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Estados Unidos restablecerá
la Cuarta Flota para combatir
terrorismo y narcotráfico
Juan Roque
ALAI AMLATINA
Los diarios de los países de
América Latina dan la
información, la gente mira la
noticia desde el interés
general, hay unas pocas
opiniones de especialistas, la
mayoría a favor de la decisión
estadounidense de tener más
presencia, casi nula reacción de
nuestros gobernantes, salvo las
del gobierno de Venezuela y el
de Cuba. La flota avanza.
Noticia en Argentina: "Un
portaaviones nuclear
norteamericano participará de un
ejercicio con unidades de la
Armada en aguas argentinas. A
partir del 5 de mayo, el
poderoso navío George
Washington, junto con su grupo
de buques de apoyo, participará
del adiestramiento Gaucho-Gringo
2008. Es la tercera vez en los
últimos 20 años que un
portaaviones de Estados Unidos
realiza un operativo en la
Argentina." Diario La Nación.
Se puede decir que es lógico que
los Estados Unidos hagan tamaña
movida, pero no resulta lógico
que gobiernos progresistas que
han tomado cierta distancia de
Estados Unidos y que promueven
la integración sudamericana,
firmen convenios en la oscuridad
con el país del norte y callen
ante la evidencia de las
intenciones norteamericanas.
Hablar del imperialismo es hasta
sencillo, pero realizar un
análisis de los gobiernos de
nuestra región no lo es en
absoluto. Los Estados Unidos
tienen una política ofensiva
para el mundo, y cuentan en su
haber con sendos fracasos y
mucha, pero mucha inmoralidad.
En cambio en la región quizás
solo Brasil tenga una política
global, pero el resto de
nuestros países, en líneas
generales tienen más que
fracasos o victorias,
contradicciones.
Nunca en la historia reciente de
Sudamérica hubo tantas reuniones
entre presidentes. Nunca hubo
tanto interés, al menos en el
discurso, de formular propuestas
de integración regional. Nunca
un presidente de los Estados
Unidos salió con la cola entre
las patas como lo hizo George W.
Bush en Mar del Plata en
noviembre de 2005.
Estados Unidos ahora quiere
reflotar la Cuarta Flota
(imperial). El objetivo central
será la seguridad, según
adelantó el comandante de las
fuerzas navales del Comando Sur,
el contralmirante James
Stevenson.
Servirá, dijo, para enviarle un
mensaje a toda la región, no
sólo a Venezuela.
"La flota podría aportarle más
relevancia a la zona y aumentar
nuestra capacidad para actuar",
explicó Stevenson al diario El
Nuevo Herald. Se tiene previsto
que esta flota tenga bajo su
"responsabilidad" a más de
30 países, cubriendo 15,6
millones de millas cuadradas,
enfocándose en las aguas
adyacentes a Centro y
Sudamérica, el Mar Caribe, sus
12 islas y territorios europeos
de ultramar, el Golfo de México
y una porción del Océano
Atlántico. Que atentos.
Esta flota está formada
convencionalmente por
escuadrones o divisiones, que
pueden operar sobre lo que ellos
llaman "aguas azules" (océanos),
"aguas verdes" (litorales) o
"aguas marrones" (fuerzas
costeras o fluviales), mientras
las task forces (fuerzas de
tarea) son grupos especiales que
se forman para conducir
operaciones especificas. Así las
cosas.
Los Estados Unidos nos
presentarán en este caso
específico el nuevo súper
portaaviones George H. W. Bush,
este es el último de la clase
Nimitz, con propulsión nuclear y
armamento de destrucción masivo,
es decir nuclear, que pronto
quedará anticuado porque ya está
en marcha uno nuevo que
construye la multinacional
estadounidense de armamento y
tecnología bélica Northrop
Grumman Newport News, el
astillero mas grande del país,
el Portaaviones USS Gerald Ford,
será el primero de una nueva
clase, con tecnología stealth
(invisible a los radares) y
armas electromagnéticas.
Pero volvamos a nuestras propias
contradicciones. Nuestros
gobiernos firman convenios con
los Estados Unidos, tal el caso
de la Argentina con el
adiestramiento "Gaucho-Gringo
2008" o el Unitas Fase
Atlántica, o el Panamax, entre
otros. El convenio actual es con
un gobierno del que se ha tomado
"distancia", es un gobierno que
implementa la "tortura
humanitaria" ("para salvar miles
de vidas") que practica un
programa secreto de
interrogatorios y
encarcelamientos de sospechosos
de terrorismo, que incluye el
empleo de los métodos más duros,
entre ellos la privación de
sueño, insultos, amenazas, el
uso de drogas y simulacros de
asfixia con agua, es decir que
usa métodos ahora legales en los
Estados Unidos porque son parte
de la nueva legislación
antiterrorista y que pretenden
imponer en el resto del
continente para homogenizar la
lucha contra el terrorismo y el
narcotráfico.
Se firma un convenio con los
Estados Unidos en el momento en
que ellos demuestran con su
polifonía de intervención en la
región, de dar claras señales a
Rusia, China, India y al propio
Brasil que no le dejarán el
terreno abandonado, no dejarán
su patio trasero libre. Mientras
tanto, por acá siguen los
discursos de integración y de
cooperación regional en momentos
en que el gobierno de Luís
Ignacio Lula da Silva impulsa
con fuerza la creación de un
consejo sudamericano de defensa,
cuyas líneas serán presentadas
oficialmente próximamente.
Para ser honestos hay que decir
que para los funcionarios estas
no son contradicciones, son
pues, líneas de trabajos
paralelas y que entre ejercicios
y encuentros, la Argentina busca
un punto de equilibrio entre los
dos pesos pesados del
continente.
No se puede aceptar tamaño
artilugio discursivo.
Nuevas leyes antiterroristas,
intercepciones de
comunicaciones, nueva tecnología
de combate, e inmunidad a
soldados norteamericanos serán
la agenda próxima. A modo de
ejemplo, hace unos días el
gobierno de la provincia del
Chaco, Argentina, ha dado
explicaciones para tranquilizar
a los intranquilos de siempre,
que el convenio con la embajada
norteamericana que habilitó a
efectivos del Comando Sur a
operar en su territorio no tiene
nada de malo, solo se dedican a
realizar estudios topográficos,
sociales, sobre los recursos
naturales, es decir;
inteligencia en general, pero
con el pretexto de ayudar a una
dirección de emergencia local a
combatir un supuesto desastre o
catástrofe ambiental. A estos
operativos se los denomina
Operativos Nuevos Horizontes;
son, según el Comando Sur Naval
de Estados Unidos, "misiones de
ayuda humanitarias y civiles
diseñadas para promover la buena
voluntad y mejorar las
relaciones entre Estados Unidos
y la nación organizadora.
No estamos entonces ante un
problema de políticas paralelas,
estamos ante un peligro generado
por políticas contradictorias.
Una vez más los hechos son
superiores a los dichos, pues
los actos hablan de lo que somos
y hacia donde vamos, sin embargo
no perdemos las esperanzas
sostenemos que los mandatarios
son producto de sus pueblos, y
creemos que los pueblos del
continente anhelan la
integración regional y por ello
celebran los anuncios de unidad.
Dependerá sin duda que los
pueblos no bajen los brazos, y
que demanden a sus
representantes menos
contradicciones y más lógica
integracionista.
- Juan
Roque es Secretario General del
Mopassol.
www.mopassol.com.ar
Agencia Latinoamericana de
Informacion
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