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4 de mayo y después...
Sergio
Cáceres
ALAI AMLATINA
Luego de un repaso de la
prensa boliviana se tiene la
sensación de que el 4 de mayo
comienza el fin del mundo en
Bolivia, llega el juicio final.
Como ya casi todo el mundo lo
sabe, el 4 de mayo está
anunciado que se realizará un
referéndum en Santa Cruz para
aprobar unos Estatutos que
otorgarán autonomía al
departamento de Santa Cruz.
Estos estatutos fueron
elaborados por un grupo de
empresarios, ganaderos y
latifundistas del Comité Cívico
Pro Santa Cruz y la mayoría de
la población los desconoce. De
ganar el referéndum, los
organizadores han anunciado la
instauración, de facto, de su
autonomía.
No es la primera vez que se
escucha esta amenaza del Comité
Cívico Pro Santa Cruz. En
diciembre del año pasado, con
grandes pompas anunciaron la
instauración de su autonomía, de
facto, como les encanta decir.
Lo mismo pasó el 2006 y el 2004.
Pero finalmente nunca hicieron
nada.
Cada vez que estuvieron a punto
de hacerlo dieron dos pasos
atrás.
En décadas pasadas, la amenaza
era la separación e incluso la
anexión a Brasil. Pero tampoco
nunca lo hicieron. ¿No lo
hicieron porque no pueden?
¿Porque no quieren? Lo más
seguro es que sea por ambas
razones. Ni quieren ni pueden ni
les conviene. La ilusión de la
autonomía les sirve para
movilizar, la posibilidad de
separación les sirve para
amenazar. Con esas amenazas han
conseguido tener a todos los
gobiernos a raya y han impedido
que sus intereses sean
afectados.
¿Cuales son sus intereses? El
control de la tierra y de los
recursos naturales.
Como dijimos hace un momento.
Desde los medios se está
imponiendo una cuenta regresiva
fatalista con miras al 4 de
mayo. Las cuentas regresivas
generan siempre incertidumbre. Y
esta incertidumbre ¿a dónde
podía conducirnos en este caso?
La confrontación podría ser la
respuesta. Los medios están
jugando al apocalipsis para
crear un baño de sangre que
legitime el famoso referéndum.
Pero a medida que nos acercamos
a la fecha fatal, el apocalipsis
es cada vez más difuso.
Lo más seguro es que el 4 de
mayo haya un espectáculo, con
despliegue de ánforas, jueces de
mesa, bandas armadas... pero,
¿habrá votantes?
Diversas voces en Santa Cruz se
han pronunciado por la
abstención. Si no hay votantes,
¿cuáles serán las estrategias
que utilizarán los ganaderos y
empresarios del Comité Cívico
para captar la atención y
ocultar la ausencia de apoyo a
su iniciativa? ¿Mandarán a su
Unión Juvenil Cruceñista a
incendiar las casas de los
indígenas de San Julián para
obligarlos a votar? ¿Lincharán
indígenas en la ciudad para que
la policía los reprima y puedan
acusar al gobierno de
dictatorial, de impedir su
referéndum?
Pero no les neguemos a los
Cívicos el beneficio de la duda.
Es posible que el referéndum sea
un éxito y dé la victoria a los
autonomistas. En ese caso, la
pregunta que deberá hacerse el
ciudadano es, ¿qué pasará a
partir del 5 de mayo? ¿Es cierto
que Santa Cruz será
independiente?
¿Tendrá su propia moneda? ¿Su
propia frontera? ¿Habrá nuevos
salarios?
¿Nuevos impuestos? ¿Nuevos
decretos? ¿Todo nuevo gracias al
resultado del referendum? ¿La
Unión Juvenil Cruceñista será su
nueva policía? ¿Es para eso que
irá a votar la población?
En medio de tanta confusión,
detengámonos sobre algunas
certidumbres.
Este referéndum va en contra de
la Constitución Política del
Estado y no tiene reconocimiento
de la Corte Nacional Electoral,
es decir que es ilegal. La
comunidad internacional afirmó
que no va a validar la consulta
enviando observadores: es
marginal. El relator especial de
las Naciones Unidas, Dr. Rodolfo
Stavenhagen ha afirmado que
además de ilegal este referéndum
tiene un sesgo racista en contra
de los pueblos indígenas; lo que
quiere decir que no es
democrático.
-
Sergio Cáceres es periodista
boliviano.
Agencia Latinoamericana de
Información
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ALAI-AmLatina
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