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¿Dónde estaban los cien
policías?
J.M.
Álvarez
Las autoridades cubanas
disolvieron el lunes pasado, una
concentración de las Damas de
Blanco. La escena teatral
finalizó, cuando la policía
cubana las subió, de buena o
mala gana, en un autobús que las
trasladó a sus respectivos
domicilios. Como era de esperar,
los medios occidentales se han
apresurado en hablar de una
feroz represión, ejecutada por
cien policías.
"Ni provocaciones, ni patrañas
mercenarias empleando métodos
ordenados por sus amos yanquis,
mellarán la firmeza y voluntad
de las actuales y futuras
generaciones cubanas", dijo el
Gobierno cubano en una
declaración oficial. La
declaración, mencionaba también
una reciente conversación
telefónica entre las Damas de
Blanco y la congresista, de
origen cubano, Ileana Ros-Lehtinen,
amiga de terroristas. Esa
acusación no es gratuita: Ileana
ha asistido a reuniones
públicas, convocadas por
organizaciones vinculadas con la
CIA, en las que incluso ha
estado presente, el anciano
criminal Luis Posada Carriles.
Expulsar de la calle a los
amigos de los terroristas no es
represión, es un acto legítimo y
una obligación popular.
No entiendo cómo se puede llamar
presos políticos- y sus esposas,
defensoras de los derechos
humanos-, a quienes simpatizan
con terroristas. En los
domicilios de los disidentes,
actualmente encarcelados, se
encontró documentación que
demostraba que recibían un
salario (ahora lo perciben sus
esposas) de organizaciones
tapadera de la CIA. ¿Y a qué se
dedica la CIA? A torturar,
organizar guerras genocidas para
saquear recursos naturales
ajenos, realizar vuelos macabros
con destino a cárceles secretas
de exterminio, regar el
terrorismo por todo el planeta.
"Las Damas de Blanco defienden
el terrorismo de Estados Unidos,
y las Madres de la Plaza de Mayo
simbolizamos el amor a nuestros
hijos asesinados por tiranos
impuestos por Estados Unidos".
(Hebe de Bonafini).
Lo he intentado, pero cada vez
que visualizo el vídeo (que se
puede contemplar en youtube), o
las fotografías de lo
acontecido, sólo percibo la
presencia de quince o veinte
mujeres policías. ¿Dónde está la
brutalidad represiva? ¿Dónde los
cien policías? No veo fieras
uniformadas, armadas con
fusiles, porras eléctricas,
cascos, escudos o perros. Si
alguien está interesado en
contemplar algo semejante, que
se dé una vuelta por el régimen
borbónico de las Españas, cuando
se celebre una manifestación
antifascista.
No quiero ni pensar qué
ocurriría, si las madres de los
presos políticos vascos se
manifestaran frente al Congreso
de los Diputados en Madrid,
exigiendo democracia y libertad
para el País Vasco.
Gentileza:: J.M. Álvarez
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