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Entrevista al Premio Nobel de
medicina Richard J. Roberts
Lluís
Amiguet
La Vanguardia/Rebelión
Tengo 63 años: lo peor de
hacerte mayor es que das por
seguras demasiadas verdades: es
cuando necesitas nuevas
preguntas. Nací en Derby: mi
padre mecánico me regaló un
juego de química... Y aún me
divierte jugar. Casado, cuatro
hijos; uno, tetrapléjico por un
accidente, me anima a seguir
investigando. Participo en el
Campus Excelencia.
¿La investigación se puede
planificar?
- Si yo fuera ministro de
Ciencia, buscaría a gente
entusiasta con proyectos
interesantes; les daría el
dinero justo para que no
pudieran hacer nada más que
investigar y les dejaría
trabajar diez años para
sorprendernos.
- Parece una buena política.
- Se suele creer que, para
llegar muy lejos, tienes que
apoyar la investigación básica;
pero si quieres resultados más
inmediatos y rentables, debes
apostar por la aplicada...
- ¿Y no es así?
- A menudo, los descubrimientos
más rentables se han hecho a
partir de preguntas muy básicas.
Así nació la gigantesca y
billonaria industria biotech
estadounidense para la que
trabajo.
- ¿Cómo nació?
- La biotecnología surgió cuando
gente apasionada se empezó a
preguntar si podría clonar genes
y empezó a estudiarlos y a
intentar purificarlos.
- Toda una aventura.
- Sí, pero nadie esperaba
hacerse rico con esas preguntas.
Era difícil obtener fondos para
investigar las respuestas hasta
que Nixon lanzó la guerra contra
el cáncer en 1971.
- ¿Fue científicamente
productiva?
- Permitió, con una enorme
cantidad de fondos públicos,
mucha investigación, como la
mía, que no servía directamente
contra el cáncer, pero fue útil
para entender los mecanismos que
permiten la vida.
- ¿Qué descubrió usted?
- Phillip Allen Sharp y yo
fuimos premiados por el
descubrimiento de los intrones
en el ADN eucariótico y el
mecanismo de gen splicing
(empalme de genes).
- ¿Para qué sirvió?
- Ese descubrimiento permitió
entender cómo funciona el ADN y,
sin embargo, sólo tiene una
relación indirecta con el
cáncer.
- ¿Qué modelo de investigación
le parece más eficaz, el
estadounidense o el europeo?
- Es obvio que el
estadounidense, en el que toma
parte activa el capital privado,
es mucho más eficiente. Tómese
por ejemplo el espectacular
avance de la industria
informática, donde es el dinero
privado el que financia la
investigación básica y aplicada,
pero respecto a la industria de
la salud... Tengo mis reservas.
- Le escucho.
- La investigación en la salud
humana no puede depender tan
sólo de su rentabilidad
económica. Lo que es bueno para
los dividendos de las empresas
no siempre es bueno para las
personas.
- Explíquese.
- La industria farmacéutica
quiere servir a los mercados de
capital...
- Como cualquier otra industria.
- Es que no es cualquier otra
industria: estamos hablando de
nuestra salud y nuestras vidas y
las de nuestros hijos y millones
de seres humanos.
- Pero si son rentables,
investigarán mejor.
- Si sólo piensas en los
beneficios, dejas de preocuparte
por servir a los seres humanos.
- Por ejemplo...
- He comprobado como en algunos
casos los investigadores
dependientes de fondos privados
hubieran descubierto medicinas
muy eficaces que hubieran
acabado por completo con una
enfermedad...
- ¿Y por qué dejan de
investigar?
- Porque las farmacéuticas a
menudo no están tan interesadas
en curarle a usted como en
sacarle dinero, así que esa
investigación, de repente, es
desviada hacia el descubrimiento
de medicinas que no curan del
todo, sino que cronifican la
enfermedad y le hacen
experimentar una mejoría que
desaparece cuando deja de tomar
el medicamento.
- Es una grave acusación.
- Pues es habitual que las
farmacéuticas estén interesadas
en líneas de investigación no
para curar sino sólo para
cronificar dolencias con
medicamentos cronificadores
mucho más rentables que los que
curan del todo y de una vez para
siempre. Y no tiene más que
seguir el análisis financiero de
la industria farmacológica y
comprobará lo que digo.
- Hay dividendos que matan.
- Por eso le decía que la salud
no puede ser un mercado más ni
puede entenderse tan sólo como
un medio para ganar dinero. Y
por eso creo que el modelo
europeo mixto de capital público
y privado es menos fácil que
propicie ese tipo de abusos.
- ¿Un ejemplo de esos abusos?
- Se han dejado de investigar
antibióticos porque son
demasiado efectivos y curaban
del todo. Como no se han
desarrollado nuevos
antibióticos, los
microorganismos infecciosos se
han vuelto resistentes y hoy la
tuberculosis, que en mi niñez
había sido derrotada, está
resurgiendo y ha matado este año
pasado a un millón de personas.
- ¿No me habla usted del Tercer
Mundo?
- Ése es otro triste capítulo:
apenas se investigan las
enfermedades tercermundistas,
porque los medicamentos que las
combatirían no serían rentables.
Pero yo le estoy hablando de
nuestro Primer Mundo: la
medicina que cura del todo no es
rentable y por eso no investigan
en ella.
- ¿Los políticos no intervienen?
- No se haga ilusiones: en
nuestro sistema, los políticos
son meros empleados de los
grandes capitales, que invierten
lo necesario para que salgan
elegidos sus chicos, y si no
salen, compran a los que son
elegidos.
- De todo habrá.
- Al capital sólo le interesa
multiplicarse. Casi todos los
políticos - y sé de lo que
hablo- dependen descaradamente
de esas multinacionales
farmacéuticas que financian sus
campañas. Lo demás son
palabras...
Fuente: La Vanguardia
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