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Inforredes -Feb- Desercion
escolar
Además de la tasa de abandono se
duplicó la cantidad de chicos
que repiten, que llega al 9%.
Los expertos aseguran que las
causas no son sólo
socioeconómicas: los alumnos ya
no ven el valor de la educación
Por Georgina Elustondo
Un caso, Matias Balmaceda no se
arrepiente de haber dejado la
escuela, y cuestiona a sus ex
profesores.
La droga, el alcohol, la calle y
su multifacética inseguridad;
los jóvenes, su descontrol, su
incertidumbre, su puro
presente... Los temas están a la
orden del día, desvelando a un
mundo adulto que mira a las
nuevas generaciones con ojos
desencantados. Pero hay un
costado de la vida adolescente
que poco se mira y -sobre todo-
poco se asocia con estos males,
y que hoy vale la pena alumbrar:
en Buenos Aires, en los últimos
seis años se duplicaron los
repitentes entre los estudiantes
secundarios, y creció un 130%
-del 7 al 16%- la cantidad de
chicos que dejan las aulas en
esa etapa crucial en que la
escuela es el mejor lugar para
estar.
Los datos de la Dirección de
Informática y Planeamiento
Educativo bonaerense cobran hoy
una dimensión que trasciende lo
educativo. Abandonar la escuela
no es, como hace décadas, sólo
una opción de quienes -urgidos
por el hambre y la pobreza- no
tienen otro destino que el
trabajo temprano: "Las causas
que arrancan al chico del aula
son más complejas", coinciden
los expertos, y recorren un
abanico que va desde la crisis
socioeconómica hasta la
desintegración familiar, pasando
por el fracaso del Polimodal, la
cultura de la inmediatez, el
auge del consumismo y el
descrédito de cualquier forma de
inversión a futuro.
Esa complejidad se angosta hasta
apretarse en cifras que alarman:
en primer año del Polimodal (el
tradicional tercer año) uno de
cada cuatro chicos deja de
estudiar. La comparación de los
datos oficiales de "eficiencia
interna" del período 1999/2000
con los de 2005/2006 revela que
la repitencia en el secundario
trepó del 4% al 9% en cinco años
(con un pico del 16% en octavo
del EGB, el viejo primer año), y
que la tasa de abandono subió
130%: son cerca de 90.000 chicos
que dejan la escuela en un
momento delicado de su
desarrollo.
"Son datos que preocupan y
obligan a redoblar esfuerzos
para retenerlos en las aulas.
Pero los índices de abandono son
riesgosos porque no cuentan toda
la historia: hay chicos que se
van pero son absorbidos por
otras ofertas educativas, como
los bachilleratos de adultos o
las escuelas especiales. Es
decir: 3no sabemos si el chico
abandonó su educación, pero sí
que la EGB y el Polimodal
entraron en crisis de
respuestas: lo que ofrecían no
satisface, por eso estamos en
proceso de cambio", dice Carlos
Giordano, al frente de la
Dirección.
Hasta hace unos años, los
especialistas atribuían la
deserción escolar a la necesidad
de ayudar económicamente a la
familia, pero hoy, aún en
sectores pobres, pesan fuerte
otras cuestiones. "Hay que
redoblar esfuerzos para que los
chicos vuelvan a ver la
educación como algo deseable, y
es difícil porque dejó de ser un
indicador de ascenso social. A
su vez, los maestros también
están pinchados: a veces no
tienen herramientas o trabajan
en malas condiciones, y la
pasión por enseñar decae. Hay
que redoblar esfuerzos para
retener a los adolescentes en el
aula", subraya.
El abandono, dice, se explica en
múltiples causas. "La repitencia,
en cambio, es un problema
interno, responsabilidad del
sistema educativo. Creo que
falta diálogo con el mundo del
pibe, que algunas metodologías
resultaban exclusivas, que había
que cambiar las cosas. Por eso,
volvemos al secundario", apuntó
Giordano.
Que la repitencia haya escalado
tanto es alarmante porque el fra
caso escolar es la antesala del
abandono. "Estamos tratando de
revertirlo diseñando propuestas
pedagógicas y metodologías
acordes a la capacidad
intelectual de los chicos. Se
van de la escuela porque quieren
aprender, y la escuela no les
estaba enseñando. El desafío es
convertirla en un espacio
convocante para ellos y los
maestros", dice Ariel Zysman,
director de Secundaria
bonaerense.
Para Pablo Pineau, al frente de
la Sociedad Argentina de
Historia de la Educación, "en
los últimos años ganó espacio en
la secundaria lo que algunos
llaman el derecho a ser mal
alumno: reina la idea de que
tiene derecho a quedarse más
allá de su cumplimiento. Tiene
un costado bueno, porque habla
de un sistema más inclusivo,
pero hay que repensar
estrategias y pedagogías para
que el alumno sienta que
quedarse tiene valor, que no es
lo mismo ir que no ir. Circula
un discurso que sugiere que lo
que se hace en las aulas no
tiene impacto en la sociedad.
Entró en crisis la idea de que
la educación tiene el poder de
torcer un destino, y hay que
recuperarla", enfatiza.
"Hace 30 años, cuando la escuela
expulsaba había un sistema que
incluía: el mercado laboral.
Hoy, cuando un pibe abandona la
escuela cae al vacío: no hay
necesariamente un espacio
esperando -advierte Pineau-. Y
ese vacío es riesgoso".
Gentileza: Ines Benko [
ines_benko@hotmail.com ]
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