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Descolonización y Revolución
India en la obra de Fausto
Reinaga
Por Pedro Portugal Mollinedo
La obra emblemática de Fausto
Reinaga es “La revolución
india”, obra de consulta
inexcusable para entender la
proyección política indianista.
La obra de Fausto Reinaga es
importante en el proceso
descolonizador. El estudio de
sus obras es insoslayable en la
elaboración de una teoría
liberadora.
Ello requiere una aproximación
rigurosa y crítica. Una
referencia simplemente emotiva o
ensalzadora es perjudicial, pues
soslayaría sus insuficiencias,
siendo pésimo aporte para la
misión misma de Reinaga: la
liberación del indio. Insistir
solamente en sus vacíos y
contradicciones es también
contraproducente para el
objetivo liberador, pues
escatimaría sus valiosos aportes
en esta tarea.
Se necesita una visión de su
producción integradora lo más
completa posible, en el marco
contextual del compromiso con la
descolonización. Queremos
aportar con unos apuntes que
puedan contribuir a este
cometido.
Ante todo es necesario ubicar a
Reinaga en los contextos
históricos en los que se
desenvolvió. Como todo ser
social fue tributario del
entorno. Así, constatamos al
Fausto Reinaga socialista y
marxista en los inicios de su
vida intelectual y política.
Vendría luego el nacionalista
revolucionario, íntimamente
ligado al MNR. Posteriormente al
ideólogo indianista y,
finalmente, al elucubrador del
amaútismo. Sus obras reflejan
esos tránsitos. Es necesario,
entonces, ubicar su producción
intelectual en relación con los
acontecimientos históricos del
momento.
No deben extrañarnos los inicios
marxistas y socialistas de
Fausto. ¿Qué alma sensible a la
injusticia social, qué cerebro
sediento por entender las
mecánicas que en la historia
pueden justificar las mejoras
sociales, no ha frecuentado en
algún momento las teorías y los
organismos marxistas? Lo raro
son quienes —constatando
insuficiencias e
inconsecuencias— superan
radicalmente ese inicial
enamoramiento, y Reinaga está
entre ellos.
No debe tampoco extrañarnos su
inserción en la corriente de
pensamiento y de actividad
orgánica del nacionalismo
revolucionario. Negar que quien
vivió uno de los ciclos más
intensos de la historia
boliviana, debió tomar partido
en las definiciones que se
jugaban, es simplemente ignorar
la dinámica de los
acontecimientos y la obligación
de respuesta que esta dinámica
provoca.
Lo trascendente es que Fausto
rebasa rápida y sustancialmente
esas etapas y desarrollo lo que,
a mi entender, es lo más
creativo y elogiable de su
actividad intelectual: la
reflexión sobre el indianismo y
la descolonización.
Esta fase está emblemáticamente
representada por su libro La
revolución india, cuya primera
edición fue el año 1970, y del
que se han hecho varias
reediciones. En esta obra la
reflexión de Reinaga es
eminentemente política. Define
al antiimperialismo —qué para
los «progresistas de izquierda»
es casi una profesión de fe,
previa a todo trato político—
fundamentalmente como un
elemento del anticolonialismo:
«El antiimperialismo nuestro es
la última etapa de nuestro
inquebrantable
anticolonialismo»1
Este anticolonialismo está
contextuado en el movimiento de
descolonización de los pueblos
asiáticos y africanos, es decir,
en un ambiente político mundial;
de ahí sus constantes
referencias a Franz Fanon y a
Sastre.
El anticolonialismo de Reinaga
se fundamenta en la agresión
española a nuestras tierras:
«El occidente, al conquistar y
dominar a otros Continentes, a
otros pueblos, ha saqueado toda
la riqueza física, artística y
espiritual, y se ha llevado a su
Metrópoli como ‘botín de
conquista’.»2
Son, pues, referencias
concretas, históricas, sociales
y políticas las que urgen el
posicionamiento de Reinaga, no
especulaciones etéreas,
cosmovisionistas y pseudos
filosóficas, que encontraremos
abundantemente en las fases
finales de su producción
intelectual.
Ante esa situación, ¿cómo define
Fausto al indio?:
«El indio es una raza, un
pueblo, una Nación oprimida».3
«La experiencia de cuatro siglos
ha demostrado que el indio es
una sola Nación; no es una «MINORIA
ETNICA»; es todo lo contrario.
El cholaje blanco-mestizo es el
‘puñadito’, la minoría étnica; y
sin embargo, es el opresor de la
mayoría. Pero esta injusticia no
durará toda la vida. El indio ha
despertado; tiene la mirada fija
en el poder».4
El indio en La revolución india
es una nación todavía
colonizada, que debe insertarse
en la lucha por la liberación
nacional, debe alcanzar el poder
político. En ese libro, para
Fausto la especulación
filosófica tiene sentido sólo si
está encauzada y encauza la
tarea política liberadora:
«Nuestra filosofía, motor y meta
de nuestro pensamiento y acto,
se dirige hacia nuestra
libertad».5
Y la libertad es la lucha
absolutamente transformadora, en
términos concretos, no ideales
ni cosmovisionistas o
esotéricos. Es el pachakuti es
lo que Reinaga asume cuando
escribe:
«La Revolución India no aspira a
regenerar el sistema político y
social en descomposición, bajo
el cual agoniza Bolivia».6
Esta producción intelectual,
clara y cáustica, reclamaba una
acción política. Y es la falla
en este aspecto de la vida de
Fausto —poco estudiado, es
cierto— la que explica la última
fase amaútica en su producción
intelectual.
Evidentemente, Reinaga tuvo
problema en llevar a la práctica
lo que tan lucidamente escribía
en su libro. Resulta curioso que
cuando se conforman las primeras
organizaciones políticas
indianistas de real gravitación,
como el Movimiento Indio Tupak
Katari, MITKA y cuando se depura
el prebendal sindicalismo
campesino a través de la
Confederación Única de
Trabajadores Campesinos de
Bolivia, CSUTCB, la influencia
de Reinaga en estos es
conflictiva y ambigua: Se recibe
bien su pensamiento, pero existe
reticencia a la influencia de su
persona en el trabajo orgánico
concreto.
Son, posiblemente, frustraciones
de este tipo las que mueven a
Fausto buscar otros agentes
sociales para concretar el
factor del poder político. Y
cree encontrarlo en las Fuerzas
Armadas. A partir de 1980 su
producción intelectual estará
encaminada a justificar esa
elección, lo que significará la
remoción de muchos de sus
criterios7. De ahí que sus
conceptos más «anti indios», son
los que se expresan en sus obras
de entonces. Este período
alberga también las
aproximaciones cosmovisionistas
que muchos creen característica
del reinaguismo. Empero, lo que
algunos piensan la cúspide de su
pensamiento, quizás sólo sea su
etapa degenerativa.
Estudiar a Fausto Reinaga,
significa abarcar todas esas
etapas, integrándolas en una
interpretación histórica y
política. Pero reconocer el
aporte de este teórico para la
lucha india es sobre todo
reivindicar su obra excelsa, La
revolución india, aquella en la
que para responder ¿qué es la
Revolución India?, él — concisa
y acertadamente — escribe: «La
Revolución India en primer lugar
es la conquista del Poder por el
indio»8.
Notas: 1 Fausto Reinaga, La
revolución india, Segunda
edición, Ed. Fundación Amaútica
Fausto Reinaga, La Paz, 2001.
Página 16.
2 Op. cit. Página 83.
3 Op. cit. Página 54.
4 Op. cit. Página 117.
5 Op. cit. Página 95.
6 Op. cit. Página 434.
7 Ver por ejemplo Fausto Reinaga,
Qué hacer, Comunidad Amaútica
Mundial, La Paz, 1980 y Fausto
Reinaga, Bolivia y la Revolución
de las Fuerzas Armadas,
Comunidad Amaútica Mundial, La
Paz, 1981
8 Fausto Reinaga, La revolución
india, Op. cit. Página 443
Gentileza: Melina Alfaro [
melina_alfaro2000@yahoo.es ]
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