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COMPRE NORTEAMERICANO
Por
Jorge Gómez Barata
"Compre Norteamericano" pudiera
no ser una mala consigna. Sería
así de aludir no sólo al mercado
interno de los Estados Unidos y
si constituyera una
rectificación respecto al
absurdo neoliberal del libre
comercio impuesto a América
Latina a pesar de las asimetrías
económicas propias del
subdesarrollo y a las
deformaciones estructurales que
lo acompañan.
De haber sido concebido como una
solución global podía tratarse
de una doctrina económica
consensuada, tan buena para
Estados Unidos como sería
"compre mexicano" para México o
para Brasil "compre brasileño".
"Consuma productos cubanos" era
una consigna de los años
cincuenta y "compre venezolano"
una propuesta que conocí en
Caracas en los años setenta.
Comprar sugiere consumo, aunque
en este caso no se refiere
exclusivamente al consumo
personal y al comercio
minorista, sino que alude a la
actividad mayorista ligada a la
gran producción industrial, las
construcciones, el transporte,
la energía, los alimentos e
incluso a los productos
culturales y al entretenimiento.
De hecho, para la buena salud de
cualquier economía es vital el
equilibrio entre sus
indicadores, incluyendo una
voluntad política capaz de
aplicar la dosis de
proteccionismo necesaria para
respaldar la soberanía, asegurar
el desempeño económico nacional
y favorecer el desarrollo
social, cosa que incluso pudiera
incluir regulaciones sobre las
exportaciones, de modo que la
política económica, en el afán
de generar divisas, no de la
espalda al mercado interno.
Según John Kenneth Galbraith,
para quienes conducen economías
emergentes y aspiran al
desarrollo, la idea de que por
ahorrar unos centavos resulta
más conveniente importar que
producir en el país, es suicida.
Quien no produce no promueve a
la clase obrera, ni crea
tradiciones laborales, no genera
puestos de trabajo y jamás
alcanzará la competitividad
necesaria para bajar los costos.
Ese tipo de ahorro que para un
negociante privado puede ser
rentable, a escala de las
economías nacionales en
desarrollo resulta absurdo.
Una de las tragedias de las
economías latinoamericanas es el
predominio de la ideología
exportadora, resultante de
deformaciones estructurales a
que condujeron las políticas
económicas coloniales. A las
metrópolis coloniales no les
importaban los mercados internos
en los territorios de ultramar,
tampoco la satisfacción de las
necesidades de las mayorías ni
producir para masas que carecían
de dinero.
El modelo exportador fue
observado al pie de la letra por
las oligarquías nativas que
obtuvieron las republicas como
botín y que, a los rezagos del
dominio colonial sumaron el
sometimiento al capital
extranjero y a las demandas de
los mercados externos. Alguien
debiera preguntarse por qué el
crecimiento de las exportaciones
en Brasil, México, Argentina,
Indonesia, y casi todos los
países subdesarrollados, no
conducen a una reducción
equivalente de la pobreza y al
desarrollo.
Los países latinoamericanos,
muchos de ellos grandes
exportadores y todos
subdesarrollados, han caído en
la trampa de la aplicación de
modelos económicos que
privilegian un libre comercio
salvaje, sin medida ni
protección, algunos sometiéndose
a una doctrina que propicia el
florecimiento de las empresas
exportadoras, muchas de ellas
extranjeras, mientras conduce a
la ruina y liquida a los
empresarios nativos que producen
para el mercado interno.
"Compre Norteamericano" no es
una rectificación de la política
del libre comercio representada
por el ALCA, sino su
complemento. Según esta lógica,
los países pobres y
subdesarrollados deberán abrir
completamente sus mercados,
mientras Estados Unidos y el
resto de los países
desarrollados lo harán
selectivamente.
Compre estadounidense no pudiera
funcionar para el petróleo ni
para el uranio, tampoco para el
cacao o el banano y sería
inviable para el coltan, la seda
natural, el café, el cacao, el
caucho y decenas de materias
rimas vitales para la industria
y el estilo de vida
norteamericano. La consigna del
momento es la excusa perfecta
para cerrar los mercados a
renglones exportables que los
países latinoamericanos
fomentaron de cara a las
demandas del mercado
norteamericano y ahora no podrán
exportar ni consumir.
Más que de avances hacía una
solución de la crisis global,
"Compre Norteamericano" es una
fórmula para Estados Unidos que
otra vez da la espalda a sus
responsabilidades
internacionales y, en el mejor
de los tonos neoliberales, asume
la posición de: ¡Sálvese quien
pueda.!
Compre productos
norteamericanos, utilice sus
tecnologías, hágase adicto a su
entretenimiento y no exporte a
los Estados Unidos habrá
favorecido el cambio: "Antes
Norteamérica se beneficiaba
ahora América Latina se
perjudica. Antaño estábamos
debajo de los norteamericanos y
ahora los norteamericanos están
encima de nosotros.
Fuente: Visiones Alternativas
Gentileza:: sympa@listas.alainet.orgpaginadigital
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