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Hacia una robotización del
campo de batalla
por Nicole
Schuster
INTRODUCCIÓN
Cuando, en el siglo VIII antes
de nuestra era, Hesíodo incluye
en su composición Teogonía(1) el
mito de Prometeo, no hacía otra
cosa que formalizar la
fascinación que la técnica y el
fuego siempre han ejercido sobre
el inconsciente colectivo del
humano. En su poema narra que
Prometeo, hijo astuto del Titano
Japet, despoja a Atenea, Diosa
de la guerra justa, y a
Hefaistos, Dios de la metalurgía,
del secreto del fuego "porque
sin el fuego, el conocimiento de
las artes es imposible e
inútil"(2). Al entregar a los
hombres la llama divina, el
usurpador buscaba brindarles la
posibilidad de desarrollar para
sí mismos la técnica, a fin que
paliasen sus fatales debilidades
biológicas frente a la
naturaleza y los animales, que
Epimeteo, hermano de Prometeo,
proveyó de sólidas defensas.
Milenios después, la tecnología
sigue ejerciendo un poder de
atracción fuerte, y
particularmente la tecnología
militar, que es objeto de un
desarrollo compulsivo promovido
por los círculos militares
occidentales y las industrias de
armamento. Éstos fomentan la
fabricación de sistemas de armas
que cuesta billones de dólares a
los contribuyentes, y han
provocado el desencadenamiento
de una serie de guerras que
sirven de espacio de
experimentación para las nuevas
armas.
La "Revolución en los asuntos
militares" es uno de esos
exorbitantes proyectos que los
estrategas del Pentágono han
iniciado en la última década del
siglo XX y que el ex secretario
a la Defensa Donald Rumsfeld
apoyaba con gran entusiasmo. En
conformidad con la mentalidad
del "siempre más rápido" que
caracteriza al pueblo
norteamericano, esta Revolución,
que fue reciclada en lo que se
denomina hoy la
"Transformación", impulsa la
integración de la electrónica e
informática en los métodos de
guerra a fin de optimizar y
rentabilizar la táctica. Para
lograr este objetivo, se está
poniendo el énfasis en las
capacidades de observación,
reconocimiento y designación de
los objetivos en el marco del
ciclo OODA (Observación,
optimización, decisión y acción)
y se está siempre tratando, a
través de innovaciones
tecnológicas, de recortar el
tiempo de las fases comprendidas
en este ciclo, es decir de
reducir el tiempo entre
observación y acción.
Ello significa que estamos
dirigiéndonos hacia una "cientificación
de la guerra", que se está
sustituyendo al "Arte de la
guerra"(3). Esta evolución está
reforzada por el fenómeno de la
robotización, que presuntamente
tendría por objetivos
prioritarios la reducción de la
exposición del hombre en la
guerra y la disminución del
riesgo de error humano. La
tendencia a la robotización se
traduce por la fabricación de
medios miniaturas que tendrán
por misión la recopilación de
información, su tratamiento y
hasta la toma de decisión. En
este campo, los aviones sin
piloto (drones) tienen un
espacio privilegiado. Todo ello
se desarrollará en un teatro de
guerra donde la numerización,
aplicada en el tratamiento de la
información y en la coordinación
de los datos comunicados,
engendrará la aceleración de
cada movimiento táctico en el
campo de batalla. Se pretende
que el intercambio acelerado de
informaciones y la capacidad de
conducción optimizada, que la
numerización implica, aumentará
la superioridad operacional y
las probabilidades de ganar la
guerra. Asimismo, la
incorporación de nanosistemas en
el sector comunicación y
información y en armas de guerra
se está volviendo una
preocupación mayor para el
Pentágono(4). Lo evidencia la
reciente asociación del
Consorcio de Nanotechnología
basado en New Jersey con los
laboratorios Bell, que coopera
con el sector Defensa de Estados
Unidos.
LA TÁCTICA PRESENTE Y FUTURA
Como era de prever, el concepto
de "Transformación" se ha
extendido hacia ciertos círculos
militares europeos ansiosos de
ponerse a tono con los
anglosajones, por lo que el
discurso gira principalmente a
los alrededores de la velocidad
de transmisión de la información
en los campos de batalla, que,
como lo mencionamos, incidiría
notablemente en la reducción del
tiempo comprendido entre la
detección de la amenaza y su
control. En este sentido, varios
libros sobre la táctica futura
han sido publicados últimamente,
iniciativas que saludamos dado
que la literatura que trata de
la táctica en su esencia no
abunda. Entre ellos encontramos
a la obra de Guy Hubin, titulada
Perspectivas tácticas(5), que
analizaremos en este
artículo(6).
Aunque Hubin se adhiera de
manera absoluta a un
determinismo tecnológico
extremo, enfoca muy bien las
nuevas tendencias tecnológicas
en el sector militar que
influirán a nivel táctico y,
consecuentemente, a nivel
estratégico. Por lo tanto,
aprovecharé las posiciones
expuestas por el autor para, en
función a ellas, poder analizar
tanto la táctica actual como la
futura y sacar algunas
conclusiones del estudio
realizado.
Hubin afirma que el modelo de
las formaciones de infantería
que rigió durante más de dos
milenios no se dará más. Si se
estudia la organización de las
legiones antiguas, resalta que
esas se caracterizaban por el
principio de "fijación",
producto de la carencia de un
sistema de defensa móvil. Toda
formación del ejército en base a
divisiones resultaba una táctica
suicidaria. Es solamente con la
introducción de armas
arrojadizas de mayor alcance que
se pudo pensar en la formación
de un dispositivo de defensa
móvil.
En el siglo XVIII, tres grandes
capitanes de la guerra
revolucionaron la táctica:
Marlborough, que observa,
detecta y utiliza las
debilidades del enemigo;
Frederico II, que da un paso más
adelante y agrega a la
observación de Marlborough la
maniobra de disponer sus tropas
de tal manera que se creen las
condiciones para la victoria; Y
Napoleón, quien combinó los
métodos de sus precursores con
el principio de desbordamiento.
Este modo de operar le permite
generar el desequilibrio en el
ejército enemigo y precipitar el
desenlace del conflicto al
provocar la batalla decisiva.
Esta maniobra, que debe ser
planificada con antelación, no
deja mucho al libre albedrío de
los jefes. Napoleón sin embargo
demostró que, articulando
intuición y saber militar, uno
podía ampliar su abanico de
opciones.
En ese tiempo, ganar la batalla
decisiva simbolizaba ganar la
guerra. Luego, la creciente
complejidad de los medios
empleados en la guerra y de las
condiciones e intereses que
llevan a ella hace que la
batalla decisiva ya no
constituya el elemento
determinante para ganar la
guerra. A partir de 1940, los
rusos, sacando provecho de la
lección brindada por la primera
guerra mundial, deciden
fragmentar el proceso de guerra
en varias etapas, método que
llamaron "arte operacional".
No obstante, ello no significó
la desaparición de la táctica de
desbordamiento. En los actuales
conflictos contra las fuerzas
occidentales, los combatientes
suelen todavía practicar este
modo de combate, que consiste en
dividir las fuerzas en grupos
pequeños, luego en concentrarse
de nuevo de manera repentina
para atacar al enemigo desde
varias direcciones, y en
dispersarse inmediatamente
después del asalto(7). Por su
parte, los occidentales siguen
aplicando un modelo de
concentración axial que resulta
inadaptado frente a un modo de
concentración isótropo como
aquello al cual se enfrentan en
Irak(8). Para superar esta
inadecuación, que les resulta
desfavorable, los occidentales
han decidido responder con la
imbricación. Según el autor, a
la imbricación introducida en el
modo operativo de los
occidentales, los combatientes
del campo adversario contestarán
necesariamente con la
concentración. La inevitable
derrota se deberá a que, por una
parte, el enemigo no entenderá
la táctica del soldado
occidental dado el entorno
altamente tecnologizado que
sustenta a este último, y a que
la concentración será
inmediatamente sancionada por
los disparos aéreos, gracias a
la coordinación táctica en 3D o
a programas de asistencia como
el CAS (Apoyo aéreo cercano)(9).
Como consecuencia, la
disimulación de parte de los
efectivos, la concentración y el
desbordamiento se transformarán
en prácticas obsoletas en el
campo occidental. Los
adversarios son los únicos que
seguirán recurriendo
mecánicamente a la antigua
maniobra de la concentración.
Los nuevos métodos de combate
tendrán por corolario una
despolarización del campo de
batalla, lo cual era
inconcebible hasta hace poco
dada la escasa visibilidad en
los campos de batalla y la
inexistencia de una coordinación
aire/suelo. Gracias a los medios
de detección satelitales (GPS) y
fijos que permiten la
localización del amigo, del
enemigo(10), de sus armas, el
uso de municiones teleguiadas y
un mayor conocimiento
topográfico, se podrán superar
muchos obstáculos generados por
las "fricciones en la guerra",
como denominaba Clausewitz a
todo factor exterior
(condiciones climáticas,
geográficas, etc.) que impedía
la realización del plan de
guerra.
La mutación tecnológica a venir
impondrá cambios drásticos para
cada nivel jerárquico. Los
niveles de concepción,
conducción y de ejecución serán
redefinidos, y sus efectivos
sujetos a una especialización
permanente. El cuadro de
asimetría que rige hoy en la
guerra y que obliga a integrar
la imbricación en la estrategia
operacional, implicará la
fragmentación de los niveles más
bajos de la jerarquía militar en
núcleos compuestos por pequeños
grupos de soldados. La ejecución
incumbirá entonces
exclusivamente a este escalón de
la jerarquía, que será asistido
por los efectivos que cumplen la
función de conducción y por los
cuales será guiado en
permanencia gracias a la
comunicación constante que se
establecerá entre ellos durante
el conflicto. En su lucha para
controlar una zona dada, el
escalón ejecución se beneficiará
del apoyo aéreo, hoy llamado CAS
y mañana coordinación táctica en
3D, que le limpiará de antemano
el terreno de todo obstáculo, o
lo ayudará a salir de una
situación compleja.
En este contexto, el soldado ya
no estará ligado a la autoridad
de un solo jefe sino sujeto a
cambios frecuentes de
subordinación, debido a las
necesidades y urgencias que su
superior redefinirá a lo largo
del combate. Con ello terminará
la relación personal que el
soldado tenía hacia su jefe y se
reforzarán los lazos con sus
herramientas de guerra, puesto
que será alentado por los
resultados óptimos generados por
el buen uso que hará de la
tecnología(11) (sic).
La legibilidad del campo de
batalla y las posibilidades
brindadas por la rápida
coordinación con la cual se
podrán realizar las operaciones
articuladas entre los diferentes
cuerpos de una fuerza armada y
de las armadas aliadas, llevarán
a que la conducción tomará el
paso sobre la planificación. En
este caso, el capitán no podrá
intervenir personalmente en la
ejecución de las maniobras como
suele hacerlo, sino que se
dedicará, dentro del perímetro
que se le ha asignado, al
seguimiento de las operaciones,
a la gestión de la información y
a la coordinación de los medios
puestos a su disposición.
La coordinación táctica
aire-suelo se concretizará por
intermedio de un Controlador,
cuya presencia será
indispensable en un teatro de
guerra donde movilidad e
imbricación regirán. Tendrá por
función el mantenimiento de la
coherencia entre los niveles
ejecución y conducción, conforme
a las órdenes del nivel
concepción. Anteriormente, la
articulación interarmas
consistía en afectar de manera
arbitraria antes de las
operaciones un número de medios
que pertenecían a un cuerpo a
otro cuerpo de la fuerza armada.
La transferencia anticipada
llevaba a que esos medios, si no
eran utilizados, estorbaban la
acción del otro cuerpo que
justamente les necesitaba en
este mismo lapso de tiempo.
Ahora la flexibilidad de
adaptación de los futuros medios
de combate permitirá al
Controlador dosificar de manera
apropiada los medios interarmas
y asignarlos en el momento
propicio. "El arma correcta en
el momento correcto" será el
lema.
El nivel concepción asumirá la
responsabilidad de planificar el
conflicto en base a la
explotación de la información
recibida antes del combate. En
función a estos datos,
establecerá los objetivos,
organizará los tiros aire/suelo
y suelo/suelo y gestionará la
cadena logística. Por lo tanto,
durante el conflicto, quedará
siempre en coordinación con el
Controlador para que sus órdenes
y el plan de acción inicial sean
respectados, siempre y cuando
correspondan al desarrollo de la
situación en el campo de batalla
y a las consecuentes iniciativas
que se deben tomar.
Análisis comparativo
Cuando uno lee el libro de Hubin,
se da cuenta que el autor cree
firmemente en la
invulnerabilidad y la
omnipotencia de las nuevas
tecnologías en el sector de la
guerra. Además, el autor se
sitúa en la línea de pensamiento
que ve al adversario asimétrico
como un ser inferior, al que,
según los términos
clausewitzianos, se le podría
"imponer su voluntad" fácilmente
y cortarle toda otra opción que
no sea la concentración, la cual
representará su derrota. En
realidad, el comportamiento de
los que combaten a las fuerzas
occidentales no resulta tan
autista como el autor lo
pretende: a la tendencia hacia
la hiper-tecnologización de las
armadas occidentales corresponde
una respuesta apropiada por
parte de los partidarios de la
guerra asimétrica. Hezbollah
tiene en su poder los misiles
anti-naves más modernos(12). Los
israelitas descubrieron también
equipamientos individuales ultra
modernos en los escondites
chiítas(13).
Asimismo, la dispersión y la
imbricación, que Hubin presenta
como tácticas innovadoras cuya
elaboración emanaría de una
decisión propia de los
estrategas occidentales, están
ya explotadas, pero no por el
lado occidental. La verdad es
que los occidentales se están
adaptando al método de
fragmentación practicado por la
guerrilla. Efectivamente, las
campañas de bombardeo
organizadas por la OTAN durante
la guerra en Bosnia en la última
década del siglo XX no
obtuvieron el efecto decisivo
buscado, dado que justamente los
efectivos militares serbios se
dispersaban y escondían. Lo
mismo ocurrió en Irak,
Afganistán e Líbano, donde los
combatientes abandonaron el modo
de concentración por el riesgo
de aniquilamiento que
representaba(14).
Por otro lado, ciertas tácticas
que Hubin presenta como futuras,
están ya en fase de
experimentación. Por ejemplo, el
autor plantea que, en el marco
de una arquitectura integrada de
C4ISR (Conducción, Control,
Comunicaciones, Computación,
Inteligencia, Vigilancia y
Reconocimiento), que constituye
el ADN de las Armadas
futuras(15), el soldado de
infantería formará en sí mismo
un sistema global. El "super-combatiente"
estará equipado con un
dispositivo electrónico
constituido por un sensor y
visor nocturno incorporados en
el casco, un vestido de
protección ultra ligero, una
computadora, una radio y
software, y con un arma cuya
precisión se emancipará del
usuario porque los objetivos
serán teleguiados. Quedará
constantemente interconectado
con la red de información y
comunicación del sistema de
control que lo tutorea, es decir
con el nivel conducción. En este
entorno, que le proporciona
seguridad y flexibilidad, el
soldado se volverá dizque un
operador activo que podrá,
gracias a la asistencia que los
captores autónomos y las
municiones teleguiadas le
proveen, tomar él mismo la
iniciativa de neutralizar una
amenaza cuando la detecta o
transmitir la información a la
autoridad superior a fin que se
realice una coordinación de los
medios aire-suelo y de las
acciones a tomar en un tiempo
casi real con solo un clic en el
ratón(16).
Aquí Hubin se ubica de nuevo en
el mundo de la realidad
concreta, dado que se está
experimentando el programa
francés FELIN (Infante con
equipos y conexiones
integrados), que copia el
sistema de combate Land Warrior
elaborado a partir de 1991 por
los norteamericanos y que será
sucedido por el "Future Force
Warrior"(17).
En la actualidad, la
coordinación aire/suelo está en
etapa inicial de experimentación
pero ya demuestra que la
presencia de un JTAC (en Estados
Unidos llamado "Controlador de
Ataque Terminal Conjunto" o,
según la terminología de la OTAN
, Controlador Aéreo Avanzado) se
está haciendo ya indispensable.
En Afganistán tenemos por
ejemplo al Senior JTAC que goza
de una excelente formación en
materia de balística. Este "jefe
de orquestra" aeroterrestre,
localizado en una estación
terrestre desde la cual dirige
la integración del campo de
batalla, es responsable de la
seguridad de las tropas
terrestres, de las aeronaves,
del armamento empleado, de la
designación del objetivo y de la
coordinación de los fuegos(18).
El JTAC resulta ser un elemento
esencial en la coordinación
aire/suelo cuando el estado de
imbricación reduce la libertad
de acción de los soldados e
impide el buen desarrollo de la
maniobra prevista(19). Su
presencia es tan importante que
el JTAC constituye ya una presa
de valor por parte de los
snipers, que lo obligan a salir
con una escolta compuesta de una
decena de comando de élite(20).
CONCLUSIÓN
Las tácticas futuras que Hubin
entrevé para las fuerzas armadas
se aplican tanto a un campo de
batalla urbano como a un campo
abierto, y el modelo de soldado
futuro que presenta puede servir
para un soldado profesional, un
elemento de las fuerzas
especiales, un paramilitar, un
mercenario o un policía. En
realidad, su descripción se
adecua perfectamente a la
situación que se da desde el
inicio de los años 2000, donde
asistimos a una interpenetración
de las amenazas externas y
internas, y por lo tanto, a una
peligrosa asimilación del sector
Defensa al sector Seguridad. Es
una tendencia que se cristalizó
en el concepto de "Homeland
Security" introducido por el
Departamento de Defensa
norteamericano a inicios del
milenio, y que se expresa en una
progresiva sinergia de las
Fuerzas Armadas con la policía,
las fuerzas especiales y con las
sociedades militares privadas.
Esta manera de enfocar la
problemática de la Defensa y de
la Seguridad permite a los
gobiernos occidentales tratar de
la misma manera las amenazas que
emanen de su territorio nacional
y las amenazas originarias de
cualquier otro país que desean
controlar. En otros términos, se
están universalizando de modo
uniforme al adversario y a la
acción a tomar para
neutralizarlo, utilizando con
este fin una tecnología
ultramoderna.
Otro fenómeno alienador se añade
a esta homogeneización mecánica
de las amenazas, que se traduce
por ofensivas gubernamentales
autistas pero letales. Se trata
de la experimentación de las
nuevas batallas a través de la
simulación virtual, que
contribuye a colocar al soldado
en una esfera protegida por la
tecnología, donde la realidad se
percibe a través de una pantalla
de computadora. En este universo
virtual en el cual la aviación
ha sido pionera, el soldado
estará siempre más propenso a la
indiferencia y a la pérdida de
todo criterio de orden ético.
Lobotomizado y barbarizado por
la tecnología, es muy probable
que hará tabla rasa con todo lo
que se mueve dentro de su campo
visual sin que ningún escrúpulo
lo afecte.
A este peligro de
deshumanización se añade otro de
la misma índole: Desde algunos
años, los tecnócratas de la
guerra han puesto en marcha un
proyecto llamado "Prompt Global
Strike" o "Ataque Global
Sorpresivo", que enmarca la
creación de instrumentos de
guerra bastante futuristas, como
un bombardero hipersónico, y
altas tecnologías de propulsión
que permitirían: satelizar los
medios logísticos; asegurar en
pleno vuelo el
reaprovisionamiento en
combustible y mantenimiento de
los medios satelizados; así como
enviar tropas en el espacio de
dos horas en cualquier región
del mundo(21). Esta tecnología,
que integrará diferentes fases
de la estrategia operacional y
permitirá ataques en un tiempo
casi real, está diseñada para
obviar las formalidades
administrativas y legales que
ponen trabas a los planes
hegemónicos elaborados por
estrategas belicistas. Con tales
instrumentos de guerra, el
Ejecutivo norteamericano ya no
necesitaría pedir al Congreso la
autorización para lanzar una
ofensiva, ni esperar la
asistencia benevolente pero
demasiado lenta de los aliados
en un conflicto. Si logra tomar
las dimensiones propuestas, la
evolución cientificadora de la
guerra hará de la fuerza militar
una superestructura, "EL"
instrumento absoluto,
totalitario, que transcenderá
tanto la diplomacia como lo
legislativo y que, en su afán de
controlar las zonas que decide
poner bajo su yugo, pisoteará
los principios éticos. Cada
movimiento considerado como
amenaza será tratado con un
ataque venida del cielo o del
espacio, sin preaviso.
Frente a tales perspectivas, que
pondrán permanentemente en juego
la seguridad individual y la
seguridad nacional de cualquier
país, es imperativo desarrollar
una estrategia que impida que
nos encaminemos hacia un
desierto moral, intelectual,
cultural y político. Para
alcanzar este objetivo, sin
tener de ningún modo la
pretensión desmedida de lograr
un arsenal bélico tal como el de
Estados Unidos, es necesario que
un país periférico se equipe con
un armamento que tenga una
función por lo menos disuasiva.
Paralelamente, para enfrentar a
un adversario dotado de una
tecnología de guerra aplastante
o superior a aquella de la que
disponemos, es urgente que los
países periféricos establezcan,
conjuntamente con una estrategia
militar, nuevos principios de
organización social que
repercutan directamente en los
valores y las praxis
indispensables para edificar
naciones independientes y
auto-sustentadas. Para ello se
deben desarrollar armas
infalibles: la moral, la
solidaridad, la dignidad
nacional, la cual se expresa,
entre otros, en la voluntad de
hacer respectar su soberanía.
Esos valores son defensas
pilares que se logran en base a
una conciencia de unidad.
La propuesta anterior tiene
mayor relevancia si se considera
que, a lo largo del siglo XX,
los principios de guerra
estadounidenses erigidos en
doctrina revelaron no ser
absolutos, y que a una guerra
tecnológica corresponde una
respuesta asimétrica. El
desembarque de tropas hiper-tecnologizadas
en territorio enemigo no implica
necesariamente un blitzkrieg(22)
a favor de los occidentales, al
contrario. La debilidad de los
occidentales se sitúa, como
sabemos, en el campo político.
Es por ello que hasta ahora han
podido ganar a nivel táctico,
pero no a nivel estratégico.
Notas de pie:
1 Hésiode. Théogonie. La
naissance des dieux. Versos
520-615. Editions Rivages.
Paris. 1993.
2 Citado en Protagoras de Platon.
P. 52-53. Editions Garnier-Flammarion.
Paris. 1967.
3 Es necesario mencionar que el
"Business Model", que se está
estableciendo, tiene
antecedentes en la "gestión
empresarial" de la guerra
impulsada por McNamara en
Vietnam. Recordamos que el
experimento resultó desastroso.
4 Ver Yaiza Martinez. La
nanotecnología promete armas más
destructivas que las nucleares.
http://www.afcea.org.ar
5 Guy Hubin. Perspectives
tactiques. Edition Economica.
2003.
6Asimismo fue publicado el libro
Guerre en montagne. Renouveau
tactique (La guerra en montaña,
cambio táctico) escrito por los
Lieutenants-colonels Hervé de
Courrèges, Pierre-Joseph Givre,
Nicolas Le Nen. Collection
Stratégie et Doctrines. Editions
Economica. 2006. Es menester
mencionar igualmente a la
magnífica y amplia obra,
Tactique théorique (Táctica
teórica) del Coronel francés
Michel Yakovleff, en Collection
Stratégie et Doctrine. Editions
Economica, cuyo aporte didáctico
es muy valioso.
7 Ver Iran: guérilla navale
contre les porte-avions.
Fariborz Haghshenass. en
www.revuemilitairesuisse.ch
8 Citado por Guy Hubin en una
entrevista realizada por Joseph
Henrotin que dio lugar a un
artículo titulado: La
transformation va-t-elle
favoriser la convergente des
modèles symétriques et
asymétriques? En Défense et
Sécurité. Nº25. Avril 2007.
9 Para más información sobre el
CAS (Apoyo aéreo cercano), ver
el artículo de la Fondation pour
la recherche stratégique: Un
exemple d'opération en réseau:
l'appui feu rapproché en combat
urbain. Michel Asencio.
10 Como el sistema de
identificación electrónico ya
utilizado por las fuerzas
armadas, el IFF (Identificación
de amigos o enemigos).
11 Esta tesis es contestada por
el Coronel Michel Yakovleff en
su obra Tactica teórica, en la
cual hicimos hincapié
anteriormente (nota de pie 6).
El autor menciona que el humano,
por naturaleza, busca
estabilidad y que los lazos de
un subordinado hacia su superior
son muy importantes para él en
la guerra, dado que se encuentra
solo, destacado de su ambiente
familiar, en un entorno hostil.
Lo único que le queda en tales
condiciones es por lo tanto un
mínimo de estabilidad
organizacional. Ver Nota de pie
nº1 P. 180 en Tactique teorique.
M. Yakovleff. Op.cit.
12 No nos olvidemos que el libro
de Hubin fue escrito en el 2000
y reeditado en el 2003. Este
artículo se basa en su libro con
fecha 2003. Los ejemplos citados
no podían entonces ser conocidos
del autor.
13 Citado en Le soldat,
révélateur des armées. Joseph
Henrotin. Défense et sécurité
internationale. Nº18. Septembre
2006.
14 Ver Jerôme Mollet. Editorial.
Revue Inflexions. Questions de
défense. Mutations et invariants.
Partie II. Editions la
Documentation Française. Octobre-Décembre
2006. Nº4.
15 Esta estructura deja ya
entrever la debilidad que
caracterizará a los países
altamente tecnologizados, que
muy probablemente serán victimas
de Hackers al servicio de
entidades gubernamentales o de
grupos asimétricos. En las
futuras guerras, la destrucción
del sistema electrónico central
del enemigo será el objetivo,
como lo afirmaron los militares
chinos, que han englobado desde
una década la eventualidad de
este tipo de ataques en su
estrategia de guerra. Ver el
libro de Qiao Liang y Wang
Xiangsui. La Guerre hors
limites. Editions Payot. Paris.
2006, que trata de guerras "sin
restricciones". Igualmente, ver
mi artículo titulado La
transformación estratégica de
China. ¿Ampliación de la visión
de Sunzi?
16 Expresión de Jean-Tristan
Verna en Faut-il suivre la voie
technologique? Revue Inflexions.
Questions de défense. Octobre-Décembre
2006. Nº4.
17 Cómo se librará la Guerra en
la Era de la Información. El rol
del Ejército en la Era de la
Información. http://www.sangabriel.mil.ar
18 Vers un nouveau combat
aéroterrestre. Commandant
Fabrice Alborea, le Général
Pierre Kohn, le Colonel Lionel
Jeand'heur, le Commandant Jean-Marc
Brenot.
19 Illustration de la
coordination tactique à travers
un cas concret. Colonel Bruno
Dumas. Ambos artículos fueron
publicados en la Revue Doctrine.
Centre de doctrine d'emploi des
forces. Ministère de la défense.
France.
20 Citado en el artículo Vers un
nouveau combat aeroterrestre. Op.
cit.
21 Ver Frapper à la vitesse de
l'éclair. Le Prompt Global
Strike face aux réalités
technologiques. Joseph Henrotin.
Défense et sécurité
internationale. Nº35. Mars 2008.
Asimismo : L'USAF au cœur du
Prompt Global Strike. Les
bombardiers stratégiques
toujours d'actualité. Jean-Louis
Promé. DSI. Mars 2008.
22 Una guerra relámpago.
Gentileza:: Nicole Schuster
[hacialaemancipacion@yahoo.com]
paginadigital |