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La Carta de Martí
Por Néstor García Iturbe
Una carta de José Martí siempre
es algo interesante y
aleccionador. De su lectura
salimos con un conocimiento
mayor y el convencimiento de que
su calificación de Maestro es un
título merecido. Cuando esa
carta es inédita, la curiosidad
y el interés por descubrir un
pasaje en su vida de
revolucionario despierta en el
lector un interés adicional
inigualable.
Mientras el investigador Coronel
Hugo Crombet Bravo recopilaba
evidencias y datos sobre la
expedición de la goleta “Honor”,
en la cual venía como un
expedicionario más su abuelo el
General Flor Crombet, llegó a
sus manos el texto de una carta,
fechada en Guantánamo, el 27 de
abril de 1895, que José Martí
envió al Secretario de la
Oficina del Exterior del
gobierno británico.
De acuerdo con las
investigaciones del Coronel
Crombet, la carta fue escrita el
sábado 27 de abril, en el
campamento de Vuelta Corta donde
Martí, Gómez y el resto de la
tropa acamparon después del
combate de Arroyo Hondo que se
había efectuado el jueves 25.
Martí envió la carta al
Vicecónsul británico radicado en
Guantánamo, de apellido
MacKinley quien a su vez la
remitió al Cónsul de Santiago de
Cuba, Federico Ramsden. Este
envió la carta al Cónsul General
en la Habana, Alexander Gollan
que finalmente la hizo llegar al
Secretario de la Oficina del
Exterior en Londres, en aquellos
momentos el Conde de Kimberlay.
De acuerdo con los antecedentes
recopilados, ese día Martí
escribió dos cartas, una
dirigida al Agente Consular del
Gobierno Británico en
Guantánamo, cuyo original de
puño y letra se encuentra en el
Museo Emilio Bacardí de Santiago
de Cuba y otra la dirigida al
Secretario de la Oficina del
Exterior en Londres.
Como un dato interesante podemos
señalar que la carta del Cónsul
General en la Habana, Alexander
Gollan al Secretario de la
Oficina del Exterior, a la que
se adjunta la carta de Martí,
señala en el primer párrafo que
“Máximo Gómez y José Martí en
estos momento se encuentran en
este Distrito”, lo que demuestra
que la información sobre el
paradero de Gómez y Martí tenía
crucial importancia.
La carta de Martí, escrita en
idioma inglés, plantea lo
siguiente:
“Al Secretario de la Oficina del
Exterior. Londres.
Señor:
Durante mi reciente llegada a la
Isla de Cuba, como el
Representante electo del Partido
Revolucionario Cubano, creado
para promover y asegurar,
mediante el medio inevitable de
una guerra justa y humana, la
independencia de la Isla, ya
bien desarrollada para
mantenerse bajo un fastidioso y
estéril Gobierno dirigido por
España, me sentí apenado de
conocer que un ciudadano
británico, cuyo nombre
desconozco,- un marino de la
Isla Fortuna- cayó muerto
accidentalmente por un disparo
de fusil mientras observaba como
limpiaban las armas traídas a
Cuba por los patriotas que, el
30 de Marzo, dejaron la Isla
Fortuna en la goleta “Honor”,
como pasajeros con destino a
Inagua, a cuyo lugar nunca
llegaron, habiendo en el camino
acordado con el Capitán que los
llevara a cierto puerto en las
costas de Cuba.
No es una presunción equivocada
lo que me hace escribirle, sino
un deseo natural, como
representante de una causa cuyo
progreso no puede dejar de
interesar a Inglaterra, de poner
en manos de su Oficina los
hechos verdaderos relacionados
con la muerte de un ciudadano
británico en manos de un cubano.
Le transcribo la narración del
General José Maceo, uno de los
pasajeros de la goleta, lo
planteado puede ser fácilmente
verificado, si usted en estos
momentos solicita al
representante británico en
Guantánamo que lo haga
interrogando a Patricio Corona,
Frank Agramonte, Manuel Ganda y
Alberto Boix, en estos momentos
prisioneros de guerra del
gobierno español en Guantánamo,
todos los cuales fueron testigos
de la muerte del marino.
Esta es la declaración del
General Maceo.- “ Alquilamos la
goleta “Honor” en la Isla
Fortuna para trasladar
veintitrés de nosotros a Inagua
como pasajeros, con menos armas
y municiones en nuestro equipaje
que lo permitido por las leyes
británicas. Nosotros
consideramos era preferible en
el camino a Inagua, desembarcar
directamente en Cuba y a esos
efectos se lo propusimos al
Capitán de la goleta, quien
accedió a hacerlo por una
cantidad de dinero que se le
pagaría en el momento en que
llegáramos a Cuba.
Un error cometido por el
Capitán, propició un desembarco
peligroso que provocó la goleta
se destruyera contra la costa, y
que el Capitán con sus dos
marinos desembarcaran con
nosotros. Un poco más tarde, un
pequeño grupo estaba observando
como inspeccionábamos los
fusiles. Uno de estos se disparó
e instantáneamente uno de los
marinos cayo muerto con una
herida en la frente. Como los
marinos, después de haber
desembarcado con nosotros,
corrían el riesgo de ser hecho
prisioneros por España, les
hicimos la oferta de una de las
embarcaciones existentes en
Puerto Guaba para que pudieran
regresar, oferta que aceptaron,
por lo que les instruimos que en
caso de que fueran detenidos,
dijeran que nuestro grupo los
había forzado a desembarcar”.
Al informar a su Oficina los
hechos de este caso, que
pudieran ser tergiversados por
nuestros enemigos, aprovecho
para asegurarle, Señor, que
independientemente de hechos no
previstos de violencia y errores
propios de un estado de guerra,
contra los cuales la mayor
vigilancia pudiera no estar en
todos los casos disponible, la
revolución Cubana tiene tal
historia, nació con un ideal tan
alto y es realizada por un tipo
de hombre, que excluye, por
medio de la justicia extrema si
fuera necesario, la posibilidad
de un crimen.
La nación cubana que está
totalmente preparada, por
nuestra profunda cultura y
hábitos de trabajo creativo,
para tomar su lugar natural en
la actividad del desarrollo
moderno y en armonía con los
poderes de la tierra, ha tomado
nuevamente el camino del
sacrificio y la guerra para
lograr, desde sus inicios, el
fomentar nuevas oportunidades de
comercio y relaciones humanas
para una república
independiente, autosuficiente e
imparcial, lista para ofrecer
sus abundantes oportunidades a
la energía e industria del
mundo.
Tiene el honor de saludarlo
atentamente, Señor, su humilde
servidor
José Martí
El Delegado del Partido
Revolucionario Cubano.
Desde el cuartel general del
Ejército Cubano.
Guantánamo, Abril 27, 1895.”
La Carta de Martí es muy
elocuente, deja ver en ella su
experiencia como político y
diplomático. Se adelanta en
transmitir un incidente que
España podía utilizar en contra
de la independencia de Cuba y
tratar de dar una imagen falsa
sobre la misma y los hombres que
luchaban por ella.
Establece los principios de los
combatientes que se han
comprometido en libertar a Cuba,
la disciplina existente y la
intransigencia ante cualquier
crimen, lo que resulta un actuar
aceptable para Inglaterra y
otros países en relación con el
ejército libertador y la guerra
en que se encontraban
enfrascados.
Deja claro la disposición de los
revolucionarios cubanos de que
la nueva nación viva en armonía
con el resto de los países del
mundo, con los que estaría
dispuesta a mantener relaciones
comerciales y de todo tipo como
una república independiente,
autosuficiente e imparcial.
Ayer España, hoy Estados Unidos.
Ayer el Ejército Mambí, hoy las
Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Ayer Martí, hoy Fidel.
Fuente:
Cubarte
Gentileza:
porcuba-bounces@listas.cult.cu
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