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La noche de un día agitado
Mara
Curuchet y Fabiana Arencibia
RED ECO ALTERNATIVO
(Desde Santiago de
Chile).-La noche se hizo
cómplice de las poblaciones. El
brillo de la luna se apagó
detrás de los nubarrones.
Así las fogatas encendidas en
las barricadas de distintos
sectores de la ciudad
contrastaban con la oscuridad.
Recorrimos Lo Hermida, Las
Parcelas, La Toma, y en sus
calles los jóvenes y los niños
avivaban el fuego.
Como todos los 11 de setiembre,
desde 1982, en distintas
poblaciones de Santiago, sus
habitantes conmemoran esa fecha,
cortando las calles con todo lo
que se pueda quemar.
Durante los primeros años el
objetivo era evitar que los
"pacos" pudieran entrar,
inclusive cavando zanjas.
Desde la cota 900, el lugar más
alto de la ciudad, se ve todo
Santiago. Pudimos apreciar desde
allí la zona de los apagones
provocados por los cadenazos que
los pobladores tiran sobre el
tendido eléctrico. Cada cadenazo
provocaba un relámpago en la
oscuridad de la noche.
Desde los faldeos cordilleranos,
también oscurecidos por el
apagón, observábamos la zona sur
de la ciudad como una gran
mancha negra que solo se
iluminaba en los lugares donde
estaban las fogatas. Se
escuchaban los disparos de balas
y gases.
El Comando de Comunicaciones,
desde donde Pinochet dirigió el
golpe de estado a Salvador
Allende, y el barrio militar,
ambos ubicados en los faldeos,
también estaban a oscuras.
La avenida Las Parcelas, que
atraviesa la población del mismo
nombre, estaba sembrada de
fuego. A medida que nos
adentrábamos por las calles
laterales se podían percibir los
efectos de los gases
lacrimógenos. Las Parcelas es
una de las poblaciones más
organizadas y una de la primeras
que inició las fogatas como acto
de resistencia y protesta.
Llegando a la rotonda de entrada
a Lo Hermida vimos que estaba
ocupada por camiones lanza
aguas, conocidos en Chile como
los guanacos, por tanquetas que
tiran los gases y por eso las
llaman zorrilos. Los carabineros
lanzaron una bengala para marcar
la zona donde estaban las
barricadas. A partir de ese
momento una seguidilla de gases
cayeron sobre los pobladores que
estaban ahí. Ese es el momento
que les marca que tienen que
retirarse desde el medio de la
calle hacia las laterales porque
las tanquetas comenzarán a
avanzar sobre ellos.
Tiros, humo, gases, puteadas a
los pacos, corridas, todo sucede
en un instante. Luego viene la
calma y el reagrupamiento.
Ya de regreso hacia el centro de
la ciudad, pasamos por Villa
Grimaldi. En lo que fue un
centro clandestino de detención
hoy hay un parque y un complejo
habitacional. Rodeando la
entrada al lugar pudimos ver las
velas que se colocan cada 11 de
setiembre en homenaje a los
desaparecidos.
Por último pasamos por el
Estadio Nacional. Un cartel
colocado cerca de la entrada
decía: Aquí se torturó. Miles y
miles de velas encendidas y
fotos de desaparecidos estaban
colocadas en las rejas y vereda
de este lugar. Prendimos
nuestras velas por los chilenos
y los argentinos.
También nosotras, en esta noche
del 11 de setiembre, pudimos
hacernos cómplices de las
poblaciones.
RedEco
Gentileza:: Red Eco Alternativo
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