|
La encrucijada de los
demócratas
por
Esteban Morales Domínguez
Los demócratas ya deben
haberse arrepentido mil veces de
haber variado las reglas de sus
primarias en 1968, pero como
resultado de ello, Hilary
Clinton y Barack Obama se
encuentran enfrascados aún en
una pelea de perros por la
nominación, mientras que John
McCain se pasea relativamente
tranquilo, haciendo campaña
presidencial. Es cierto que no
sabe contra quien aún, pero como
buen conservador, doctrinario al
fin, no le hace mucha falta que
nadie le diga cómo y por qué
hacer campaña para la
presidencia.
Resultado de las reglas, ni
Obama ni la Clinton llegarán a
completar en junio, los 2025
delegados que necesitarían en la
convención de agosto, para ser
nominados a la presidencia, pues
ya sólo restan nueve primarias,
con no más de 501 delegados.
Tendría que uno de los dos, como
se dice, arrasar para poder
completar el número de delegados
que necesitan para ser nominado
y los milagros aquí no existen.
Luego todo parece indicar que
serán los llamados
superdelegados los que tendrán
que tomar la decisión, en medio
además, de un egocentrismo de
ambos precandidatos demócratas
en que ninguno quiere ser el
dos. Es decir, que "Obama o
Clinton tendrá que retirarse de
la contienda, tras el final de
proceso de primarias en junio,
para unificar al Partido de cara
a las presidenciales de
noviembre", como expresó su
presidente.
De todos modos, el daño ya está
hecho, porque se sabe que entre
un 25 y un 26 por ciento de los
demócratas ha dicho que si no
ven satisfechas sus
aspiraciones, votarán por un
candidato republicano, que no es
otro que John McCain.
Luego, a menos que las reglas
cambiaran tanto que fuese
posible llevar a dos presidentes
a la vez en el ticket demócrata,
algunos votantes de ese partido,
lo harán por el candidato
republicano.
Obama cuenta con 1 727 delegados
y Clinton con 1 592 y es muy
probable que el senador mantenga
la ventaja al final de las
primarias, algo que no se sabría
hasta el 3 de junio, una vez
celebradas las de Montana y
Dakota del Sur, que son las
últimas y que sumadas no dan más
que 47 delegados.
La Clinton, en medio de esa
contienda parece pretender
reducir al mínimo la diferencia
con Obama, para argumentar
entonces antes los
superdelegados que ella es la
que más posibilidades tiene de
enfrentar a un candidato
republicano como McCain.
Se sabe que 500 de los 800
superdelegados, ya han decidido
a quien apoyar, pero faltan 300,
que todo parece indicar lo harán
en junio, una vez concluidas las
primarias, por lo cual el
Partido Demócrata continúa en
una desgastante pelea interna
por la nominación, cuando
realmente la verdadera contienda
es con McCain.Tal vez
esperanzada en que funcione la
dinámica que su marido diseñó
para ella.
Pero si solo fueran esas las
piedras en el camino de los
demócratas, realmente no
estarían tan mal. Veamos cuales
son las otras.
1. No hace falta un gran
esfuerzo para percatarnos de que
McCain es el candidato de Bush
hijo y que éste hará todo lo
posible por endosarle los votos
de ese 28-30 por ciento de
popularidad que aún tiene. Esos
son los votos más seguros,
porque son los de los que siguen
a Bush hasta el infierno, gente
de clase media alta hacia arriba
que se están beneficiando de la
repartición de dinero y de
poder, que este ha hecho.
Personas que por supuesto, saben
por qué votan y por quien deben
votar.
Se dice que los bonos del tesoro
son el dinero más seguro. Pues
ese 28 -30 por ciento son los
votos más seguros y aunque la
sombra de Bush es tenebrosa, sus
votos serían una bendición para
McCain, que por su parte le
sigue la jugada, sabiendo lo que
significarían para su elección.
2. Ese por ciento, no está
constituido por personas a los
que le interese mucho si la
economía se derrumba, porque
tienen sus necesidades cubiertas
y el comportamiento del
desempleo, la inflación y la
tasa de interés no son asuntos
que puedan destruir su fidelidad
de voto conservador.
3. Tampoco es necesario
profundizar mucho para
percatarnos de que McCain está
"montado a caballo" sobre las
críticas que Clinton y Obama se
hacen mutuamente, sobre todo la
primera al segundo. Detrás de
esto hay hasta las secretas
intenciones de "quitar al negro
del medio".
4. McCain ya está haciendo
campaña por la presidencia,
mientras la Clinton y Obama aún
no compiten en ese terreno.
5. No ha sido difícil detectar
que durante las primarias, sobre
todo donde ha habido caucus,
muchos votantes republicanos han
sido orientados a votar por
Obama. Parece una locura, pero
no lo es, pues muchos
conservadores parten de la idea
de que a McCain le resultará
menos difícil contender contra
un negro que contra una mujer
blanca, del historial de la
Clinton.
6. A diferencia de la Clinton,
un candidato como Obama está
sometido al peligro del voto
racial y como sabemos, en la
sociedad norteamericana, el
racismo es más fuerte que el
machismo. No obstante Obama goza
de popularidad y tiene dinero
suficiente, pero mientras este
enredado en el mecanismo de las
primarias no sabremos que puede
resultar.
Obama se ha visto obligado
recientemente a tratar en su
discurso el tema racial.
Lamentablemente, aunque ha dicho
cosas inteligentes, otras
también demagógicas, que pueden
hacer que algunos negros
finalmente no voten por él para
la presidencia. Aún no esta
decidido que papel jugará este
tema en la elección
presidencial.
7. Está demostrado
históricamente que hacer campaña
desde la presidencia, presenta
muchas ventajas, porque el
ejecutivo siempre tiene más
posibilidades de influir sobre
los temas de la campaña, que la
oposición. Además de recaudar
dinero, puede mover influencias
políticas, puede influir con el
discurso, etc. Tomemos un
ejemplo:
Dentro del debate presidencial
sobre la situación de la
economía, el dinero que la
Clinton y Obama declaran que es
necesario para reanimar el
consumo y buscar levantar la
economía, es como se diría en
buen cubano; "pajaritos
volando". El dinero que Bush
dice que echará a la
circulación, entregándolo a la
familia norteamericana es dinero
real. Si Bush lanza el proyecto
y el Congreso se lo aprueba el
dinero comienza a rodar y McCain
puede capitalizar para su
campaña esa acción republicana.
8. Querámoslo o no, ambos
candidatos demócratas tienen
handicap; uno por ser mujer y el
otro por ser negro. En ambos
casos, la elección de uno de
ellos, representaría un cambio
importante. En el caso de Obama,
un cambio de época en la
sociedad norteamericana.
9. La Clinton está afectada en
su credibilidad por algunas
mentiras que ha dicho, además de
no ser una candidata de consenso
dentro de los demócratas.
Sobre los temas de campaña.
Los temas de campaña mas fuertes
son: la economía y la guerra,
particularmente Irak.
La guerra no es un tema en el
cual los demócratas tengan mucha
oportunidad. En primer lugar
porque en las elecciones
presidenciales priman casi en
absoluto los asuntos internos y
está demostrado que los temas de
política exterior tienen que
presentar un dramatismo y sobre
todo, cercanía al momento
electoral, para que sean
decisivos en las elecciones,
características que la guerra de
Irak no tiene y la de Afganistán
tampoco, pues apenas se habla de
ella.
A diferencia de Vietnam, los
muertos de esta guerra no tienen
el impacto interno que se podría
esperar. Unos 4, 500 muertos,
que serán los que podrá haber
para noviembre, en cincuenta
estados; soldados que van
voluntariamente a Irak, en
ocasiones, impulsados por los
buenos salarios que recibirán,
la obtención de becas
universitarias y en algunos
casos, por obtener la ciudadanía
norteamericana, entre otros
privilegios, no son muertos que
tienen el impacto político que
se necesitaría para decidir una
elección presidencial. Además
los republicanos conservadores
manipulan con fuerza el tema,
poniéndolo en el contexto del
patrioterismo, con el argumento
de que allí en Irak, Estados
Unidos se juega intereses y
prestigio.
La posición de McCain, ante el
tema de la guerra parece más
sólida y creíble, más madura y
coherente, que la de los
precandidatos demócratas. No es
muy convincente la afirmación de
que la elección de un demócrata
como presidente, significaría el
regreso inmediato a casa de las
tropas. Eso muy pocos se lo
creen.
Además, nosotros podemos pensar
que McCain es un criminal, que
no tenía por qué ir a asesinar
vietnamitas, pero para la
mentalidad predominante en los
Estados Unidos, es un héroe de
guerra, con todos los honores y
prestigio que eso conlleva y lo
que diga sobre la guerra, es más
creíble que lo que digan Obama y
la Clinton.
De los temas a debate, el que
más puede afectar a los
republicanos es el de la
economía, sobre todo si durante
la campaña los demócratas son
capaces de establecer los
vínculos que existen entre la
guerra, la situación económica y
social interna. O sea, si los
demócratas muestran claramente
al pueblo norteamericano lo que
ha significado la guerra en
estos años para la situación
económica, la familia y la
sociedad norteamericana y si
como complemento, logran también
presentar claramente toda la
manipulación, todas las
mentiras, la corrupción y ponen
en evidencia quienes se han
beneficiado y se benefician de
la guerra.
Una profundización de la
recesión económica, sería el
mejor escenario para que los
demócratas lograran sacar a
votar a mucha gente que se
sentiría seriamente afectada por
la situación económica, lo cual,
dado el papel de la economía en
las elecciones, podría resultar
una ventaja definitoria para los
demócratas.
Sin dudas, los demócratas a
estas alturas, se encuentran en
una encrucijada desventajosa.
La salida de esa encrucijada, de
todos modos tendrá sus costos.
Esa pelea reñida por la
nominación, apenas dejará tiempo
a los demócratas para lograr los
ajustes que son necesarios
después de una contienda de
primarias tan complicada. Es
decir, no dejará mucho tiempo
para buscar la unidad del
Partido por el candidato que
resulte y el traspaso de votos,
que se hace necesario, de los no
satisfechos con los resultados
de la convención, de modo que
permita fortalecer el proceso
para la votación por el
candidato que resulte nominado
por el Partido.
Además, a diferencia de lo
ocurrido en otras ocasiones, la
plataforma política que resulte
de la convención tendrá mucha
importancia para lograr
coherencia en términos de cuáles
son las alternativas que el
Partido presentará ante los
temas del debate por la
presidencia. Temas en la
plataforma como la economía, la
guerra, la salud, la crisis
hipotecaria, la seguridad
social, la migración, etc.
Asuntos estos en los cuales ya
los republicanos llevan ventaja.
Primero porque está claro que la
posición de McCain, además de
ser doctrinaria, está apuntalada
por ser la misma de Bush hijo,
tanto en la economía como
respecto a la guerra y otros
temas; segundo, porque ya los
republicanos han tenido tiempo
para trabajar en las
discrepancias que se produjeron
durante la elección de McCain.
Sin embargo, sicológicamente, la
masa de votantes que debería
apoyar al candidato que resulte
nominado por el Partido
Demócrata, no tendrá mucho
tiempo para producir la elección
alternativa, y ello puede
aumentar tanto el abstencionismo
demócrata (cuya base electoral
históricamente es la que más se
abstiene) como dirigir votos
hacia el candidato republicano.
Pues repito, ya una cantidad
nada despreciable de demócratas
están diciendo que si no ven
satisfecha su elección
preferirían votar por McCain, lo
cual sería desastroso para los
demócratas. Sobre todo, si la
decisión del candidato se
produce a partir de los
superdelegados del Partido, será
aún peor, por el disgusto que
ello causaría.
Por lo que mejor sería que las
primarias ayuden a esclarecer
quien debe ser el candidato
aunque ninguno llegara a los
2025 delegados y que la
convención respetase esa
decisión, respetando así la
voluntad popular.
De todos modos, podría haber
afectación, pero el daño sería
menor. Creo que eso es a lo que
se inclina el liderazgo del
Partido Demócrata.
Se dice que una variante de
emergencia podría ser sacar a un
Albert Gore como candidato de
unidad, pero ¿sería posible?
Esto ni lo comentamos, haría muy
largo este artículo.
No es que necesariamente los
demócratas vayan a perder la
elección presidencial, pero
existen fuertes probabilidades
de que esto ocurra.
No es que McCain vaya a resultar
el presidente, pero cuenta con
las ventajas que tal vez no
imaginó y los republicanos,
estando en la presidencia, va a
hacer todo lo imaginable para
que así sea, llegando hasta el
fraude.
Existen factores que permitirían
derrotar a los republicanos,
pero los demócratas tendrían que
estar en condiciones de
aprovecharlos, lo cual no parece
posible aún.
Veamos que nos traen las
próximas primarias y qué medidas
serán las que tomará el Partido
Demócrata. Sin embargo, no hay
que hacerse ilusiones, un George
Bush III podría estar en la Casa
Blanca el próximo 4 de
noviembre, no es algo imposible.
Si la situación no cambia, la
probabilidad es bastante alta.
El
autor es Doctor en Ciencias.
Investigador del Centro de
Estudios sobre Estados Unidos.(CESEU)
Fuente: Cubarte
http://listas.cult.cu/mailman/listinfo/entorno
Cubarte, 2008.
Gentileza::
entorno@listas.cult.cu
paginadigital |