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Enseñando una historia falsa
(y sus consecuencias)
por Mumía
Abú-Jamal
Pida a cualquier chiquillo
de escuela en los Estados Unidos
que nombre la primera colonia
británica en lo que ahora
llamamos, "América," y él (o
ella) va probablemente a
proclamar, "Jamestown!" Algunos
añadirán, "Virginia!" Y los que
se creen sabelotodo
pontificarán, "en 1607!"
Esos niños de la generación,
"Que No Quede Atrás Ninguno"
sonreirán con un lindo, inocente
brillo en sus ojos, porque sin
duda recordarán que fueron
respuestas como ésas las que les
ganaron buenas notas en sus
exámenes de historia.
Y nosotros sabemos que las
respuestas son buenas. ¿Verdad?
Mentira.
La primera colonia británica fue
establecida en 1584 y 1587, más
de una generación antes de
Jamestown --en un lugar llamado
Isla Roanoke, en las afueras de
las costas de lo que hoy es
Carolina del Norte.
¿Porqué se enseña en las
escuelas sobre Jamestown, pero
raramente se menciona la Isla
Roanoke?
Porque Jamestown sobrevivió, y
Roanoke desapareció.
Docenas de novelas y por lo
menos media docena de cintas
cinematográficas se han hecho
sobre la Isla Roanoke, pero los
colonizadores se perdieron en la
brujería, en los espíritus
Nativos, o, en el mejor cuento
de la historia, los de la Isla
Roanoke se "volvieron Nativos" y
se unieron a las naciones
originales.
La verdadera razón es un poquito
más espeluznante.
El historiador y conferencista,
William Loren Katz, en su
notable libro, Indios Negros:
Una Herencia Escondida, (Black
Indians: A Hidden Heritage (New
York: Simon Pulse, 2005, edición
original, 1986) nos dice que los
atacó una horripilante
enfermedad norteamericana.
Escribe Katz:
"Los colonizadores se
auto-destruyeron con su pasión
por poseer. Una vez,
aparentemente desapareció una
copa de plata; los hombres de
Roanoke salieron enfurecidos de
su pequeño territorio, con
mosquetes y antorchas en las
manos, destruyeron la vecina
villa de Nativos y sus cultivos.
Ese violento alarde de la manía
europea de poseer, cortó a la
colonia de su única fuente de
ayuda local. Cuando la Armada
Española cortó la conexión de
los colonizadores con los
puertos británicos, la
colonia se debilitó; y
desapareció." [p.21]
En esencia, decir la verdad a
los niños sobre lo que pasó en
Roanoke podría destruir su
naciente espíritu nacionalista y
hasta quizás los podría asustar.
Entonces, es en Jamestown--o
quizás, en Plymouth Rock, donde
empezó la gloriosa teocracia de
1620.
Si se supiera mejor la
historia de Roanoke, quizás se
podría aprender la lección que
no es bueno, y mucho menos
gloriosos, robar y destruír las
propiedades de otros; quizás
pudiera ser una lección
histórica sobre los peligros de
la usura, o (para usar las
palabras de Katz), de la "manía
de poseer."
Los norteamericanos de todas
las edades saben muy poco sobre
los verdaderos pasos que se
siguieron para crear los Estados
Unidos, que debe más al
genocidio descarado que a otra
cosa.
En el mismo libro, Katz detalla
como Inglaterra y España
desataron destrucción y muerte
contra los pueblos Nativos de
todo el continente americano:
"En el siglo que siguió a la
llegada de Colón, millones de
Nativos de este continente
murieron por una combinación de
enfermedades europeas, maltratos
y asesinatos. Los africanos
tomaron su lugar en las minas y
en los campos del Nuevo Mundo.
De 80 millones de Nativos en
1492, sólo quedaron 10 millones
vivos un siglo después. Pero los
10,000 africanos esclavizados en
el continente en 1527, para
finales de ese siglo habían
llegado a 90,000. Estas cifras
son mucho más notables en las
áreas locales. Cuando los
españoles llegaron en 1519,
México tenía una población de 25
millones. Para finales de ese
siglo, sólo quedaba un millón de
Nativos mexicanos vivos. Los
invasores calcularon que era
mejor negocio si se hacía
trabajar a los peones hasta
morir, y reemplazarlos. Dolor y
sufrimiento no entraban en sus
planes, y ninguna forma de
crueldad fue considerada
excesiva." [p.23]
Si en las escuelas se hubiera
enseñado esta versión de la
historia, quizás la loca carrera
imperialista que marcó gran
parte del siglo XX no hubiera
ocurrido.
Traducción libre del inglés
enviado por
Fatirah,
litestar01@ol.com , hecha en
REFUGIO DEL RIO GRANDE, Tejas.
Gentileza::
lbarrios@jjay.cuny.edu
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