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Miedos medidos
La vuelta a la rutina anual es
época de miedos. Toda la vida de
una persona es la historia de
sus miedos, señaló el educador
Alexander S. Neill
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Los textos literarios disertan
de ansiedades y recelos. ¡Soy
honrado y aún así, tengo miedo!
¿Qué es la esperanza sin la
levadura del miedo? ¡Adiós
esperanza!, y con la esperanza,
¡adiós miedo! Quien nunca tuvo
miedo no tiene esperanza: Tal
significa la palabra
"desesperado".
La alegría da miedo. Cuando se
es feliz es cuando hay que tener
más miedo; nada amenaza tanto
como la felicidad. Cualquier
cosa que gane el hombre debe
pagarla cara, aunque no sea mas
que con el miedo de perderla. El
miedo reina sobre la vida. El
miedo no es más que un deseo al
revés. El miedo está siempre
dispuesto a ver las cosas peores
de lo que son. El único
sentimiento permanente del
hombre inferior es el miedo, el
miedo de lo desconocido, de lo
complejo, de lo inexplicable.
Hay mucha gente que no cree en
nada, pero que tiene miedo de
todo.
El miedo es el más ignorante, el
más injusto y el más feroz de
los consejeros. El miedo es el
más peligroso de los
sentimientos colectivos. Las
visiones las fabrica el miedo.
Los fantasmas dan más miedo de
lejos que de cerca. ¡Qué de
sombras finge el miedo! Uno de
los defectos del miedo es turbar
los sentidos y hacer que las
cosas no parezcan lo que son. El
miedo gusta de la idea de
peligro. El miedo es hermano de
la cobardía y padre del odio. El
miedo es más injusto que la ira.
El miedo es padre de la
crueldad. En política, lo que
comienza con miedo suele
terminar con insensatez. La
violencia es miedo de las ideas
de los demás y poca fe en las
propias. Los violentos y
agresivos son personas que no
han sabido comunicar su miedo.
La mayoría de las personas
tienen miedo a la muerte porque
no han hecho algo de su vida.
Nadie llegó a la cumbre
acompañado del miedo. ¿Miedo a
la muerte? Uno debe temerle a la
vida, no a la muerte. Con el
miedo se llega a los noventa. El
ignorante tiene valor; el sabio,
miedo. Prudencia no es más que
el eufemismo de miedo. La
prudencia es el miedo caminando
de puntillas. El miedo, sin ser
Dios, puede hacer algo de nada.
El miedo es natural en el
prudente y el saberlo vencer es
ser valiente. Con la audacia se
encubren grandes miedos. ¿Dónde
estaría el mérito, si los héroes
no tuviesen nunca miedo? El
valor es el miedo que ha rezado
sus últimas oraciones. El
verdadero valor comienza
generalmente con el miedo. La
cobardía es el miedo consentido;
el valor es el miedo dominado.
Intentemos no ocupar la vida ni
en temer, ni en odiar. A lo
único que debemos tener miedo es
al miedo mismo. El miedo genera
odio. Donde hay miedo hay poco
lugar para el amor. El miedo es
siempre un problema, el amor es
siempre la solución. La paradoja
es que a todo amor, exento de
miedo, le falta algo. Miedos
medidos, como estímulos, para
ser vencidos.
Gentileza: Mikel Agirregabiria
Agirre [
agirregabiria@euskalnet.net
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