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Desiguales ante la Ley
Quizá seamos iguales ante la
Ley, pero somos desiguales ante
quienes legislan
Por Mikel Agirregabiria Agirre
Se acercan las elecciones y
algunas políticas populistas se
desatan: Cheques para bebés,
dentistas para niños, alquileres
para jóvenes, más pensiones para
mayores,… Se entiende que sean
establecidos determinados
umbrales de renta para atender a
los más desfavorecidos, pero
nunca se debe actuar
discriminatoriamente por franjas
de edad. Con franqueza, parece
que se trata de ganar a la
audiencia como en las teleseries
que incorporan personajes
infantiles, jóvenes, maduros y
de tercera edad
Sorprende que estas medidas
sociales siempre sean
cuestionadas por inviables
económicamente, sin considerar
dos contrasentidos obvios, que
se aprecian en un simple
ejemplo: 1º Si no llega el
dentista para todos, ¿no sería
más justo marcar un nivel de
renta para acceder gratuitamente
con independencia de la edad? 2º
¿Por qué con los presupuestos
no-sociales nunca se va con la
misma cautela?, dado que los
gastos militares innecesarios,
como nuevos aviones de combate,
superan con mucho toda esta
inversión electoralista, pero
necesaria,... aunque aplicada de
otro modo.
Claro que la supuesta igualdad
es incumplida reiterada y
públicamente por los
legisladores, quienes son los
primeros que, desde hace mucho
tiempo, se conceden, con dinero
de todos, unas condiciones
laborales y de pensiones muy
alejadas del resto de la
ciudadanía. Y esto reza para
todos los partidos y todas los
niveles de representación:
parlamentarios, ministros,
consejeros, alcaldes,... cuyo
infalible primer acuerdo es
subirse sus remuneraciones
presentes y futuras. ¿Y todavía
se sorprenden de la abstención
electoral? Lo prodigioso es que
todavía algunos votemos…lgunos políticos de Ezker Batua
han visto con malos ojos la
propuesta, aduciendo el
siguiente argumento: “… Va a ser
contraproducente dar ayudas a
los jóvenes para pagar
alquileres privados. La
experiencia demuestra que si los
consumidores disponen de 210
euros más al mes para pagar el
alquiler y si no hay controles
privados, los propietarios de
viviendas van a sentir la
tentación de incrementar en 210
euros los alquileres. Dicho de
otro modo, sin intermediación
pública el dinero de estas
ayudas puede acabar en los
bolsillos de los propietarios de
vivienda y los alquileres en
general sufrir un proceso de
inflación.
Además acusan la medida de
electoralista, lo que
seguramente siendo cierto no
deja de ser paradójico en quien
se opone por razones…
electoralistas. Sin abundar en
el concepto de “mayor
intermediación pública” por el
que apuesta esta coalición
post-comunista evolucionada, que
no deja de ser más antiguo que
la pana, su simplón argumento
aplicado generalizadamente
conllevaría, entre otros muchos
efectos, la supresión de todas
las subvenciones a los
desfavorecidos y la congelación
de los salarios de los
trabajadores… Porque un mayor
poder adquisitivo de la
ciudadanía, supondría una
tentación para el gran capital,
la banca, las multinacionales,…
de que ese dinero acabase en sus
bolsillos.
En síntesis, que se dejen de
zarandajas. Que se apliquen un
poco más en facilitar el acceso
a la vivienda de la juventud,
mediante alquiler y no con esas
tercermundistas rifas de pisos
en propiedad que enriquecen a
los agraciados, a costa de los
que salen de los sorteos
cariacontecidos.
Gentileza: Mikel Agirregabiria [
agirregabiria@gmail.com ]
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