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San Marcos se rebela
Raúl
Wiener
El rector de San Marcos
creyó de "buena fe" en el
alcalde de Lima y decidió
canjearle 28 mil metros de
terreno de la ciudad
universitaria a cambio de deudas
de arbitrios de la universidad.
Han pasado los meses y cada día
el rector ha sentido la presión
de estudiantes, maestros y
trabajadores, contra las obras
de la avenida Venezuela que han
empezado a tumbar el muro
perimétrico y que amenazan
expandirse sobre la zona de
estudios.
Es entonces que el rector
empieza a darse cuenta que ha
metido las cuatro y escucha que
su nombre es coreado en una
creciente protesta como uno de
los responsables de la
usurpación que está sufriendo la
primera casa de estudios
superiores del país. Y vacila
entre pedirle al alcalde una
reconsideración y un ajuste en
el diseño, o requerir a la
policía para contener la
revuelta.
Hasta que llega el día 8 de
mayo, que es cuando la policía
irrumpe sobre el campus para
dispersar la movilización que se
prepara dentro de la universidad
y que se propone llegar hasta el
Parque Universitario y se las
agarra a bombas y palos con los
estudiantes. Pero ocurre que no
los dispersan sino que las
chicas y chicos enardecidos les
contestan con piedras y los
hacen retroceder.
Vergonzosamente la policía sale
corriendo y el campo de batalla
se extiende fuera de la
universidad. Sólo cuando llegan
nuevos refuerzos se impone el
"orden" de García, Alva,
Castañeda y el rector Izquierdo.
La televisión y la mayor parte
de los diarios, como es normal,
ya han implantado su mirada de
los hechos: infiltrados manejan
estudiantes, para crear
desórdenes y queman carro de la
policía y hacen destrozos. Nada
más. No pasa ninguna otra cosa.
El rector que ha entendido por
fin que no va poder seguir
gobernando si el claustro lo
condena como responsable de las
obras y los policías invasores,
declara que el by pass ya no
entrará a San Marcos y que
conversará con el alcalde para
replantear el contrato, y al
mismo tiempo suspende las clases
para generar un vacío la próxima
semana, que coincide con la
Cumbre ALC-UE.
Es obvio que para el gran
público debe ser difícil de
entender una autoridad con
tantas cabriolas, y poner en
balanza la edición que la
mayoría de medios ha hecho de
los problemas del jueves que
inducen a suponer que los
estudiantes atacaron a los
policías y que lo hicieron de
puro locos, y el rector que les
da finalmente la razón y
pretende que no tuvo nada que
ver con la violencia inicial de
los uniformados, que es como
habían informado los jefes de la
policía que dijeron haber sido
llamados para conjurar el delito
flagrante de los estudiantes
reunidos pacíficamente antes de
salir a la calle (pura guerra
preventiva, un vez más).
Entretanto, el gestor principal
del problema, el alcalde mudito,
ha dicho que no dará marcha
atrás, porque contratos son
contratos. Como que él y el
rector son dueños de las vías y
de las instalaciones
universitarias, respectivamente,
y pueden pactar lo que le
parece. Como ese presidente que
quería vender el colegio donde
estudió su media, porque los
terrenos de San Isidro están
bien cotizados. Y los militares
que venden cuarteles y
aeropuertos. Hay algo que me
hace pensar que la revuelta
sanmarquina encierra un hartazgo
mucho más profundo que lo que se
ve a simple vista.
www.rwiener.blogspot.com
Gentileza:: Raúl Wiener
[raulwiener@yahoo.com.ar]
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