|
Las leyes fundamentales de la
estupidez humana, una teoría de
Carlo M. Cipolla
inSurGente(J.M.López).-El
historiador económico italiano
Carlo M. Cipolla (1922-2000)
además de trabajar sobre la
historia de las explotaciones
agrarias en el valle del Po, o
sobre la superpoblación, elaboró
una tesis sobre la estupidez
humana, con sus leyes
fundamentales y todo. De su
observación y experimentación se
deducen unas categorías de
personas que él clasifica en:
las incautas que realizan
acciones cuyo resultado es una
pérdida para ella y una ganancia
para otras; las inteligentes
cuyas acciones benefician tanto
a ella misma como a otras (dice
también que, a veces, las
personas inteligentes pueden
llegar a ser incautas); las
malvadas cuyas acciones le
causan beneficios comaprables al
perjuicio causado a otras; y las
estúpidas cuyas acciones causan
tremendo daño a las personas,
sin causar ningún beneficio, ni
para sí misma, ni para el resto
de la humanidad. A mi modesto
entender, le faltó una
clasificación más, las de las
personas malvadas y estúpidas,
las más nefastas para el género
humano. Y si no, comprueben
ustedes mismos el grado de
maldad y estupidez que hay en la
editorial que el afamado diario
global El País se atrevió a
publicar ayer, diez de octubre,
con el título Caudillo Guevara.
No tiene desperdicio para la
investigación. Pero ejemplos a
parte, si hacen clic en leer más
tendrán las leyes fundamentales
de la estupidez humana y la
editorial. Para pensarlo.
La Primera Ley Fundamental: "
Siempre e inevitablemente cada
uno de nosotros subestima el
número de individuos estúpidos
que circulan por el mundo".
La Segunda Ley Fundamental: " La
probabilidad de que una persona
determinada sea estúpida es
independiente de cualquier otra
característica de la misma
persona".
La Tercera Ley Fundamental: "
Una persona estúpida es una
persona que causa daño a otra o
grupo de personas sin obtener,
al mismo tiempo, un provecho
para sí, o incluso obteniendo un
perjuicio".
La Cuarta Ley Fundamental: " Las
personas no estúpidas subestiman
siempre el potencial nocivo de
las personas estúpidas. Los no
estúpidos, en especial, olvidan
constantemente que en cualquier
momento y lugar, y en cualquier
circunstancia tratar y/o
asociarse con individuos
estúpidos se manifiesta
infaliblemente como un
costosísimo error".
La Quinta Ley Fundamental: " La
persona estúpida es el tipo de
persona más peligroso que
existe. El estúpido es más
peligroso que el malvado".
“Tengo la firme convicción,
avalada por años de observación
y experimentación, de que los
hombres no son iguales, de que
algunos son estúpidos y otros no
lo son.” Carlo Cipolla.
El texto Las leyes fundamentales
de la estupidez humana pertenece
al libro de Cipolla titulado
Allegro ma non troppo.
Caudillo Guevara
El romanticismo europeo
estableció el siniestro
prejuicio de que la disposición
a entregar la vida por las ideas
es digna de admiración y de
elogio. Amparados desde entonces
en esta convicción, y a lo largo
de más de un siglo, grupúsculos
de las más variadas disciplinas
ideológicas han pretendido dotar
al crimen de un sentido
trascendente, arrebatados por el
espejismo de que la violencia es
fecunda, de que inmolar seres
humanos en el altar de una causa
la hace más auténtica e
indiscutible.
En realidad, la disposición a
entregar la vida por las ideas
esconde un propósito tenebroso:
la disposición a arrebatársela a
quien no las comparta. Ernesto
Guevara, el Che, de cuya muerte
en el poblado boliviano de La
Higuera se cumplen 40 años,
perteneció a esa siniestra saga
de héroes trágicos, presente aún
en los movimientos terroristas
de diverso cuño, desde los
nacionalistas a los yihadistas,
que pretenden disimular la
condición del asesino bajo la
del mártir, prolongando el viejo
prejuicio heredado del
romanticismo.
El hecho de que el Che diera la
vida y sacrificara las de muchos
no hace mejores sus ideas, que
bebían de las fuentes de uno de
los grandes sistemas
totalitarios. Sus proyectos y
sus consignas no han dejado más
que un reguero de fracaso y de
muerte, tanto en el único sitio
donde triunfaron, la Cuba de
Castro, como en los lugares en
los que no alcanzaron la
victoria, desde el Congo de
Kabila a la Bolivia de
Barrientos. Y todo ello sin
contar los muchos países en los
que, deseosos de seguir el
ejemplo de este mito temerario,
miles de jóvenes se lanzaron a
la lunática aventura de crear a
tiros al "hombre nuevo".
Seducidos por la estrategia del
"foquismo", de crear muchos
Vietnam, la única aportación
contrastable de los insurgentes
seguidores de Guevara a la
política latinoamericana fue
ofrecer nuevas coartadas a las
tendencias autoritarias que
germinaban en el continente.
Gracias a su desafío armado, las
dictaduras militares de derechas
pudieron presentarse a sí mismas
como un mal menor, cuando no
como una inexorable necesidad
frente a otra dictadura militar
simétrica, como la castrista.
Por el contexto en el que
apareció, la figura de Ernesto
Guevara representó una puesta al
día del caudillismo
latinoamericano, una suerte de
aventurero armado que apuntaba
hacia nuevos ideales sociales
para el continente, no hacia
ideales de liberación colonial,
pero a través de los mismos
medios que sus predecesores. En
las cuatro décadas que han
transcurrido desde su muerte, la
izquierda latinoamericana y, por
supuesto, la europea, se ha
desembarazado por completo de
sus objetivos y métodos
fanáticos. Hasta el punto de que
hoy ya sólo conmemoran la fecha
de su ejecución en La Higuera
los gobernantes que sojuzgan a
los cubanos o los que invocan a
Simón Bolívar en sus soflamas
populistas.
Gentileza: Anahi Benegas Arias [
anahi_20002002@yahoo.es ]
paginadigital |