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El intrépido soñador
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Dos
vidas tenemos, la despierta y la
onírica, que sabiendo
conjugarlas pueden enriquecerse
mutuamente y mejorar nuestra
existencia.
Era una persona normal, como tú
o como yo. Cada día caminaba,
entonando su canción. Así se
levantaba, y forjaba su labor.
Anónima y sencilla, pero siempre
con tesón. Pero su trabajo
cotidiano, no era única afición.
Cuando se acostaba y se dormía,
despertaba… su inmensa
imaginación.
Al cerrar los ojos escogía… un
caballo de ocasión. Rocinante o
Platero, pero en manos de
Strogoff. Acostado cabalgaba, el
osado soñador. A gestas de héroe
sobrevivía, en su nocturno
guión. Aventuras incansables,
con todo su gran fragor. A sí
mismo veíase, cual quijote
salvador. Cristóbal capaz de
emular… al mismísimo Colón. El
demostrado heroísmo que
desplegaba, alentaba su ilusión.
Tras soñar lo imposible,
despertaba de un tirón. De la
cada gesta recordada, renacía su
vigor.
De día parecía un cordero; de
noche,… era un león. Cada
jornada necesitaba su ensueño,
como la luna… al sol. Visto por
la calle aparentaba… ser sólo un
pobre peón. Sólo la humilde
presencia, ocultaba su valor.
Eso pretendía, como hace el
mejor actor. Sólo observando de
cerca… se advertía su fervor.
Sus ojos descubrían… un insólito
fulgor. No mantenía una sola
vida, tenía encendidas dos. El
secreto de su energía… era
simplemente amor.
Gentileza: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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