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El neoliberalismo es el
nombre de fantasía del
capitalismo
por
Francisco Herreros (*)
El sociólogo argentino,
autor de varias obras sobre el
tema, y uno de los intelectuales
latinoamericanos que más lo ha
estudiado, analiza para "El
Siglo" la aplicación durante las
últimas décadas de esta
ideología predominante en
extensas áreas del planeta.
Los chilenos vivimos desde hace
más de treinta años la
aplicación irrestricta de un
modelo neocapitalista ortodoxo,
elevado a menudo a la condición
de un dogma absoluto, que no
admite discusión ni
escepticismos.
Con distintos matices y adecuado
a las características
particulares de diversas
regiones del globo, se trata,
sin duda, de la ideología
dominante en el mundo.
Por varios síntomas, pareciera
que el modelo empieza a
resquebrajarse y a dar señales
de debilitamiento o es incapaz
de resolver algunos problemas
apremiantes de la sociedad
contemporánea.
Por eso, "El Siglo", creyó de
interés conversar con Atilio
Borón sobre este apasionante
tema.
Usted ha analizado en
profundidad el neoliberalismo.
En su diagnóstico, es un modelo
fracasado. Pero sigue siendo la
ideología dominante.
"Es la ideología dominante del
capitalismo en la fase actual,
de eso no hay duda. Hay gente
que debate este tema, si fracasó
o no. Yo creo que fracasó y sigo
sosteniendo esa idea, porque si
bien es cierto que triunfó en
algunos aspectos, hizo posible
la desvalorización del trabajo,
concentró la riqueza expandió
los márgenes de acción de los
mercados, en detrimento de las
capacidades regulatorias de los
estados.
Pero también es cierto que no
pudo estabilizar un patrón de
acumulación que pueda decirse
que tiene ciertas condiciones de
viabilidad en el largo plazo.
Los países que han seguido las
políticas neoliberales están
sometidos a durísimas presiones
por el lado del costo social
creciente que tiene ese
experimento.
Así ocurrió en Chile, uno de los
casos más exitosos de
reconversión neoliberal, pero
con una deuda social que ya
había sido reconocida en el
primer turno de la Concertación
por Patricio Aylwin. Pasaron 17
años y lejos de achicarse, esa
deuda se ha hecho cada vez
mayor, lo cual habla de que en
el largo plazo, es un sistema
inviable.
Lo mismo pasa en otros países,
como es el caso de México, el
otro alumno ejemplar de las
políticas neoliberales. En
México el resultado ha sido una
hecatombe que se disimula por el
hecho de que cada año emigran
500 mil o 600 mil mexicanos a
los Estados Unidos, que envían
como remesa cerca de 20 mil
millones de dólares al año.
Antes del alza de los precios
del petróleo, era el primer
ingreso que tenía México como
producto de sus relaciones
económicas internacionales. Si
dejamos de lado estas
consideraciones, y vemos qué
pasó en México desde que adoptó
las políticas neoliberales y
entró al TLC, el resultado ha
sido un crecimiento negativo.
Los que se expandieron
notoriamente fueron los negocios
de las grandes subsidiarias
norteamericanas en México, que
hacen intercambio de partes de
sus productos a ambos lados de
la frontera, pero eso no
constituye comercio exterior
mexicano.
El neoliberalismo tiene una
enorme deuda social, ha
producido una devastación
ecológica sin precedentes, ha
tornado a los países mucho más
vulnerables que antes y
sobretodo, ha debilitado la
credibilidad de las
instituciones democráticas en
América latina.
Eso se nota en Chile de manera
muy marcada. O sea, es un modelo
que está condenado a
desaparecer. El tema es que
colocar en su lugar un reemplazo
es una tarea extraordinariamente
difícil porque hay una
articulación de intereses
nacionales y extranjeros que
frustran cualquier tentativa de
cambio, o la tornan mucho más
difícil.
Además, el neoliberalismo se ha
anotado una enorme victoria en
el terreno de las ideas, en el
terreno ideológico, donde
estamos combatiendo en
desigualdad de condiciones, y
eso se ve muy claramente en
Chile, donde hay un monopolio de
la prensa, los medios gráficos y
los medios electrónicos de
comunicación, que hace que sea
muy difícil parea el pueblo
tomar conciencia de cuáles son
las alternativas que tiene por
delante".
Aplicación en el mundo
En su apreciación, países
centrales, como Estados Unidos y
Europa ¿son aplicaciones
neoliberales o tienen matices?
"En Europa hay mucho más
matices. Pongo por caso Noruega,
número uno o dos en materia de
índices de desarrollo humano. En
Noruega, las políticas
neoliberales han tenido una
aplicación muy marginal. Sigue
siendo un país donde la
presencia del Estado es muy
fuerte, donde las empresas
públicas son muy fuertes, donde
no hay seguridad social privada,
no hay salud privada ni hay
educación privada.
Se pagan muchos impuestos, pero
esos impuestos se devuelven en
bienes y servicios para mejorar
las condiciones de vida de la
población. La mayor empresa
petrolera es estatal. Hay
algunas empresas privadas que
explotan petróleo en el mar del
norte, pero básicamente el
petróleo es estatal. O sea,
ellos no aplicaron las recetas
nuestras. No achicaron el
Estado, no desregularon la
economía, tienen niveles
bastante elevados de
proteccionismo, subsidios por
doquier, un régimen de
prestaciones sociales muy
avanzado.
Por ejemplo, para la pareja que
tiene un hijo, la licencia para
la madre es de un año y medio,
igual que en Suecia. Si la
pareja tiene tres hijos o más,
ambos padres tienen una licencia
de por vida, hasta que el menor
de los hijos cumple
18 años.
Es un esquema que no tiene
ningún punto de contacto con el
consenso de Washington. En los
demás países de Europa el
neoliberalismo ha tenido un
avance mucho menor. La prueba es
que en Francia, Sarkozy tiene la
gran tarea de imponer una
política neoliberal y ya se ha
topado con una enorme huelga, y
va a ser muy difícil que lo
pueda hacer, porque la idea del
Estado prestador de servicios a
la ciudadanía como parte del
contrato social, que hace
posible que exista Francia, está
muy arraigada.
No es un invento ocasional de un
politiquero. Es parte integrante
de la realidad sociológica
profunda de los países europeos.
Distinto es el caso de América
Latina, donde no hemos tenido
esas experiencias y el
neoliberalismo encontró un
terreno mas propicio".
Crisis económica
En Estados Unidos, los índices
sociales se han deteriorado
hasta un extremo parecido a los
del tercer mundoŠ
"Si hacemos un análisis de los
coeficientes sobre concentración
del ingreso en Estados Unidos,
antes de los impuestos, son casi
tan malos como los de América
latina. Sólo que allá tienen una
legislación tributaria un poco
más progresiva que las nuestras,
y así corrigen un poco esas
desigualdades. Pero Estados
Unidos es el más tercer mundista
de los países desarrollados, un
país con injusticias sociales
muy marcadas.
Hay cuarenta millones de
norteamericanos que no tienen
acceso a sistema médico alguno,
lo cual habla de una situación
absolutamente anómala para un
país del mundo desarrollado.
Ellos siguieron políticas
neoliberales y están teniendo
problemas gravísimos.
Ahora, si usted mira las
experiencias más exitosas, como
son las del sudeste asiático,
allí el neoliberalismo no existe
como doctrina y como ideología.
Pueden adoptar algunas políticas
para favorecer la acción de los
mercados, pero son muy
controladas. Países como Corea y
Japón son fuertemente
proteccionistas, con un papel
importantísimo del Estado, de la
inversión pública y del gasto
público; con mercados muy
cuidadosamente regulados.
He entrevistado a funcionarios
de Japón, preguntándoles si
estarían dispuestos a abolir las
medidas proteccionistas para la
agricultura, y me dijeron que
aplicar los principios del libre
cambio a los ítems que
constituyen la dieta alimentaria
de los japoneses, les parece una
locura, y que eso ningún
gobierno va a hacerlo. Y conste
que se lo pregunté a
funcionarios de un gobierno
conservador, como el partido
liberal democrático de Japón".
Esta crisis económica
internacional que se está
incubando, que tiene origen en
los créditos hipotecarios y
otros instrumentos de
especulación ¿es en su opinión
una crisis del neoliberalismo?
"Tiene mucho que ver con el
hecho de que ha habido un
abandono de las
responsabilidades regulatorias
fundamentales del Estado, con lo
que el interés de lucro de los
actores privados es capaz de
arrasar con cualquier
institución, con cualquier
práctica social.
A eso hay que sumarle el
esfuerzo de la guerra que está
haciendo Estados Unidos, sin
aumentar los impuestos. Ha
incurrido en un déficit fiscal
monumental. Y eso que Clinton
había dejado la economía
norteamericana con un leve
superávit fiscal. Ahora tienen
un déficit horrendo, lo mismo
que el déficit comercial. Ese se
ve muy claramente en el
deterioro del dólar. El dólar ya
no puede ser la moneda de cambio
internacional como lo fue en el
pasado, porque es una moneda que
se está deteriorando a pasos
agigantados".
¿Podría una crisis de origen
externo ser una especie de
catalizador de esa toma de
conciencia?
"Claro, esa ha sido la historia
de América latina. El proceso
industrial en Chile comienza con
la gran crisis de los años 30.
El proceso de apertura
neoliberal comienza con la
crisis del petróleo, en los 70.
O sea, esas crisis externas
inducen grandes cambios en
América latina. Lo que se viene
es una crisis que demuestra el
agotamiento del modelo
neoliberal. La crisis del dólar
es muy, muy grave. No sólo por
lo que el dólar significa como
moneda, sino también por su
valor simbólico, como moneda
fuerte del imperio.
Estados Unidos está haciendo una
intensa presión sobre los países
para que mantengan sus reservas
en dólares, que no se vayan al
euro o al yuan chino, Estamos en
presencia de un escenario
sumamente conflictivo del cual
América latina no va a estar
exenta, y pienso que eso puede,
ponernos ante la posibilidad de
tener que hacernos cargo de
nuestros gobiernos en un plazo
no demasiado largo y hay que
estar preparados.
Un elemento es la lucha
ideológica. La batalla de ideas
es absolutamente fundamental.
Como dice Fidel, tenemos que
recuperar la iniciativa, y no
temer al chantaje de ellos,
cuando dicen que no tenemos
propuesta.. Lo que no tenemos es
fuerza política para aplicarla.
Cómo no va a haber propuesta
alternativa para Chile. ¡Por
favor! Cualquier partido
político con un interés
patriótico, nacional y popular
en este país puede tener
propuesta alternativa para
salvar la depredación del bosque
nativo en el sur de Chile, o
para salvar la riqueza ictícola,
o para acabar con las
explotaciones mineras a tajo
abierto que están contaminando
con cianuro, mercurio y toda
clase de residuos tóxicos a las
poblaciones valle abajo, a ambos
lados de las vertientes de Los
Andes.
No tenemos, probablemente, un
diseño global. Pero sí tenemos
alternativas concretas y
puntuales para cada una de las
grandes áreas de la política
económica y la política social.
Lo que no tenemos todavía en
muchos países es fuerza política
para implementar eso".
Fuente: El Siglo
(*) Es Director del Semanario El
Siglo, órgano del Partido
Comunista de Chile
http://www.tribuna-popular.org/index.php?option=com_content&task=view&id=2605&Itemid=49
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