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El vacío henchido
La nada está llena de
oportunidades. Desde Demócrito
sabemos que el universo está
constituido por aislados átomos
y mucho vacío.
Por
Mikel Agirregabiria Agirre
El vacío parece asociado a algo
negativo, y muchas veces así es.
Con la tripa vacía, no hay
alegría. Una botella vacía, un
plato vacío, el bolsillo vacío o
la cabeza vacía, no es algo
bueno. Tampoco lo es construir
castillos en el aire, o besar el
vacío. Pero la nada es
paradójica, por eso la cántara
vacía hace más ruido. Y la
barriga vacía es un fardo
pesado. También cuanto más vacío
está un corazón, tanto más
cuesta llevarlo, porque en un
corazón lleno siempre hay
espacio para todo, mientras que
en un corazón vacío no queda
lugar para nada.
El vacío puede ser gratificante,
es lo que resta cuando ya nada
queda. Es un espacio de libertad
absoluta. Como dijo el gran
Newton: “Llamo vacío a todo
lugar donde un cuerpo pueda
moverse sin encontrar
resistencia”. A veces, el vacío
se busca y se fabrica, porque de
su nada surge la utilidad. Un
jarrón para flores hecho de
arcilla, es sólo una forma de
rodear el vacío para llenarlo de
vida.
La naturaleza aborrece el vacío,
y tiende a llenarlo. El vacío
repugna a la razón. En todo
proceso creador hay un vacío o
una prueba del vacío. Primero,
hemos de vaciar un entorno para
colmarlo de dicha. Nacemos y
morimos con las manos vacías.
Siempre que haya un vacío en
nuestra vida, llenémoslo de
ilusión, de amistad, de amor.
Los tiempos felices de la
Humanidad surgen de las páginas
vacías de la Historia.
Gentileza: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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