevas tecnologías
en términos de acumulación y
alcance, procesamiento y
capacidad de memoria. Pero,
¿cómo puede saberse su dirección
y efectos sobre la ecología del
conocimiento? Esto puede hacerse
muy difícil si se tiene en
cuenta el número creciente de
usuarios de Internet, su
dedicación a la práctica del
sistema, que en algunos casos
llega a seis horas diarias,
convirtiéndose en adicción.
Lo peor es qué tipo de
intercambio se produce y esto sí
se ha podido comprobar debido a
la naturaleza de la circulación
de mensajes. Se ha podido
confirmar que cerca de un 80 al
90% del tiempo de uso está
ocupado por el entretenimiento,
de modo tal que una vez
considerado el tiempo de máquina
dedicado a las películas y la
música, queda muy poco para los
intercambios personales e
incluso para rastrear la
publicidad comercial o la venta
de todo tipo de producto. ¿Qué
cultura, de qué tipo, se crea
por esta vía, incrementada ahora
por el teléfono celular, que
cada vez asume un mayor número
de funciones, incluso “bajar”
filmes y la última onda musical.
Habría que preguntar a quien
interesa indagar el efecto de
estos problemas, cada vez más
visibles. Lo que parece
interesar es poner el dedo en el
pastel de la tecnología y
ejercer el poder de acción y
decisión que trae el acceso al
mundo digital. Si va a terminar
en catástrofe o libertinaje con
la posibilidad de que todos
hagan y decidan lo que quieran,
sin límites de ningún tipo, es
algo que no está en la agenda de
las preocupaciones sociales.
Creemos que un poco de orden
será útil para evitar el caos y
sacar mayor provecho de
Internet, sobre todo teniendo en
cuenta la ofensiva disparidad
que se está creando entre los
diversos países y las clases que
explotan estos medios. Sobre
todo, bajar los humos de muchos
“bloguers” que creen que el
universo gira alrededor de su
ombligo y que de su intervención
depende el equilibrio del mundo.
Creemos que hace falta mucha
modestia y humildad para lidiar
con el mundo que nos espera. Y
también pensar de modo
constructivo para ayudar a que
el avance del saber sea
multiplicador de beneficios y
capacidades y no todo lo
contrario. ¿Será posible
lograrlo? (ANC-UTPBA).
(*) Nota publicada en
http://www.cubarte.cult.cu/
Gentileza:: AGENCIA NACIONAL DE
COMUNICACION
[agenciaanc@iplanmail.com.ar]
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