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Maternidad: ¿Se nace o se
hace?
Lic.
Sneider Dalia
Ser madre no es un deseo
universal y compartido por todas
las mujeres.
La maternidad, es un hecho
naturalizado, goza de la
valoración social positiva y
cumple un rol social. La
sexualidad no es un destino, ni
el hombre ni la mujer tienen
escritos sus ideales, la
reproducción no es una
obligación, sino una elección.
El ser padre, es correlativo de
una función y como tal no es el
producto de su capacidad
reproductora, implica la
aceptación de ciertas normas y
leyes de esa cultura en
particular.
Debemos por lo tanto diferenciar
el deseo de un hijo, de lo que a
veces se denomina "instinto
maternal" donde estaríamos
homologándolo a algo dado
biológicamente o heredado. En
los animales sí existe el
instinto de procreación, un
macho se acerca a una hembra y
conciben un nuevo ser.
El deseo de un hijo, en la
mujer, deviene desde edad muy
temprana, en sus fantasías y en
sus juegos representa "el ser
mamá": La niña se identifica con
los emblemas culturales
respectivos a su propio sexo. En
un momento de su vida, el deseo
empieza a pulsar, entonces esa
mujer que desde chica tiene ese
deseo internalizado, siente la
necesidad de cristalizarlo.
Un niño al nacer, anuda la
relación entre sus padres y se
encadena al suceder de las
generaciones como portador de
los ideales de su linaje. En la
antigüedad la falta de
descendencia, estaba asociada a
un "castigo divino", un hijo era
el garante de la continuidad de
un pueblo. Como todas las
acciones, pensamientos y
creencias se basaban en los
preceptos religiosos y esta
proclamaba asegurar la
descendencia, bendiciendo todo
aquello que lo posibilite, el
hecho de no tener hijos era
considerado algo negativo.
En la actualidad, la decisión de
no tener hijos está ligada a un
paradigma de la época, perimida
la institución matrimonial, las
parejas se fundan en uniones
provisorias, la responsabilidad
por tiempo indefinido está en
contra de la moralidad moderna,
implica una pérdida de libertad
y autonomía.
Toda elección implica una
resignación. Si solo se responde
al mandato: "Serás madre como tu
madre" se ahorraría la angustia
de elegir otro destino pero no
se actuaría acorde al deseo.
El mayor temor que se manifiesta
en las mujeres que deciden no
tener hijos es "la soledad" en
la vejez, que en definitiva
remite al miedo a la muerte y un
hijo no es garantía de
tranquilidad con respecto a ese
temor.
En muchas ocasiones cuando los
hijos crecen, aparecen las
frustraciones y renuncias que
tuvo que hacer en otros aspectos
de su vida. Muchas madres creen
que tienen que estar siempre
presentes y les resulta muy
difícil delegar en otras
personas el cuidado de los
hijos. Sin embargo de lo que se
trata es de hacer que el tiempo
que se le pueda brindar sea
satisfactorio. Una madre
absorbente impide que el niño
sea libre y pueda crecer.
"Ser mujer no se agota en el ser
madre y esto en algún momento
explota". Además estos
sentimientos se acentúan por la
sociedad y el momento en que
vivimos, en el que se incentiva
en forma constante la
independencia y el éxito
personal.
En los barrios carenciados, el
ser madre tiene otra valoración,
es considerado un cambio de
vida, el pasaje al mundo de los
adultos. El ser madre es tomado
como forma de realización
personal, dándole a la persona
una identidad. Los hijos son
considerados casi como propiedad
de la madre., dando lugar a
fantasías de completud mediante
el hijo y en muchos casos
negando los orígenes del padre y
el derecho del niño a contar con
un padre. Este fenómeno no solo
se da en clases carenciadas ya
que a partir de los avances
científicos y las técnicas de
fertilización, una mujer sola,
puede tener un hijo.
No podemos considerar a la
maternidad como algo ideal,
porque con la crianza de los
hijos siempre hay escollos y
frustraciones que superar o
cuestiones que directamente no
se pueden resolver. Hay que
estar atentos cuando una madre
asegura. "yo puedo con todo",
porque nadie puede absolutamente
con todo.
Podemos considerar que el camino
que debe realizar una mujer para
llegar a su realización es más
sinuoso que el del hombre ya que
en los primeros tiempos de
crianza, se requiere más de su
presencia en relación a los
hijos. Sin embargo cuando hay un
verdadero deseo de maternidad,
estas resignaciones no influyen
a la larga, en la realización
personal femenina.
Lic. Sneider Dalia
Especialidad en niños,
asesoramiento a padres,
Adultos y terapias vinculares.
Dasne@speedy.com.ar
Gentileza:: Dalia
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