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"Sobre un
barco de papel", de María Rosa
Pfeiffer, por Vilma E. Muises. - 17/09/07
(EE. UU.)  
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"Sobre un barco de papel"
de María Rosa Pfeiffer
Azul Teatro - Córdoba, Argentina
Por
Vilma E. Muises
Soledad de a dos
"Sobre un barco de papel"
escrita por la dramaturga
argentina María Rosa Pfeiffer,
fue presentada los días 19 y 20
de julio en el Carnival Center
for the Performing Arts, Studio
Theater, como parte del XXII
Festival Internacional de Teatro
Hispano de Miami, organizado por
Mario Ernesto Sánchez, director
artístico y productor de este
evento.
María Rosa Pfeiffer plantea en
esta obra el tema de la
incomunicación generacional,
acentuado por el minimalismo
escénico que impone su director
Omar Viale, donde los
movimientos físicos y acciones
se dan desplazando pequeños
cajones.
En esta escenografía en
penumbras, el espacio está
dividido en dos sectores.
Cada uno de los personajes
-hija, Adelina Constantini;
madre: Norma Mujica - se
desplaza sin encontrarse, aunque
hablan entre ellas pero nunca
están enfrentadas, ni se
contestan ni se interrumpen. Es
decir son monólogos de dos
generaciones: la madre, con sus
80 años, preparando su partida,
pensando en su ataúd y en las
pérdidas familiares; por otra
parte la hija, soltera,
esperando todavía el príncipe
azul, anhelando salir de la
chatura de ese pueblo del
interior donde los sueños e
ilusiones mueren poco a poco,
cada amanecer.
El paso del tiempo está marcado
desde el comienzo de la obra por
el gong de un reloj. Los
personajes reciben luz cada vez
que inician su monólogo. La
descolorida y apropiada
escenografía sólo se ilumina con
el amplio paño azul que la hija
mueve y acomoda buscando el mar
tan soñado en playas remotas del
mundo.
La línea argumental consigue
atrapar al espectador. La
partida de la hija siguiendo a
un casual enamorado y creyendo
finalmente cumplir su sueño de
vivir cera del mar, crea una
expectativa dolorosa, ya que se
va con engaños, abandonando a la
madre, quien cada vez se siente
más vieja y achacada. Ella
regresa con su fracaso a cuesta,
sin dejar de soñar y con un
furtivo encuentro de madre e
hija, quienes finalmente se
cruzan en la línea divisoria,
casi sin mirarse, un segundo
suficiente para que la madre le
deje su legado: cómo mantener
funcionando el viejo reloj de
pared. Simbólico y doloroso, la
anciana anunciando su muerte, la
hija recibiendo ese tiempo que
le falta vivir.
La acertada selección de música
tenue que hace Jorge Vallejos,
acompaña la actuación y cerca
del final Milonga Triste de
Atahualpa Yupanqui, es
dolorosamente tarareada por la
anciana. También están muy bien
manejadas las luces (Carlos
García) y el vestuario (Giulia
Petrucci), tenues como la vida
misma.
Una magnífica interpretación de
estas dos actrices: Adelina
Constantini y Norma Mujica, tan
difícil poder superar la
actuación individual,
desconectada una de otra y sin
embargo ligadas a través de una
misma herencia del mundo de hoy:
incomunicación, falta de
escuchar y ser escuchado,
soledad de a dos.(C)2007
Vilma E. Muises
vilmamuises@yahoo.com
Gentileza::
sweingast@gmail.com
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