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Masacre de Santa Tereza do
Oeste.
por Sergio
Ferrari.
Un campo-laboratorio de
experimentos transgénicos de la
transnacional suiza Syngenta en
Santa Tereza do Oeste, a 540
kilómetros de Curitiba, en el
sureño Estado brasilero de
Paraná, se convirtió el 21 de
octubre del 2007 en un escenario
de horror. La intervención
violenta de una milicia armada
privada – de la empresa NF
Seguridad- intentó desalojar una
ocupación pacífica realizada por
dos cientos trabajadores de Vía
Campesina.
Los ocupantes acusaban a
Syngenta por “crímenes
ambientales”, por realizar
experimentos ilegales, y por
violar el área protegida del
Parque Nacional de Iguazú.
Como resultado de esta agresión,
fue asesinado Valmir Mota de
Oliveira “Keno”, dirigente del
Movimiento de trabajadores
rurales sin tierra (MST). Varios
otros campesinos fueron heridos,
salvando milagrosamente sus
vidas. Entre ellos Jonás Gomes
de Queiroz, quien la segunda
quincena de abril llegó a Suiza
para reiterar una vez más la
denuncia por esos hechos en
compañía de la abogada Gisele
Cassano, de la ONG solidaria
“Tierra de Derechos” (Terra de
Direitos). Intentaron también
entrevistarse con los
responsables de Syngenta, en su
sede central de Basilea.
Oídos sordos.
La tarde del pasado 17 de abril
Jonas Gomes y Gisele Cassano,
llegaron hasta la puerta de la
Syngenta en Basilea.
Dos centenares de activistas
sociales de muy diversas
organizaciones solidarias
helvéticas habían organizado ese
día, en el marco de la Jornada
mundial de luchas campesinas,
una manifestación hasta la sede
central de la transnacional
suiza.
Llegaron vestidos de negro, con
numerosas pancartas de denuncia,
transportando un ataúd que
simbolizaba el trágico destino
que sufrió Valmir “Keno” Mota.
Intentaban reiterarle,
simbólicamente, a la
transnacional química suiza, su
responsabilidad directa en ese
asesinato.
“Fue una mística muy emotiva,
como la hacemos también en
Brasil”, enfatizó Jonas Gomes,
quien reconoce que al acercarse
a la sede de la transnacional
helvética le volvieron a
aparecer en su memoria los
trágicos hechos de octubre 2007.
“Al llegar a la puerta de
Syngenta, un representante de la
dirección de comunicaciones
públicas salió del edificio. No
aceptó que yo entrara, dado que
me acusaban de ser uno de los
responsables de la ocupación de
las tierras de su empresa en
Santa Tereza”, explica Gomes.
Ante esta actitud, la abogada de
“Tierra de Derechos” tampoco
aceptó ingresar al edificio. “No
podía entrar yo sola si no
aceptaban recibirme junto con
Jonas, que llegó a Suiza en
representación del MST”, explica
enfáticamente Cassano.
El representante de Syngenta se
limitó, solamente, a recibir un
documento sobre el caso que
habían traído los representantes
brasileros. Reingresando de
inmediato al edificio sin
terminar de escuchar los
argumentos que le exponían los
visitantes.
“Ni en Brasil ni en Suiza la
Syngenta quiere asumir su
responsabilidad en los hechos de
octubre pasado. Hacen oídos
sordos. Nuevamente expresaron
esa actitud este 17 de abril en
su sede central. Por eso, una
vez más les reiteramos: ¡Syngenta,
fuera de Brasil!”, enfatiza
Jonas Gomes con profunda
emoción.
Amplificando el eco de la
demanda de numerosas
organizaciones sociales
brasileras que en la última
semana de octubre del 2007
hicieron público un llamamiento
para que la transnacional
helvética sea obligada a
retirarse del país sudamericano.
Solidaridad helvética.
La actitud arrogante de la
Syngenta, siguen evaluando los
dos representantes brasileros,
se confronta “con las numerosas
muestras de solidaridad que
recibimos en durante nuestra
estadía en Suiza”, precisa
Cassano.
“Una receptividad enorme de
mucha gente y de numerosas
organizaciones, sociales,
sindicales, de solidaridad, de
cooperación. Mostraban un gran
interés por conocer lo que
vivimos. Abundaban preguntas por
la vida en nuestro campamento y
nuestra cotidianeidad. Ese
interés me puso muy feliz, a
pesar de la profunda decepción
ante la actitud de la Syngenta”,
subraya el representante del
MST.
Durante la presencia de los dos
visitantes, en la segunda
quincena de abril, se
organizaron muy diversas
actividades públicas, encuentro
con parlamentarios nacionales y
con representantes oficiales,
contactos políticos y de prensa
en una media docena de ciudades:
Basilea, Delemont, Berna,
Friburgo, Ginebra etc.
Un grupo de nueve diputados
cantonales
(estaduales-provinciales) de
Basilea, dirigieron una carta a
Michael Pragnell, alto directivo
de Syngenta, interpelándolo por
los sucesos del 21 de octubre
del 2007 en el Estado de Paraná.
Representantes de ACTARES,
Accionistas por una economía
durable, -organización que
promueve debates éticos al
interior de los grandes grupos
económicos suizos-, interpelaron
en la Asamblea anual de la
Syngenta, realizada en la
segunda quincena de abril, sobre
los hechos de Brasil. Y sobre la
comercialización del herbicida “Paraquat”,
de efectos nocivos, incluso
mortales, para los trabajadores
que lo deben emplear con
regularidad.
“Evalúo como negativo que la
Syngenta no haya querido entrar
en materia y en discusión
durante la actividad frente a su
sede Basilea”, analiza Claude
Braun, miembro de Longo Mai, una
de las asociaciones suizas que
organizaron el viaje de los
representantes del MST.
A pesar de la actitud de la
transnacional, “creo que fue
importante todo lo realizado en
estos días. Syngenta, acusada
simbólicamente, mostró
debilidades en su contacto con
la opinión pública”.
Adicionalmente, “se abrieron
nuevas perspectivas para
proyectos solidarios de futuro.
La presencia de nuestros dos
invitados reforzó contactos
importantes, sea con
parlamentarios nacionales y
cantonales, sea con
organizaciones internacionales,
como Amnistía Internacional, que
siguen muy de cerca los
corolarios de lo ocurrido en
Santa Tereza en octubre del
2007”, concluye.+
(PE)
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