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Recordar ilustra
por Lilia
Cisneros Luján.
“…..que todos los países son
iguales; deben respetar mutua y
escrupulosamente, sus
instituciones, sus leyes y su
soberanía…… que ningún país,
debe intervenir en ninguna forma
y por ningún motivo en los
asuntos interiores de otros.
Todos deben someterse y sin
excepción, al principio de no
intervención……Nacionales y
extranjeros deben de ser iguales
ante la soberanía del país en
que se encuentran” Si supone
Usted que estas frases, se
expresaron durante la reunión
entre los presidentes Calderón y
Correa, tal vez esté en lo
cierto; pero en realidad, fueron
parte del discurso del
Venustiano Carranza en la parte
final de su informe ante el
Congreso de la Unión en
septiembre de 1917. En esa misma
ocasión diversos analistas
consignaron que dicha
constitución –vigente en México
con todo y los parches que se le
han hecho- “……. daba las normas
para resolver en favor de los
campesinos y trabajadores los
conflictos de unos y otros con
la burguesía, y a la vez, la
facultad para hacer frente al
imperialismo y sus aliados
internos” (Gastón García Cantú
Pensamiento de la reacción
mexicana) habida cuenta que,
según los actores políticos de
entornes, “en el artículo 27
confluían…..el Plan de Ayala,
los acuerdos sobre la
explotación petrolera ….. y la
demanda de todas las luchas
mexicanas en el curso de nuestra
historia: dar la tierra a los
campesinos”. (Ibídem)
Interesante es recordar esta
parte de la vida de México, a la
luz de la remembranza, la semana
pasada, del asesinato de
Emiliano Zapata, de quién los
reaccionarios de su tiempo se
expresaban de la siguiente
manera: “…….porque sus hordas
salvajes, en vez de ser
exterminadas se van extendiendo
cada día más…. al grado que los
tiros de sus fusiles podía oírse
a unos cuantos kilómetros de
ésta metrópoli. Es una afrenta
para Méjico, como nación
civilizada, que conserve en su
seno la anarquía zapatista. ……
¿A quien aprovecha Zapata? ¿Será
acaso la base de un criminal
réclame político, para …..
ahogar con un solo soplo la
hoguera que prosperó…durante el
gobierno interino y producir así
la terrible sugesión de que los
grandes intereses nacionales
tienen que elegir, entre el
dominio forzoso de un hombre,
bajo la dirección de Ojo Parado,
o el bandido irresistible?” Ante
estas palabras es difícil
dilucidar si las campañas
publicitarias que nos han
agobiado desde el 2006, en
asuntos electorales, de
legitimación y de ataques
personalizados, son mera
coincidencia, falta de
creatividad de las agencias o,
la reiteración de un pensamiento
que, a casi un siglo de
distancia, sigue vivo y se ha
entronizado nuevamente en La
Patria.
Y ya que de regresiones
hablamos, va una parte de lo
dicho por los prelados mexicanos
el 24 de febrero de 1917 a
propósito La Constitución: “Ese
código hiere los derechos
sacratísimos de la iglesia
católica….y arranca de cuajo,
los pocos derechos de la
constitución de 1857….en el
pleno goce de nuestros derechos
podríamos poner en tela de
juicio la validez de una
constitución acordada y
publicada por un grupo de
políticos….. Los atropellos
cometidos sistemáticamente por
los revolucionarios…..
manifiestan, sin que quede lugar
a duda … que aquel movimiento
pronto se trocó en
antirreligioso…” Del pensamiento
conservador acerca del manejo
del petróleo, ni hablamos, pero
no hay que olvidar que en el
siglo XIX, nos vimos en medio de
una guerra entre la pérfida
Albión y nuestros vecinos del
norte, por la explotación de sus
empresas en nuestro territorio.
Los medios de entonces –escritos
por supuesto- también tomaron
partido a favor del dinero.
Aquellos que escribían por el
interés del Pueblo fueron
censurados, perseguidos,
cerrados y sus dueños y
participantes asesinados. Como
diría mi abuelita. Nada hay
nuevo bajo el sol, y como
consigna en su epílogo el autor
al que aludo en esta entrega.
“La reacción mexicana ha
procurado, ante las tres
revoluciones populares de 1810,
1857 y la que se inicia en 1910,
mantener el statu quo: el de la
nueva España en el que se
prolongaron las instituciones
coloniales y el porfiriato” “De
los episodios en que la reacción
ha surgido victoriosa, se
desprende que logró sobreponerse
al pueblo” “Si actualmente (esto
se escribió en 1965) la reacción
mexicana prefiere la discusión a
la sublevación, se debe a que la
revolución la venció con las
armas; al reparto de las
tierras, la nacionalización de
fuentes productivas, la
educación popular, la política
exterior independiente, la
participación del estado en la
economía y, también, a que La
Constitución de 1917 es un
“estatuto de convivencia” que
hace posible la discrepancia
política” Y parafraseando La
Biblia, el que tenga oídos para
oír, que escuche lo que la
historia nos dice. No aprender
de la experiencia pasada, es,
sin duda, arriesgar el futuro.
Gentileza:: InfoCOCUAC
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