|
Melina, Ismael y Alberto
Rafael
Marín Marín
Ellos son tres niños de un
municipio cercano a Xalapa, que
forman parte de un 1 millón 795
mil personas con algún tipo de
discapacidad en el país. Su
estado les impide prácticamente
salir a la calle para manifestar
sus derechos, pero no exime a
nadie de atenderlos. Puede ser
una falta de cultura sobre el
respeto y vigencia de sus
derechos lo que hace que, muchas
veces sean más negligencia de
los padres que de la oportuna
atención del gobierno en sus
tres niveles, en otros casos no.
Pero lo cierto es que todos,
absolutamente todos, vemos pasar
muchas veces sus vidas, sin que
tengamos para ellos una mirada,
un saludo o mucho mejor algún
tipo de apoyo, puesto que
familiarmente no son nada
nuestro y a veces nos olvidamos
que son simplemente seres
humanos.
Su derecho a ser diferentes sin
dejar de ser iguales, está
plasmado en diversos
instrumentos jurídicos
nacionales e internacionales,
pero falta mucho por hacer para
que tengan en el corto plazo,
una atención de primera calidad
que les permita vivir con
dignidad absoluta.
Melina tiene cerca de 13 años y
su situación es crítica. No
puede moverse dado la
deformación de sus pies y su
peso sube y sube, lo que la pone
en otro riesgo más. Ve, escucha
y a veces se ríe, pero no habla
y mueve sus brazos, solo mueve
su cabeza hacia atrás y adelante
cuando no está dormida y su
abuelo la cuida con cariño y
resignación.
Ismael a sus 17 años, pasa la
mayor parte de su tiempo dormido
y en una colchoneta esperando a
veces un poco de comida que sus
padres le llevan, quienes
parecen haberse resignado a su
suerte, algunas veces dicen que
utiliza una silla de ruedas que
le fue obsequiada. Al igual que
Melina esperan algún tipo de
ayuda permanente, que es la otra
parte donde debe legislarse, a
fin de que el apoyo que se les
brinde a ellos, sea permanente y
bajo supervisión constante, un
expediente permanente pues.
Alberto, un poco más grande que
Ismael, escucha, te mira, se
mueve y trata de estirarse
puesto que siempre o casi
siempre está encogido, pero si
hablas con él, se ríe de una
forma tan alegre que te inspira
a luchar por todos los medios
para ayudarlos, pero no, en una
forma caritativa que cure culpas
propias, sino como una demanda
ciudadana para que sus derechos
sean respetados. Usa a veces
también la silla de ruedas que
le donaron.
Ellos, nacieron así, nosotros
no, pero nadie puede decir si el
día de mañana u hoy, un ser
querido directo, esté en estas
condiciones, reciba ayuda o no
la tenga, lo que se traduce en
no esperar más para ayudarlos a
lograr que sean atendidos y
supervisados por la propia
sociedad en su conjunto, y ello
se logrará cuando aprendamos que
sus derechos también son los
nuestros. Por lo pronto, Melina,
Ismael y Alberto, deben ser
atendidos por todos, a ello
debemos comprometernos.
Así las cosas, el trabajo para
este sector de la población
apenas empieza, y por ello, es
grato escuchar que gente se está
comprometiendo con este sector,
aún a pesar de sus condiciones
económicas, pero que desean
ayudar. Sectores así viven en el
país y el trabajo es conjunto
entre gobierno y sociedad, para
lograr en el corto plazo que sus
derechos sean respetados por
todos. Apéndice: El Instituto
Veracruzano de las Mujeres,
celebra su Primer Aniversario de
su Creación, motivo por el cual
presentará un informe del Primer
año de acciones y logros. En
otra ocasión hablaremos del
trabajo de estas instancias del
gobierno.
Actuemos.
rafaelmarinlex@hotmail.com
Gentileza:: rafael marin marin
[rafaelmarinlex@hotmail.com]
paginadigital |